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lunes, 21 de mayo de 2018

Influencia de la temperatura en la fotosintesis marina.

Al aumentar la temperatura se acelera el metabolismo y esto supone que los organismos capten y utilicen los recursos de forma más rápida. Éste es un principio fundamental en biología. Desde hace tiempo, los científicos intentan confirmar si se da en el caso del fitoplancton marino, ya que realiza la mitad de toda la captación de CO2 por fotosíntesis que tiene lugar en el planeta. Ahora, un estudio en el que participa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), revela que la temperatura no es tan determinante como la abundancia de nutrientes. El trabajo se publica en la revista The ISME Journal, del grupo Nature.

Imagen: Células de diatomeas observadas al microscopio. / Isabel G. Teixeira.
Si el aumento de temperatura acelerase el metabolismo del fitoplancton (calificado como el “motor verde” de los océanos) supondría un incremento de su capacidad fotosintética y, por tanto, una mayor fijación de CO2. “En condiciones óptimas, con elevada disponibilidad de nutrientes, la temperatura estimula la fotosíntesis del fitoplancton”, explica Emilio Marañón, profesor de la Universidad de Vigo y director del estudio. “Esto ha llevado a predecir que la fotosíntesis del fitoplancton podría acelerarse en el océano, que ha registrado en ciertas regiones un aumento de temperatura superficial de más de 2 °C en los últimos cien años”, añade el investigador.
Sin embargo, apunta Marañón, “en la mayor parte de las regiones oceánicas, la concentración de nitrógeno es muy baja, lo que limita la capacidad del fitoplancton para crecer. Por ello decidimos investigar cómo responden estos organismos a la temperatura en condiciones de limitación por nutrientes”.
Variaciones en función de los nutrientes
Para comprobar el efecto conjunto de la temperatura y los nutrientes sobre el metabolismo fitoplanctónico, los científicos midieron la fotosíntesis y la respiración de tres especies cosmopolitas y muy abundantes en el océano: una cianobacteria, una diatomea y un cocolitofórido. Para ello, el estudio se llevó a cabo manteniendo estas especies en cultivos de laboratorio bajo diferentes combinaciones de temperatura y suministro de nitrógeno.
Los resultados mostraron que tanto la fotosíntesis como la respiración respondían ante el aumento del aporte de nitrógeno, mientras que el efecto de la temperatura era casi inapreciable. Estos datos sugieren, según los científicos, que la respuesta del fitoplancton al calentamiento variará geográficamente en el océano, en función de si en la zona hay más o menos nutrientes, principalmente nitrógeno.
Como indica Pedro Cermeño, investigador del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC en Barcelona, “el aumento de temperatura estimulará el metabolismo fitoplanctónico en zonas productivas, pero apenas se notará su efecto en regiones con fuerte escasez de nutrientes, que suponen el 80% de la superficie oceánica”.
Esta investigación ha sido financiada por el Ministerio de Economía y Competitividad a través del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación.
Fuente: CSIC 30/04/2018

domingo, 20 de mayo de 2018

Tecnologia fotovoltaica economica libre de corrosion.

Gracias al avance tecnológico de la última década, se podrán cambiar los conductores de cobre por otros de aluminio, resistentes a la corrosión, igual de seguros y más baratos. La resolución aprobada sobre fotovoltaica permitirá reducir hasta cinco veces el coste de una instalación.

El consejero de Empleo, Empresa y Comercio, Javier Carnero, explicó que la Resolución de 26 de marzo de 2018 aprobada por la Dirección General de Industria, Energía y Minas tendrá un impacto muy importante en el coste asociado a la instalación de plantas fotovoltaicas, ya que autorizará la sustitución de los conductores de cobre por otros de aluminio. El impacto de esta medida permitirá reducir hasta cinco veces el coste de una instalación tipo de 50 megavatios, mientras que el coste de la generación de energía también se reduciría en la misma proporción.
En su intervención, desarrollada ante la Comisión Parlamentaria de Empleo, Empresa y Comercio, Carnero ha recordado que la Orden de 26 de marzo de 2007, por la que se aprueban las especificaciones técnicas de las instalaciones fotovoltaicas andaluzas recoge en un anexo de instrucciones “la obligatoriedad de que los conductores [en este tipo de plantas] fueran de cobre, con el fin de evitar la corrosión que se podría producir entre elementos de cobre y de aluminio”. Sin embargo, la innovación y el desarrollo tecnológicos registrados durante los años transcurridos desde la publicación de la Orden han propiciado la desaparición de ese riesgo de corrosión, “y el uso de aluminio en los conductores ya está generalizado en la Unión Europea y en el resto de países avanzados”, expuso el consejero.
También quiso remarcar la seguridad científico-técnica de la medida que ahora recoge la Resolución de la Dirección General, asegurando que, al margen de la experiencia positiva en países y regiones donde ya son habituales los conductores de aluminio, también se suman “las garantías contrastadas y confirmadas por diversos estudios, y por el propio Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, que admite su uso como equivalente en términos de seguridad industrial”.
Javier Carnero se ha mostrado confiando en que esta medida sirva para impulsar “el ahorro y la competitividad” en el seno de las empresas de este ámbito, afectadas por el escenario energético que ha propiciado el Gobierno de la Nación, “que aplica un mecanismo de redistribución en la generación energética injusto y que provoca tensiones innecesarias en el mercado”, que discrimina tecnologías e “interviene e impone un mix energético que penaliza a las instalaciones renovables en Andalucía, ya que a pesar del potencial renovable existente, fundamentalmente sol, tenemos un déficit de infraestructuras físicas para la evacuación”, dijo.
En este punto, el consejero volvió a recordar la necesidad de ejecutar cuanto antes el eje Caparacena-Baza-La Ribina, “pues a pesar de haberse identificado proyectos concretos en el nudo de Baza, el Ministerio se resiste de forma obcecada a incluirlo en la planificación vinculante”. Una decisión que afecta de manera directa al empleo y a la generación eléctrica que podrían derivarse de la ejecución de dichos proyectos, y que pone de manifiesto, a juicio de Carnero, “una discriminación más en cuanto a la financiación de infraestructuras en Andalucía”.
El máximo responsable de Empleo, Empresa y Comercio concluyó su intervención explicando que, pese a los obstáculos, se adoptarán cuantas medidas sean viables, en el marco de las competencias autonómicas, “para favorecer la competitividad de las empresas mediante una reducción de costes de operación y mantenimiento de las instalaciones”. Todo con el propósito de hacer posibles los objetivos recogidos en la Estrategia Energética de Andalucía 2020, y que incluyen aportar con energías renovables el 25% del consumo final bruto de energía o autoconsumir el 5% de la energía eléctrica generada con fuentes renovables: “Objetivos más ambiciosos que los de la UE, porque entendemos que nuestras condiciones de partida son óptimas para alcanzarlos”, sentenció.
Fuente: Junta de Andalucía. 17/05/2018

viernes, 18 de mayo de 2018

Escenario climatico infernal para la Tierra.


Según predicen científicos de la NASA, la Tierra podría convertirse en un planeta inhabitable con un clima infernal de nubes de ácido sulfúrico, al igual que el planeta Venus.
Venus hoy tiene una atmósfera de dióxido de carbono 90 veces más gruesa que la de la Tierra. Casi no hay vapor de agua. Las temperaturas alcanzan 462 ºC en su superficie.
Imagen volcan en Venus. NASA
Venus podría haber tenido un océano de agua líquida poco profundo y temperaturas en la superficie habitables hace millones de años en su historia temprana, de acuerdo con modelos realizados por ordenador del antiguo clima del planeta por científicos del Instituto de Estudios Espaciales Goddard (GISS) de la NASA en Nueva York.
Los científicos siempre han teorizado que Venus se formó a partir de ingredientes similares a los de la Tierra, pero siguió un camino evolutivo diferente. Las mediciones realizadas por la misión de la NASA Pioneer a Venus en la década de lo 80 sugirieron por primera vez que Venus originalmente pudo haber tenido un océano. Sin embargo, Venus está más cerca del Sol que la Tierra y recibe mucha más la luz del sol. Como resultado, las moléculas de vapor de agua fueron descompuestas por la radiación ultravioleta, y el hidrógeno se escapó al espacio. Sin agua que quede en la superficie, el dióxido de carbono se acumula en la atmósfera, lo que lleva a un efecto invernadero que creó las condiciones actuales.
Estudios previos han demostrado que la rapidez en que un planeta gira sobre su eje afecta si se tiene un clima habitable. Un día en Venus es de 117 días terrestres. Hasta hace poco, se suponía que era necesaria una atmósfera gruesa como la de Venus actual para que el planeta tuviese una velocidad de rotación lenta como la de hoy en día. Sin embargo, la investigación más reciente ha demostrado que una delgada atmósfera como la de la Tierra moderna podría haber producido el mismo resultado. Eso significa que un antiguo Venus con una atmósfera similar a la de la Tierra podría haber tenido la misma velocidad de rotación que tiene hoy.
Otro factor que afecta al clima de un planeta es la topografía. El equipo GISS propuso que el antiguo Venus tenía el terreno más seco en general que el de la Tierra, especialmente en los trópicos. Esto limita la cantidad de agua evaporada de los océanos y, como resultado, el efecto invernadero por vapor de agua. Este tipo de superficie parece ideal para hacer un planeta habitable; parece tener suficiente agua para albergar vida, con terreno suficiente para reducir la sensibilidad del planeta a los cambios de la luz solar.
Way y sus colegas del GISS simularon las condiciones de un hipotético Venus en sus comienzos con una atmósfera similar a la de la Tierra, un día tan largo como el día actual de Venus, y un océano poco profundo en consonancia con los primeros datos de la nave espacial Pioneer. Los investigadores añadieron información sobre la topografía de Venus a partir de mediciones de radar tomadas por la misión Magallanes de la NASA en la década de los 90, y llenaron las tierras bajas con agua dejando las tierras altas expuestas como continentes venusianos. El estudio también tuvo en cuenta un antiguo sol que era hasta un 30 por ciento más débil. Aun así, el antiguo Venus todavía recibía un 40 por ciento más de luz solar que la Tierra hoy en día.
"En la simulación del modelo de GISS, el lento giro de Venus expone su lado diurno al sol durante casi dos meses a la vez," dijo el co-autor y científico de GISS Anthony Del Genio. "Esto calienta la superficie y produce lluvia que crea una gruesa capa de nubes, que actúa como un paraguas para proteger a la superficie de la mayor parte del calentamiento solar. El resultado es temperaturas climáticas medias que son en realidad unos pocos grados más frías que hoy en día en la Tierra ".
"Aunque Venus fuera habitable en algún momento (…) no pudo escapar de su inevitable destino. Todas las estrellas principales llegan a ser más luminosas con el tiempo, trasladando los límites de la zona habitable cada vez más lejos de su alrededor", precisan.
Es decir, el posible destino de la Tierra puede ser muy semejante, según afirman los científicos Giada Arney y Stephen Kane, resaltando la importancia de investigar Venus.
Sobre el tema: Hawking adviertió que Trump puede convertir a la Tierra en Venus.
El pasado 'húmedo' de Venus: astrónomos afirman que el inhóspito planeta tuvo océanos.
Los investigadores también hacen referencia a un estudio, anteriormente efectuado por los científicos Wolf y Toon. Fue en 2015 cuando los últimos afirmaron que la creciente luminosidad del Sol podría llevar a que las fronteras de la zona habitable se desplazaran más lejos de la Tierra.
El proceso podría llevan unos 1000 millones de años, hasta que la Tierra se encontrara en unas condiciones parecidas a las de Venus.

jueves, 17 de mayo de 2018

Generacion numerica de condiciones climaticas sinteticas.


Con simulaciones numéricas generan condiciones climatológicas extremas, tales como huracanes sintéticos, con el fin de prevenir desastres climáticos.
 • Mediante la simulación es posible visualizarlos de acuerdo con el clima y conocer el oleaje que producirán, explicó Christian Mario Appendini, responsable de la investigación.
  • El estudio es importante porque, por ejemplo, es posible conocer bajo qué condiciones de oleaje se diseñan las plataformas petroleras.
  • Según las proyecciones, en algunas zonas del Golfo de México tendremos oleajes más grandes en los próximos 30 años.
Con el fin de identificar el oleaje que producen los huracanes, un grupo de científicos del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM, en la Unidad Académica Sisal, Yucatán, genera huracanes sintéticos a partir de simulaciones numéricas por computadora.
Imagen: Pronóstico del peligro de oleaje para el huracán Patricia con base en eventos sintéticos. Foto cortesía Christian Mario Appendini.
En el Laboratorio de Ingeniería y Procesos Costeros del Instituto, Christian Mario Appendini Albrechtsen encabeza una investigación que reproduce algunos elementos de los huracanes para crearlos e intensificarlos (de manera simulada), mientras los científicos registran los datos.
Se forman en el laboratorio. En un modelo numérico se introduce información como las características de viento, para obtener las condiciones de oleaje que generará el fenómeno natural en su trayectoria. “Entonces podemos hacer mapas con el oleaje máximo”, dijo Appendini.
Este estudio es importante porque permite saber bajo qué condiciones de oleaje se diseñan las plataformas petroleras, ahora que hay licitaciones para explotación de hidrocarburos y que se han otorgado varios bloques en el Golfo de México.
Las condiciones de las zonas en donde se ofrecieron los bloques y el clima actual sugieren olas de diseño de ocho metros, con periodo de retorno de 100 años, “pero si calculamos la altura de la ola de diseño con una proyección de cambio climático, el resultado son olas de 13 o 14 metros”, destacó.
En 2025 se tendrán diseñadas las primeras plataformas, para 2070 comenzarán a operar y 40 años después seguirán funcionando. “Según el escenario de cambio climático, las condiciones serán muy distintas, de ahí la importancia de analizar ahora estos fenómenos”, subrayó.
Con el trabajo de los universitarios también se pueden producir los huracanes bajo un escenario de cambio climático: mediante la simulación numérica es posible visualizarlos de acuerdo con el clima y conocer el oleaje que producirán. “Hemos avanzado, pero aún hay incertidumbre; no obstante, es interesante saber que en algunas zonas del Golfo de México tendremos oleajes más grandes en los próximos 30 años”.
Modelos numéricos con vórtices
Los modelos numéricos que se usan para generar e intensificar los “huracanes sintéticos” son una metodología que considera la física de esos eventos. Se incluyen datos como los vórtices (torbellinos o remolinos de viento que avanzan rápidamente) de baja intensidad y las condiciones de la temperatura superior del océano, que les proporciona energía.
Una parte importante y novedosa es la utilización de huracanes sintéticos para generar y caracterizar oleaje. “Ahora, en vez de tener 180 eventos en el Golfo de México, simulamos la ocurrencia de dos mil, lo que permite determinar de manera más robusta el clima de oleaje generado”, subrayó.
Con su labor, Appendini y sus colaboradores buscan lograr más certidumbre para tener herramientas eficientes, capaces de incidir en políticas públicas.
Fuente: DGCS.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Upgrading integral de biogas con fotobiorreactores de microalgas.

El profesor de la UVa Raúl Muñoz recibe 40.000 euros de la Fundación Domingo Martínez para el desarrollo de una investigación en favor del medio ambiente, titulada:
“Nuevos procesos de microalgas y bacterias para la bioconversión de CO2 de biogás a biopolímeros acoplada a la generación de biometano”.
El proyecto profundiza en las energías renovables y en la búsqueda de alternativas para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.

[Imagen del Grupo de Tecnología Ambiental del Departamento de Ingeniería Química y Tecnología del Medio Ambiente de la UVa]
La Fundación Domingo Martínez ha concedido una ayuda de 40.000 euros, prorrogable por otros 40.000 para el 2019, al profesor de la Escuela de Ingenierías Industriales de la Universidad de Valladolid Raúl Muñoz para el desarrollo de un proyecto de investigación que profundiza en las energías renovables y en la búsqueda de alternativas para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEIs). Raúl Muñoz Torre es investigador del Grupo de Tecnología Ambiental del Departamento de Ingeniería Química y Tecnología del Medio Ambiente de la UVa.
El título del proyecto de Raúl Muñoz es “Nuevos procesos de microalgas y bacterias para la bioconversión de CO2 de biogás a biopolímeros acoplada a la generación de biometano”.
La creciente demanda de energía a nivel mundial procede en más de un 85% de los combustibles fósiles como el carbón, gas natural o petróleo y aproximadamente el 80% de las emisiones de CO2 a la atmósfera provienen de este tipo de combustibles. Ello evidencia que una de las principales medidas para la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEIs) pasa por la búsqueda de nuevas alternativas a estos combustibles fósiles. El biogás, cuya producción en Europa alcanzará los 20 billones de Nm3/año en 2030, constituye el subproducto de la digestión anaerobia de residuos con mayor potencial de revalorización y se presenta como una de las fuentes de energía renovables más prometedoras.
A pesar de su enorme potencial, el coste relativamente elevado de su producción, unido a la falta de incentivos fiscales para su uso y a la presencia de contaminantes como CO2, H2S, NH3 y Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs), han limitado el aprovechamiento de este biogás. Por tanto, el desarrollo de tecnologías de conversión de biogás a biometano mediante la eliminación de CO2 es crucial para asegurar la competitividad de este biorecurso. En este contexto, el aumento esperable en la producción de biogás a nivel mundial conllevará en los próximos años la disponibilidad de enormes cantidades de CO2 residual (a altas concentraciones) con potencial para ser revalorizado en la propia planta de digestión anaerobia, aumentando la viabilidad económica del proceso de gestión de residuos y reduciendo su huella de carbono.
El proyecto que va a desarrollar el profesor de la UVa Raúl Muñoz contribuirá a la creación de una bioeconomía europea menos dependiente de combustibles fósiles y basada en el uso de materias primas biológicas. Este proceso es medioambientalmente más amigable y más económico que cualquier proceso de conversión catalítico de electro-reducción de CO2 a productos orgánicos.
Por un lado, se optimizará el diseño y operación de procesos simbióticos de microalgas-bacterias, implementados en fotobiorreactores interconectados a unidades externas de absorción mediante una recirculación del medio de cultivo, como plataforma tecnológica para el upgrading integral de biogás (eliminación de CO2, H2S, NH3 y COVs en un solo proceso), minimizando la desorción de O2 y N2 al biometano y promoviendo la acumulación de PHAs en la biomasa algal. Estrategias como la implementación de: unidades de desgasificación por membranas de la corriente de recirculación; torres de absorción a presión; intensificación en la columna del consumo biológico del O2 y N2 disuelto y fotobiorreactores cerrados, permitirán obtener tanto una eliminación completa del CO2 como un biometano de calidad suficiente para su uso en automoción o su inyección en redes de gas natural.
Fuente: Gabinete de Comunicación UVa

martes, 15 de mayo de 2018

Primera gran camara climatica de cultivo espacial avanzado.

El primer prototipo de cámara climática para cultivos espaciales proyectada por la NASA, representa fielmente una versión experimental del recinto de cultivo de vegetales denominado Hábitat de  Plantas Avanzadas (APH) y que servirá como medio de supervivencia de astronautas en misiones de larga duración.
Se trata del recinto climático más grande jamás construido para la Agencia Espacial Norteamericana.
Crédito de la imagen: NASA / Bill White.
En la cámara climática de investigación instalada en un laboratorio especializado del Centro Espacial Kennedy de Florida, los ingenieros del proyecto y los científicos investigan para optimizar el cultivo de unas plantas que puedan servir de soporte de vida para futuros exploradores planetarios.
La unidad está formada por un sistema de climatización de aire en circuito cerrado con control  de temperatura, humedad y calidad del aire y con capacidad para albergar grandes plantas. El sistema utilizará iluminación LED fotosintéticamente activa, con composición de colores rojos, verdes y azules, similar al sistema de crecimiento Veggie que se encuentra actualmente en la Estación Espacial Internacional y que facilita la estimulación de las clorofilas.
El APH también tiene la capacidad de utilizar LEDs blancos y luz infrarroja para la estimulación de los carotenoides. La unidad APH tendrá 180 sensores y cuatro veces la potencia de luz de Veggie. El experimento de cultivo a pequeña escala, llamado Plant Habitat 1, ó PH01, investiga además con semillas de Arabidopsis y otras plantas con flores relacionadas con el repollo y la mostaza.
Fuente: NASA

lunes, 14 de mayo de 2018

Recubrimientos de grafeno contra la corrosion vitrea.

Generalmente, cuando hablamos de corrosión, existe una tendencia a pensar únicamente en el fenómeno de desintegración de los metales, pero también el proceso es aplicable a otro tipo de materiales tales como el vidrio.

En el caso del vidrio, cuando la superficie se vuelve traslúcida y áspera, o presenta una coloración blanquecina, se tiende a pensar que se trata de deposiciones calcáreas, cuando en realidad se trata de un fenómeno de corrosión. 
La corrosión del vidrio es de gran importancia para la industria, especialmente en sectores tales como el envasado de productos farmacológicos y cosméticos, material de análisis en los laboratorios químicos (probetas, buretas, etc.,) y muy especialmente en la industria óptica (gafas, microscopios, fotografía, industria fotovoltaica, etc.
Aunque el vidrio en general posea una elevada resistencia química, el vidrio puede corroerse en ambientes húmedos y cálidos, especialmente cuando en su composición básica esté presente el SiO2 en forma de silicatos, (formulación de vidrio más comúnmente utilizada).
Tanto es así que en un reciente trabajo publicado en la revista ACS Nano por investigadores coreanos del Institute for Basic Science y el Ulsan National Institute of Science and Technology,  los científicos han mostrado que un recubrimiento de grafeno puede prevenir el efecto de la corrosión en este tipo de vidrios al actuar como una barrera que impide la difusión de iones protegiéndolos contra la corrosión.
El proceso de corrosión del vidrio en contacto con el agua se describió hace ya unas décadas y consiste en un complejo y lento proceso que implica una difusión e intercambio de iones en la superficie del vidrio. El proceso empieza con la adsorción del agua en la superficie del vidrio, momento en el que iones de hidrógeno difunden dentro de la estructura del vidrio y se intercambian con iones de metales alcalinos presentes en la estructura, especialmente de Na2O. Como resultado de esto, en la superficie del vidrio se acumulan los iones hidroxilo, que serán los que provoquen la corrosión del vidrio al romper los enlaces siloxano del SiO2 que constituye la base del material. La composición del vidrio y el pH del agua, por tanto, influirán claramente en todo el proceso.
Para combatir este proceso de corrosión, desde hace tiempo se habían probado distintos métodos como recubrimientos poliméricos o la aplicación de nanotubos de carbono para formar una barrera protectora. El objetivo ideal sería el de un recubrimiento delgado, transparente, poco permeable al agua y resistente químicamente, características que cumple el grafeno a la perfección. De hecho, ya se había empleado con éxito para proteger superficies de cobre o níquel de la oxidación.
En el presente trabajo, los autores estudiaron la evolución de los defectos que pudiesen aparecer en la superficie de tres muestras distintas tras introducirlas en agua destilada a 60ºC durante 120 días. Una de las muestras era una lámina de vidrio sin ningún tratamiento; otra era la misma lámina a la que se le había transferido una capa de grafeno (G1) y la última era otra lámina con dos capas de grafeno (G2). Estas capas de grafeno, fabricado mediante CVD, se colocaron en ambas caras de las piezas de vidrio.
Mediante Microscopía de Fuerza Atómica (AFM) se siguió la evolución de la corrosión de cada una de las muestras a intervalos regulares. Los resultados mostraron que la muestra sin capa protectora alguna sufría un importante desgaste en la superficie durante los primeros 40 días, con amplias zonas de topografía muy irregular que, con el tiempo, se iban suavizando hasta desgastarse toda la superficie uniformemente pero de forma más suave. Los investigadores achacan este hecho a una combinación de corrosión química y una posterior erosión física. En contraste, las muestras a las que se les aplicó algún recubrimiento de grafeno apenas mostraron cambios en su superficie en los 120 de experimento. Además, tampoco se observaron diferencias significativas entre la muestra G1 con una capa de grafeno y la G2, con dos capas.
Los efectos de la corrosión se comprobaron además mediante ensayos de fractura de las muestras, comprobando la variación de su resistencia mecánica según el tiempo de inmersión en el agua destilada. Los resultados mostraron tendencias paralelas a las imágenes del AFM; esto es, con el tiempo, la muestra sin recubrimiento sufría un descenso en la resistencia a la fractura mientras que las muestras G1 y G2 mantenían su resistencia prácticamente constante después de los 120 de inmersión.
Los investigadores concluyen que se trata de un método prometedor para la protección del vidrio de silicato frente a la corrosión, aunque el reto en la actualidad es todavía el de obtener grandes superficies de grafeno CVD que se puedan transferir fácilmente a las superficies de vidrio a proteger. Sin embargo, bastaría con una capa de grafeno, ya que los resultados muestran que solo esta capa es suficiente para obtener una buena resistencia, siendo además mejor para aplicaciones ópticas ya que su transmitancia es obviamente mayor.