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jueves, 29 de marzo de 2018

Humidificacion de poliamidas. Acondicionamiento en camara climatica.

Uno de los principales problemas de los fabricantes que tienen que ensamblar por presión piezas de plástico en sus sistemas, es el del quebrado por fragilidad. De ahí la importancia de conseguir que los elementos plásticos gocen de unas características de elasticidad adecuadas para evitar la rotura. Ello se logra con los procesos de elastificación por incremento del contenido en peso de agua.
Imagen: Rodavigo. Estrellas-Albert.

Y es que, la reducción de la fragilidad está en relación directa al contenido de humedad de las piezas acabadas, de tal manera que si logramos que el índice de humedad contenido en la estructura intersticial de las mismas, se mantenga en torno al 2,5% de contenido en peso de agua, la elasticidad será tal, que se evitará su rotura durante los procesos de acoplamiento. Esto se logra con las cámaras de acondicionamiento en húmedo.  
Las nuevas cámaras de acondicionamiento de poliamidas desarrolladas son fruto de una larga experiencia acumulada en el acondicionamiento de plásticos. 
Efectivamente, después de escuchar a centenares de transformadores de plástico y fabricantes de piezas técnicas de elevadas prestaciones, se han desarrollado nuevos sistemas avanzados, con muy importantes sistemas innovadores capaces de lograr una extraordinaria eficacia, traducida en: economía, rapidez en los procesos de acondicionamiento, optimización de los procesos de carga y descarga, y lo que es muy importante, la obtención de unos productos limpios, secos, perfectamente humidificados, y disponibles para embalaje y expedición a los clientes finales.
Evidentemente, las respuestas son muy variables en función del peso, el formato y su inclusión o interacción con otro tipo de materiales presentes (incrustaciones metálicas, cauchos, etc., caso típico de juntas homocinéticas, u otros elementos empleados en automoción, por ejemplo).
Para ello, el laboratorio CCILAB, ha puesto a disposición de sus clientes el servicio de investigación y estudios personalizados, para la obtención de la curva característica incremento humedad/tiempo de cada tipo de pieza y aplicación, con la cual podrán establecer sus ciclos productivos para adaptarlos a la demanda puntual de producción. 
Las nuevas cámaras ofrecen las siguientes características:
- Construcción modular mediante paneles ensamblados estancos.
- Configuraciones diversas, sin límite de tamaño y forma.
- Portones de acceso y rampas para facilitar las operaciones de carga y descarga.
- Diagrama de acondicionamiento IP/t, específico para cada tipo de pieza.
- Garantía de trabajo las 24 horas del día sin interrupción.
- Sistema de identificación de averías a distancia.
- Unidades autónomas de alimentación de agua con medidor de conductividad.
- Curva de proceso personalizada acompañada de certificación

martes, 27 de marzo de 2018

Las olas de calor amenazan los depositos submarinos de CO2.

Un estudio internacional con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha mostrado que la ola de calor que azotó Australia occidental entre 2010 y 2011 dañó considerablemente la zona de praderas marinas de Shark Bay, uno de los mayores almacenes de dióxido de carbono en praderas submarinas del mundo, con más del 1,3% del total de este gas almacenado en suelos de praderas marinas en todo el planeta. La degradación de las praderas no sólo ha afectado a su capacidad para captar dióxido de carbono sino que habría liberado a la atmósfera toneladas del CO2 almacenado en este ecosistema durante siglos.

El estudio está liderado por el Instituto de Ciencia y Tecnologías Ambientales, de la Universidad Autónoma de Barcelona, y la Universidad Edith Cowan, de Australia, con participación de investigadores del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados y el Centro de Estudios Avanzados de Blanes, ambos del CSIC. El trabajo se publica en la revista Nature Climate Change.

Pradera submarina de Shark Bay, Australia. FOTO: Paul Lavery
En el verano entre 2010 y 2011, Australia occidental sufrió una ola de calor sin precedentes que elevó la temperatura del agua unos 2-4ºC por encima de la media durante más de dos meses. La ola de calor provocó la defoliación de la pradera submarina de Amphibolis antarctica en la icónica bahía Shark Bay, declarada patrimonio de la humanidad.
“Cuando ocurre un acontecimiento como el de las pérdidas de praderas en Shark Bay, no solo pierdes las praderas como medio de atrapar dióxido de carbono, sino que el dióxido almacenado en forma de carbono orgánico es liberado de nuevo a la atmósfera durante la descomposición de la materia de las praderas”, indica Miguel Ángel Mateo Mínguez, investigador del Grupo de Ecología de Macrófitos Acuáticos del CSIC en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes.
“La pérdida de praderas submarinas en Shark Bay tras esta ola de calor podría haber liberado unos nueve millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera a lo largo de los tres años posteriores al acontecimiento”, explica Núria Marbà, investigadora del CSIC en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados. “Esta cantidad es aproximadamente el equivalente de la emisión anual de CO2 de 800.000 hogares, dos centrales de energía con carbón o 1.600.000 automóviles conducidos durante 12 meses”, añade Mateo.
“La pérdidas del verano de 2010/11 no tienen precedentes. La pérdida neta de praderas fue acompañada de un drástico declive en la extensión de praderas. Lo que ha quedado son zonas dispersas. Las áreas “densas” se han reducido del 72% en 2002 al 46% en 2014, explica Ariane Arias-Ortiz, del Instituto de Ciencia y Tecnologías Ambientales, primera firmante del estudio. Se ha estimado que de la totalidad de las praderas de Shark Bay se habría perdido una extensión de unos 1.000 km2.
Las praderas marinas son sumideros de CO2, conocidos como ecosistemas de carbono azul. Como cualquier productor primario, utilizan dióxido de carbono durante la fotosíntesis, generando materia orgánica rica en carbono. Una gran parte de esa producción queda enterrada en sus suelos en forma orgánica. “El dióxido de carbono que queda atrapado en los suelos se queda ahí potencialmente durante milenios si los ecosistemas de praderas permanecen intactos”, indica Mateo.
“Aunque las praderas pueden ser restauradas, lo importante es que debemos impedir la pérdida de praderas que almacenan CO2, porque la emisión de dióxido de carbono de ecosistemas de praderas degradadas supera ampliamente la capacidad de captura anual de praderas en buen estado”, señala Ariane Arias-Ortiz.
“Ante un cambio climático que aumentará la frecuencia de temperaturas extremas, la permanencia de estos almacenes de dióxido de carbono está comprometida, lo que aumenta la importancia de reducir la emisión de gases de efecto invernadero, y la gestión de acciones para evitar los efectos adversos en el sistema climático”, concluye Marbà.
Fuente: CSIC 19/03/2018
A. Arias-Ortiz, O. Serrano, P. Masqué, P.S. Lavery, U. Mueller, G.A. Kendrick, M. Rozaimi, A. Esteban, J. W. Fourqurean, N. Marbà, M.A. Mateo, K. Murray, M. Rule, C.M. Duarte. A marine heat wave drives massive losses from the world’s largest seagrass carbon stocks. Nature Climate Change. Doi: 10.1038/s41558-018-0096-y

domingo, 25 de marzo de 2018

Camaras climaticas biorregenerativas para cultivo extraterrestre.

Los científicos de NASA están aprendiendo a cultivar plantas en el espacio. Estos remotos cultivos eventualmente tomarán su lugar junto a personas, microbios y máquinas en hábitats autónomos para astronautas. En estas condiciones se considera que los procesos habrán de ser biorregenerativos; es decir, que los cultivos se renueven y crezcan de forma repetitiva mediante procesos bioquímicos.

Para futuros viajeros espaciales, los cultivos serán cuestión de supervivencia. Las plantas no solo proveerán alimento cuando los envíos de la Tierra no sean posibles, sino que también trabajarán para hacer el aire respirable y el agua potable. Plantas y personas (dos clases muy diferentes de astronautas) eventualmente vivirán juntos en un hábitat balanceado y autosuficiente, donde el contacto con la Tierra es un lujo, no una necesidad.
Cuando se construye un "invernadero" en el espacio, la fuente de luz debe ser tan eficiente como sea posible para reducir la demanda de energía. Esta fotografía muestra trigo creciendo con luz proveniente de diodos que emiten luz Light Emitting Diodes (LEDs) por sus siglas en inglés, la misma tecnología que se utiliza para las luces indicadoras en productos electrónicos. Los LEDs ahorran energía al emitir luz sólo en frecuencias que las plantas utilizan para el proceso de fotosíntesis.
Este concepto de colonias autosuficientes en el espacio (o hasta en otros planetas) ha existido por varias décadas en las páginas de innumerables novelas de ciencia-ficción. El progreso de la Estación Espacial Internacional (EEI) hace que esta visión se acerque más a la realidad, pero la EEI no es autosuficiente. Sus sistemas de soporte de vida son estrictamente mecánicos, de tal manera que los alimentos deben transportarse de la Tierra
"Con el fin de perseguir una exploración del espacio de larga duración, que sea económicamente viable, y aun de posible realización, debemos incluir la biología dentro del sistema general de soporte de vida, " dice Chris Brown, director de programas espaciales del Instituto Kenan para Ingeniería, Tecnología y Ciencia en la Universidad Estatal de Carolina del Norte.
Los investigadores de NASA de los Centros Espaciales Kennedy (KSC) y Johnson (JSC) están tratando de averiguar exactamente como se llevaría esto a cabo. Están estudiando tecnologías que podrían reunir personas, plantas, microbios y máquinas en "ecosistemas" en miniatura, con capacidad para sostener a los viajeros espaciales indefinidamente. Este tipo de soporte de vida, llamado bioregenerativo", sería completamente autosuficiente, creando un microcosmos ecológicamente confiable donde cada elemento sostiene y es sostenido por cada uno de los otros.
"Si verdaderamente queremos abandonar la Tierra de forma permanente, necesitamos saber cómo esta esfera azul nos sostendrá a todos y de alguna manera reproducir exactamente las partes que son necesarias para una vida continuada," dice Jay Garland, Científico Jefe del Proyecto para Soporte bioregenerativo de Vida de Dynamac, Inc., en el Centro Espacial Kennedy.
Los humanos y las plantas son compañeros ideales para viajes espaciales. Los humanos consumen oxígeno y emiten bióxido de carbono. Las plantas devuelven el favor consumiendo bióxido de carbono y emitiendo oxígeno. Los humanos consumen las partes comestibles de las plantas para alimentarse, mientras que los desechos y las partes no comestibles de las plantas pueden, después de ser descompuestos por microbios en tanques llamados "biorreactores", producir fertilizantes para cultivo de las plantas. Las plantas y los microbios pueden también cooperar para purificar el agua, seguramente con la ayuda de máquinas. El único ingrediente necesario para mantener este sistema en operación continuada es la energía en forma de luz.
Los tres elementos principales de un sistema biorregenerativo de soporte de vida son las personas, las plantas y los microbios. Este dibujo muestra como cada uno sostiene a los otros para crear un sistema ecológico "cerrado". (El agua mostrada en color gris no es agua negra, es agua sucia o jabonosa proveniente de por ejemplo, actividades higiénicas de los humanos.)
Esto, claro está, es solo un esquema simplificado. Para los científicos e ingenieros que están tratando de diseñar un sistema real, la dificultad está en los detalles.
El encontrar, por ejemplo las especies de plantas adecuadas para un "cultivo especial"es un proceso laborioso.
"Las plantas serán el eje central del sistema de soporte de vida - o al menos la parte biológica del sistema," dice Brown.
La planta ideal para el espacio tendría tallos cortos para ahorrar espacio, tendría pocas partes no comestibles, crecería bien en poca luz, y sería resistente a enfermedades originadas por microbios. En estos momentos el Centro Espacial Kennedy está investigando la selección de variedades de trigo, arroz, lechuga, papas y otras plantas que cumplen con estos criterios.
¡Cuando se vive a millones de kilómetros de la Tierra, no se puede permitir una mala cosecha! Los científicos están utilizando procesos de alta tecnología para encontrar las más adecuadas especies de plantas y sistemas de cultivo para asegurar cosechas eficientes y confiables.
Los investigadores están también trabajando para desarrollar un "invernadero" que funcione correctamente en el espacio.
En un invernadero en órbita, las plantas en caída libre no sienten la constante fuerza de atracción de la gravedad. Como resultado, el agua se distribuye en forma homogénea dentro del material que reemplaza la tierra alrededor de las raíces y esto hace que sea más difícil que el agua y el aire lleguen en cantidad suficiente a las raíces. Los investigadores tenían que escoger muy cuidadosamente el tamaño de los granos de "tierra". Si los granos son demasiado grandes las raíces no reciben suficiente agua, si son demasiado pequeños, no reciben suficiente aire. (El tamaño correcto resultó ser de 1 a 2 milímetros).
En un ambiente como el de la Estación en órbita, existe menos aire en circulación -- ¡las plantas pueden sofocarse un su propio oxígeno "exhalado"! Los ingenieros deben proveer ventiladores para mantener el aire en movimiento.
De todas maneras, los investigadores advierten que la solución por separado de todos estos problemas no garantizará que el sistema funcione correctamente cuando todas las partes han sido ensambladas.
"Existe el interrogante de cómo progresaría el sistema completo con el tiempo," dice Garland. "Además de la preocupación de cómo las varias especies de microbios pasarían por el proceso de sucesión (es decir la secuencia de reemplazos de una especie de microbios por otra), debemos considerar efectos evolutivos. Con respecto a los microbios, con su corto tiempo entre generaciones, estamos hablando de escalas de tiempo que durante misiones prolongadas, podrían dar lugar a cambios evolutivos radicales."
Con el fin de comprobar como las personas, las plantas y los microbios se comportan cuando se les aísla por un largo periodo de tiempo, el Centro Espacial Johnson está construyendo una cámara de prueba llamada BIO-Plex. Esta cámara estará equipada con todos los elementos de un sistema bioregenerativo de soporte de vida -- incluyendo los humanos.
Como ejemplo, futuros avances en biotecnología y nanotecnología podrían permitir a los científicos alterar los genes de las plantas de tal manera que sus células produzcan pequeños sensores, transmisores y receptores moleculares. Estos elementos supervisarían las funciones internas de las plantas e informarían sobre su salud, con el fin de asegurar una buena cosecha; podrían también convertir a las plantas en entes controlables que producirían flores y frutos bajo comando.
Los planes de diseño para futuras estaciones humanas extraterrestres, probablemente incluirían plantas como parte del sistema de soporte de vida. Cuando estas estaciones se conviertan en realidad, las plantas tendrán propiedades extraordinarias, que han sido posibles gracias a la biotecnología y a la nanotecnología.

Una idea paralela es la de diseñar plantas que produzcan ciertas sustancias químicas que las protegerían del aumento de radiación en el espacio y en planetas con atmósferas poco densas tales como Marte. Brown también sugiere que dispositivos nanotecnológicos dentro de las células de las plantas podrían suministrar luz directamente a las partes de las células que efectúan la fotosíntesis, haciéndolas más eficientes.
"Existen preguntas sobre factibilidad, pero ... ninguna podría detenernos completamente," dice Brown, quien escribió un estudio sobre los usos potenciales de la nanotecnología para estos sistemas se soporte de vida.
"Tal vez no podamos realizar esto hoy en día, pero nada que estemos considerando está contra las leyes de la física, la química o de la naturaleza," dice.
Un sistema bioregenerativo de soporte de vida seguramente nunca va a reemplazar al sistema mecánico instalado en la Estación Espacial, agrega Garland. Cuando más, una pequeña cosecha puede cultivarse allí para proveer alimentos frescos. Pero eventualmente, con la ayuda de plantas y microbios, futuras Estaciones Espaciales, o bases en la Luna o en Marte, podrían llegar a ser verdaderos mundos autosuficientes.
Fuente: Ciencia NASA.

jueves, 22 de marzo de 2018

Fatiga termodinamica bajo condiciones climaticas extremas.

La fatiga termodinámica, o fatiga mecánica provocada por cambios térmicos, consiste en el sufrimiento estructural provocado por los cambios de temperatura repetitivos a los que se ven sometidos los materiales, los mecanismos y los sistemas en general, bajo condiciones funcionales de servicio extremadamente agresivas. Casos típicos son los componentes del compartimento motor de los automóviles, turbopropulsores de aviones, cohetes o lanzaderas satelitales, etc., y por supuesto las naves espaciales. Un buen ejemplo es el cohete más potente jamás creado por la humanidad, el desarrollado por Elon Musk de SpaceX denominado Falcon Heavy. 

Imagen: SpaceX. Falcon Heavy.

Decimos “fatiga mecánica provocada por cambios térmicos”, porque en realidad está generada por variaciones dimensionales sistemáticas de las estructuras constituyentes de los materiales, tanto de naturaleza inorgánica como orgánica, como mixta, (coexistencia de materiales con coeficientes de dilatación homogéneos), o complejos (como en el caso de elementos constituidos por materiales cuyos coeficientes de dilatación son claramente diferenciados).
La magnitud de la fatiga térmica sobrevenida depende de muy diversos factores:
- Valor absoluto de la diferencia térmica comprendida entre la temperatura más baja y la más alta.
- Límite de temperatura bajo cero.
- Límite de temperatura sobre cero.
- Velocidad de cambio térmico en ascenso y en descenso (gradientes térmicos de calentamiento y enfriamiento).
- Tiempo de permanencia en cada nivel térmico.
- Numero de ciclos repetitivos.
- Esfuerzos dinámicos adicionales en condiciones de uso.
- Composición y naturaleza de los especímenes:
Materiales simples o compuestos, su masa relativa, conductividad térmica, coeficientes de dilatación lineal, punto de reblandecimiento vicat, punto de fusión, punto de congelación, límite elástico, grados de dureza, resistencia al desgaste, resistencia al impacto en frió y en caliente, límite de rotura y deformación a tracción, compresión, flexión, torsión, etc., etc.
- Sistemas y mecanismos formados por materiales de respuesta térmica diferenciada.
- Entre otros.
Como resumen, y sin entrar en mayores tecnicismos, podríamos decir que el efecto repetitivo de la deformación de la variación dimensional de los materiales, por acción de contracciones y dilataciones sistemáticas, es la que provoca la fatiga estructural de los mismos, con la consecuencia de una disminución de la resistencia a las condiciones de uso.
Lo mismo es aplicable a mecanismos complejos, automatismos y sistemas en general, con la agravante de que en estos casos las consecuencias son de efecto multiplicativo.
Del conocimiento exhaustivo del comportamiento de los productos, dependerá la determinación de la fiabilidad de los mismos y de su vida útil.
Para llevar a cabo los ensayos de fatiga térmica a escala de laboratorio, se emplean las cámaras y los bancos de ensayos.
Tipos de cámaras de ensayos de simulación:
De un solo recinto. En el cual se programan los gradientes de enfriamiento y calentamiento, los límites mínimos y máximos frío/calor, y el número de ciclos repetitivos a realizar.
De dos recintos. En cuyo caso las muestras pasan de las altas a bajas temperaturas, y viceversa, de forma instantánea.
De tres recintos. Idéntica a la cámara de dos recintos, pero con un recinto adicional intermedio de tránsito a temperatura ambiental; caso típico de la exigencia de norma MIL STD 810-D.
Imagen: Cámara de choque térmico súbito de tres compartimentos.
Estas cámaras pueden ser combinadas con esfuerzos mecánicos, en cuyo caso se denominan bancos de ensayos termodinámicos.
Los bancos de ensayos termodinámicos están formados por las cámaras anteriormente descritas, a las cuales se les adicionan sistemas dinámicos para la realización de esfuerzos mecánicos de tracción, compresión, flexión, torsión, etc., en condiciones aceleradas de uso.

martes, 20 de marzo de 2018

Fotobiorreactores de microalgas. Nuevas aplicaciones para la sostenibilidad.

Son tantas, y prometedoras, las aplicaciones de las microalgas, que cada vez son más los centros de investigación que experimentan con fotobiorreactores piloto para producir este vegetal acuático de forma rentable y controlada.

Aplicaciones alimentarias para uso humano y producción animal, para reducir la concentración de CO2 y limitar con ello el efecto invernadero, como aditivos industriales, generación de biomasa, acuicultura, producción de biocombustibles, etc., y ahora la obtención de fertilizantes agrícolas
.
En lo que se refiere a la aplicación agrícola, podemos citar la existencia del programa Life+, auspiciado por la Universidad de Valladolid, encaminado al aprovechamiento de las microalgas para servir de abono una vez descompuesto.
“Queremos que los suelos mejorados con microalgas no sólo sean más eficientes, sino que además se mantengan en el tiempo, por ello, no sólo es importante que capturen CO2, sino que, una vez descompuestas las algas, sirvan de abono”, manifestó a los medios el responsable del proyecto y catedrático de Ingeniería Agrícola y Forestal de la UVA, Luis Manuel Navas.
Los fotobiorreactores de microalgas ya se están usando en España desde hace casi 20 años, siendo el primero desarrollado por la empresa CCI de Barcelona para la Universidad de Cádiz.
Posteriormente se han venido desarrollando muchos más por diversas entidades y organismos, con distintos diseños y diferentes tecnologías.

En lo que respecta a la investigación de laboratorio en la Universidad de Cádiz, los fotobiorreactores de investigación no solo permiten estudiar el cultivo de microalgas para propósitos de obtención de biocombustibles sustitutivos del petróleo, sino que también son un instrumento imprescindible para poner freno a la destrucción de la capa de ozono como consecuencia de la liberación a la atmósfera de gases contaminantes, y por ende, para evitar el cambio climático, obtención de recursos alimentarios para consumo humano, producción de piensos, generación de biomasa, fertilizantes agroindustriales, etc., etc.

Paralelamente, y como no todas las microalgas son iguales, también los investigadores estudian las capacidades de las diversas especies existentes, así como la viabilidad de utilizar las más adecuadas para retirar CO2 y óxidos de nitrógeno procedentes de emisiones industriales, como es el caso del trabajo que se está realizando en las instalaciones del Centro Andaluz de Ciencia y Tecnología Marinas (CACYTMAR) mediante fotobiorreactores, y que tiene como objetivo evaluar la capacidad potencial de captación que posee cada tipo, así como establecer las condiciones óptimas de la inyección de gases en el cultivo.
Y es que hay que tener en cuenta que la reducción de las emisiones a la atmósfera de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, son un compromiso de la sociedad actual y por ello se están promoviendo distintas iniciativas en el ámbito internacional, entre las que se encuentra la utilización de microalgas para paliar los efectos del cambio climático.
De hecho, desde el grupo de investigación RNM-144 “Oceanografía y contaminación del litoral” de la Universidad de Cádiz, su portavoz, el profesor Jesús Forja, explica que están trabajando a dos escalas diferentes: “la primera de ellas usa fotobiorreactores de laboratorio y permite realizar un screening (criba) de la capacidad de distintas microalgas para captar CO2”, mientras que la segunda se realiza a un mayor nivel, mediante fotobiorreactores tubulares de elevada capacidad, y tiene por objeto “establecer los balances globales de gases y la producción de biomasa en diferentes condiciones de cultivo (inyección de gases, irradiancia y temperatura fundamentalmente)”, como declaran los investigadores:
En los últimos años hemos conseguido, a partir de la investigación en laboratorio, cultivar distintas microalgas a la intemperie en distintos sistemas.
Hemos llegado hasta el nivel de planta piloto. De los ensayos que se hagan a escala de una hectárea (en una planta de experimentación) se obtendrán datos de gran alcance con vistas al aprovechamiento industrial. Pero mientras se instalan las plantas, se ponen en funcionamiento, se verifican y se desarrollan los procedimientos para el trabajo a gran escala, no se va a poder decidir sobre bases fiables. Esta experiencia es muy importante incluso si hay que concluir acerca de su falta de viabilidad económica, ya que a priori y sin una investigación con suficiente dotación, no se puede garantizar que un sistema vaya a ser competitivo.

domingo, 18 de marzo de 2018

Magnetismo de aceros inoxidables: Resistencia a la corrosion.

Aunque la mayoría de los aceros inoxidables no suelen ser ferromagnéticos, y por tanto si se aproxima un imán no se aprecia atracción alguna, no siempre este procedimiento es representativo de una garantía de resistencia a la corrosión, sobre todo si el acero se encuentra en contacto con otros metales con potenciales REDOX diferenciados (existencia de pares galvánicos), o en ambientes de especial corrosividad, elevadas temperaturas (caso de resistencias calefactoras), etc.

En resumen, la atracción magnética, pese a ser un indicio para evaluar el grado de resistencia a la corrosión de los aceros más comunes, no es un medio siempre infalible, ya que depende de la composición de las aleaciones de base hierro.
Horno de colada para aleaciones de aceros especiales de la compañía ACERINOX.
Por ejemplo, el acero inoxidable 410, que tiene un alto grado de resistencia a la corrosión, sin embargo es tan magnético como el acero al carbono (hierro convencional). El acero inoxidable 300, tan conocido por sus propiedades de resistencia a la corrosión y tan usado en diversas aplicaciones domésticas, desarrollará una ligera atracción magnética cuando está sometido a tratamientos en frío, abrillantamiento, etc.
Haciendo referencia a los aceros más comúnmente empleados en la industria, veamos la relación existente entre la resistencia a la corrosión de un acero y su grado de atracción magnética:
El tipo 316 tiene una atracción magnética del 1% y una susceptibilidad a la corrosión del 0,07%.
El tipo 304 tiene una atracción magnética del 3% y una susceptibilidad a la corrosión del 0,2%.
El tipo 410 tiene una atracción magnética del 100% y una susceptibilidad a la corrosión del 33%.
Finalmente, haciendo referencia al acero al carbono, más común, nos encontramos que presenta una atracción magnética del 100% y una susceptibilidad a la corrosión del 100%.
Como podemos apreciar, la atracción magnética no es un factor siempre fiable para determinar si un acero es resistente a la corrosión o no. Por lo tanto, lo más aconsejable es informarse de las especificaciones y normas que cumple el acero y solicitar el certificado de producto para tener la seguridad de que los materiales que se van a emplear se corresponden con la calidad esperada para cada aplicación.
Para evaluar el comportamiento a la corrosión de los aceros se emplean las cámaras de ensayos acelerados de laboratorio, en las cuales se pueden recrear todas las condiciones ambientales posibles.
Dentro de las condiciones ambientales potencialmente corrosivas para los aceros, podemos citar las siguientes:
Corrosión salina neutra:
La producida por el ambiente marino sin presencia de componentes ácidos, (pH alrededor de 7).
Corrosión salina ácida:
La producida por ambientes activos en los cuales, además de la presencia de sales diversas tales como el ClNa, SO4Cu, etc., pueden existir concentraciones de ácidos, tales como el ácido acético procedente de las siliconas empleadas en la carpintería metálica del aluminio, ácido úrico en granjas, etc., por ejemplo.
Corrosión urbana:
La generada por la contaminación procedente de los combustibles de los automóviles y las de las calefacciones en presencia de humedad.
Corrosión industrial:
La producida por la contaminación procedente de las emisiones de los procesos industriales en presencia de humedad (niebla ácida).
Corrosión microbiológica:
Provocada por la contaminación de bacterias aerobias y anaerobias existentes en aguas con altas concentraciones salinas, típicas de los mares y océanos, lagos salados y fosas salinas. Las más significativas son las denominadas ferrobacterias.
Corrosión galvánica:
Se produce cuando dos metales, cuyos potenciales de oxidación-reducción son claramente diferenciados, se unen íntimamente en presencia de un electrolito. En estas condiciones se genera una auténtica pila galvánica en la cual el ánodo al oxidarse comienza a generar un flujo electrónico con el consecuente desprendimiento progresivo de la superficie del metal.
Corrosión bajo tensión:
Se produce como consecuencia de la combinación de dos efectos simultáneos tales como un medio ambiente corrosivo, unido a una tensión mecánica tal como la producida por los efectos continuados de tracción, flexión y torsión, etc.
El deterioro superficial producido en tales condiciones aparece en forma de microrroturas tales como agrietamientos progresivos (fatiga por corrosión).
Corrosión Kesternich:
Es la misma que la corrosión industrial. Consiste en el ataque corrosivo producido por el SO2 en presencia de humedad saturada a condensación, bajo condiciones térmicas controladas.
Corrosión por inmersión alternativa:
Se produce cuando las superficies metálicas son periódicamente cubiertas por el agua de mar, por ejemplo, a intervalos repetitivos provocados por el oleaje, mareas, etc.
Corrosión climosalina:
También denominada de ciclos climáticos combinados con niebla salina. Es el que representa más fielmente lo que sucede en la realidad con los ciclos nocturnos y diurnos, donde por la noche sube la humedad baja el punto de rocío (clima húmedo), al amanecer sube la temperatura y baja la humedad (secado), y alternadamente se producen las deposiciones de la niebla salina dispersada por el mar.
Corrosión inducida:
Es la que no está causada de manera directa por el agente primario que interacciona con el metal en cuestión, sino por la influencia de los subproductos derivados de dichos agentes primarios. Este tipo de corrosión también se denomina corrosión influenciada. Es el caso de la acción de los microorganismos biológicos, los cuales generan derivados metabólicos que desprenden componentes ácidos, los cuales, influyen en la cinética del proceso de corrosión.
Es decir, el método realmente fiable para determinar la resistencia a la corrosión de los metales es la experimentación de laboratorio empleando las cámaras de ensayos acelerados de corrosión conforme a normativas internacionalmente trazables.

sábado, 17 de marzo de 2018

Indice de radiacion solar ultravioleta: UVC,UVB,UVA.

La radiación ultravioleta emitida por el Sol es imprescindible para la vida sobre nuestro planeta, pero una prolongada exposición, (sobre todo a medida que la capa de ozono que nos protege sufre cada vez más alteraciones), no solo acelera el envejecimiento prematuro de los materiales, sino también supone un grave riesgo para la vida humana. Es por ello que la Agencia Estatal de Meteorología AEMET, evalúa, acota y difunde sus estudios, conceptos y mediciones, entre los cuales cabe destacar el índice de radiación ultravioleta UVI.
El índice ultravioleta (UVI o Ultra Violet Index) es una medida de la intensidad de la radiación ultravioleta que alcanza la superficie de la Tierra. El Sol emite radiación en un amplio rango del espectro electromagnético y en concreto emite significativamente en la zona del ultravioleta (longitudes de onda entre los 100 y los 400 nm). Se suele dividir la radiación ultravioleta en tres zonas dependiendo de su energía: Los rayos ultravioleta más energéticos son los UVC con longitudes de onda entre los 100 y los 280 nm. La longitud de onda de los rayos UVB oscila entre los 280 y los 315 nm. Los UVA comprenden la zona entre los 315 y los 400 nm. 
La parte más dañina de esta radiación (la denominada radiación UVC) no alcanza la superficie terrestre ya que es absorbida por la atmósfera, especialmente en la denominada capa de ozono. Aunque los rayos ultravioleta UVB son absorbidos en la atmósfera en un 90% aproximadamente, y los UVA son también atenuados en menor medida, una parte de ellos llega a alcanzar la superficie terrestre.
Es preciso decir que los rayos ultravioleta son necesarios para la vida. Recordemos que la fotosíntesis de las plantas tiene lugar gracias a la energía de los rayos ultravioleta o que los humanos necesitamos exponernos a la luz solar (y, especialmente, a la radiación UVB) para sintetizar en la piel la vitamina D cuyo déficit puede provocar una deficiente mineralización de los huesos. Sin embargo, una sobreexposición a los rayos ultravioleta puede ser perjudicial para la salud. La radiación ultravioleta puede provocar daños en el colágeno de la piel y por lo tanto un envejecimiento prematuro de la misma. También daños y mutaciones en el ADN y existen muchas evidencias de que aumenta considerablemente el riesgo de contraer un cáncer de piel. Igualmente puede provocar problemas serios en los ojos, tales como cataratas.
La sensibilidad de la piel a la radiación ultravioleta depende del llamado fototipo, que mide la capacidad de la piel para absorber la radiación solar, es decir, su capacidad para producir melanina. El índice de protección que debe aplicarse para protegerse de la radiación solar debe estar en relación con la sensibilidad de la piel (personas pelirrojas o rubias son más sensibles que las morenas). El llamado Índice Ultravioleta (UVI) mide la intensidad de la radiación ultravioleta que alcanza la superficie terrestre en cada longitud de onda ponderada con su acción dañina sobre el hombre.
También hay que recordar el efecto de las radiaciones UV en el envejecimiento de los materiales artificiales, tales como plásticos, textiles, pinturas, etc., en forma de pérdida de color y erosión superficial.
El índice ultravioleta fue introducido por científicos de Environment Canada en 1992. A Canadá le siguieron varios países que introdujeron sus propios índices. En la actualidad, existe un índice ultravioleta estándar de la Organización Mundial de la Salud en colaboración con la Organización Meteorológica Mundial, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Comisión Internacional para la Protección frente a Radiaciones No Ionizantes. No sólo estandariza los métodos de cálculo del índice sino también un código de colores y gráficos para ofrecer la información al público.
El índice tiene un valor mínimo teórico de 0 y no tiene un valor máximo. Este índice estándar permite emitir predicciones de UVI comparables en todo el mundo. Los colores utilizados son el verde para UVI bajo (entre 0 y 2), el amarillo para UVI moderado (entre 3 y 5), el naranja con un riesgo alto (entre 6 y 7), el rojo para UVI muy alto (entre 8 y 10) y el morado para UVI extremo (superior a 11).
Dependiendo del valor del UVI, el ciudadano (en función también de su tipo de piel (fototipo), edad, etc.) debe tomar las medidas adecuadas para su protección de la radiación ultravioleta. 
El UVI depende, entre otros factores, de la cantidad de ozono que hay en la columna atmosférica, de la elevación del sol, de la altitud del lugar y de la nubosidad. Para saber más acerca del índice UVI estándar puede consultarse "Índice UV solar mundial. Guía Práctica", una publicación conjunta de la Organización Mundial de la Salud, la Organización Meteorológica Mundial, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Comisión Internacional de Radiaciones no Ionizantes a la que se puede acceder desde la página web de la Organización Mundial de la Salud.
El UVI se mide de forma continua con radiómetros de UV en banda ancha en más de veinte estaciones de la Red Radiométrica Nacional de la AEMET, así como por los espectrofotómetros Brewer de la AEMET situados en A Coruña, Zaragoza, Madrid, Murcia, Izaña y Santa Cruz de Tenerife. Valores máximos de UVI entre 9 y 11 son comunes en la Península al mediodía de los días despejados de verano y UVI incluso mayores se observan en Canarias. Valores instantáneos muy altos se observan en algunas estaciones en presencia de nubes. En zonas montañosas el UVI puede presentar valores muy elevados.
El nuevo sistema de predicción de UVI de la AEMET pronostica valores de este índice hasta 5 días utilizando los valores de ozono previstos por el modelo dinámico global del Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio, para las capitales de provincia, ciudades autónomas e islas. Estos valores de ozono, junto con otras variables, constituyen la entrada al modelo de Transferencia Radiativa Radtran, que ejecutado diariamente en los ordenadores de la AEMET, proporciona los datos de irradiancia solar en las longitudes de onda del UV, necesarios para calcular el UVI previsto en condiciones de cielo despejado. En un futuro próximo se espera poder proporcionar UVI previsto en condiciones de cielo despejado y nuboso.
La protección frente a la radiación ultravioleta incluye consultar el UVI previsto, utilizar cremas y lociones protectoras así como gafas de sol y no exponerse al sol en las horas centrales del día. Especial atención requieren los niños y las personas con piel clara. 

miércoles, 14 de marzo de 2018

El intemperismo climatico o meteorizacion acelerada.

Por definición, el intemperismo, o meteorización, es la desintegración y descomposición de una roca en la superficie terrestre o próxima a ella como consecuencia de su exposición a los agentes atmosféricos cíclicos a lo largo del tiempo, con o sin la participación de agentes biológicos.
También puede definirse como la degradación o proceso estático por el cual la roca se rompe en pequeños fragmentos, se disuelve, o se descompone. Se posibilita así la remoción y el transporte de detritus en la etapa siguiente, que vendría a ser la erosión. La meteorización entonces, al reducir la consistencia de las masas pétreas, abre el camino a la erosión.
Pero no solo son los minerales los que sufren este proceso de envejecimiento, sino también todo tipo de materiales, tales como restos arqueológicos, óseos, etc., de ahí su importancia, incluso en el estudio de los procesos de fosilización de origen biológico.
Para poder investigar estos procesos a escala de laboratorio existen cámaras como la denominada METEOTRON, capaz de simular las condiciones ambientales responsables de la erosión, tales como: Lluvia, viento, cambios térmicos, humedad, agua marina, hielo y deshielo, radiación solar, concentraciones variables de gases tales como el CO2 (carbonatación), etc., en presencia o no de otros agentes biológicos involucrados en cada proyecto de investigación.
Esta extraordinaria cámara de investigación está capacitada para realizar cambios cíclicos repetitivos acelerados, de tal manera que el efecto de exposición natural de varios años puede ser reproducido en pocos días en el laboratorio.
Su aplicación también es de interés en el campo de la geología, la construcción y la investigación multidisciplinar por permitir reproducir de forma artificial los efectos de la erosión ambiental. Es por ello que son utilizadas por centros de prestigio tales como  el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Museo Nacional de Ciencias Naturales, universidades y centros tecnológicos diversos.

MELiSSA: Planta de cultivo vegetal en Marte.

MELiSSA es el acrónimo de Sistema Alternativo de Soporte Microecològico para la Vida (Micro-Ecological Life Support System Alternative), un proyecto innovador de la Agencia Europea del Espacio que se inició como parte de un programa de investigación de tecnologías de apoyo a la vida, para comprobar la viabilidad de una misión espacial tripulada de larga duración.

En este tipo de misiones no es posible incluir en la carga de lanzamiento todos los alimentos y el oxígeno necesarios para la supervivencia de la tripulación (para una misión a Marte de 1000 días, la carga inicial necesaria sería de 30 toneladas). Por ello, hay que idear un ecosistema cerrado que recicle la orina, los residuos orgánicos y el CO2 producto de la respiración, y que proporcione agua, alimentos y oxígeno.

El objetivo del proyecto MELiSSA es conseguir el reciclaje completo de todos los compuestos químicos de manera autosostenible y sin ningún tipo de suministro exterior. Se trata de un desafío de alto nivel en términos de procesos, control de estabilidad, seguridad y robustez.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la construcción de una planta piloto capaz de simular este entorno a pequeña escala que demuestre la viabilidad del proyecto. Los científicos de la UAB trabajan en la construcción de la planta piloto MELiSSA desde 1995. Desde entonces, la planta se ha ido desarrollando para proporcionar un laboratorio único a nivel mundial diseñado para conseguir una integración completa de todos los pasos del proyecto.
Planta piloto MELiSSA
El proyecto MELiSSA es una colaboración internacional y multidisciplinar de las siguientes organizaciones coordinadas por la ESA: el Centro de Estudios de Energía Nuclear SCK / CEN (en Mol, Bélgica), el instituto de investigación tecnológica VITO (en Mol , Bélgica), la Universidad de Ghent (en Ghent, Bélgica), la Universitat Autònoma de Barcelona (en Barcelona, España), la Universidad de Guelph (en Guelph, Canadá), la Universidad Blaise Pascal (en Clermont-Ferrand, Francia) y SHERPA Engineering (en París, Francia).
La colaboración crece a medida que el proyecto se desarrolla: más de 30 organizaciones han contribuido ya al proyecto MELiSSA. Se trata de un proyecto multidisciplinar en el que participan expertos en genómica, proteómica, modelización, microbiología, nutrición, ingeniería de procesos, biotecnología, ingeniería de sistemas, automatización, etc., tanto desde el punto de vista académico como desde el industrial.
Fuente: UAB

domingo, 11 de marzo de 2018

Experimentacion climatica del planeta Marte. Hipotesis historica.

Las agencias de investigación espacial de los países más desarrollados tecnológicamente,  vienen estudiando exitosamente el planeta Marte desde hace ya tiempo; desde principios de los años sesenta del siglo pasado, en plena Guerra Fría entre EEUU y la Unión Soviética.

En la actualidad, otras agencias, entre las que citamos la agencia norteamericana NASA y la agencia europea ESA, están empleando actualmente ingentes esfuerzos encaminados, no solo a estudiar la historia planetaria del sistema solar y de nuestro propio planeta, sino la posible colonización humana de Marte. Para ello es esencial recrear a escala de laboratorio las condiciones de supervivencia humana en el planeta rojo.

Evidentemente, mucho antes de intentar poner a un hombre en Marte, el trabajo lo habrán de hacer ingenios robóticos, auténticos laboratorios espaciales, entre los cuales podemos citar el emérito Mars 1, el Opportunity,  y el incombustible Curiosity, actualmente en funcionamiento.

Evidentemente, detrás de estos ingenios hay un elenco de científicos de renombre y un programa de control de calidad y la realización de exhaustivas pruebas bajo condiciones climáticas extremas, previas a su lanzamiento, para garantizar su funcionalidad durante todo el periodo de tiempo estimado de la misión. En este punto cobran importancia los medios de simulación, tales como las cámaras climáticas desarrolladas para reproducir climas cíclicos extremos a escala de laboratorio.
Cuando hablamos de simulación de climas extremos, no solo habremos de pensar de la climatología en el planeta Marte, sino también a lo largo de todo el periplo climatológico del trayecto; desde el lanzamiento, la puesta en órbita y la llegada.
Durante todo este viaje los equipamientos se ven sometidos a choques climáticos extremos cambiantes y repetitivos, poniendo a prueba a los más sofisticados mecanismos y sistemas.
Una vez superado el viaje, a la llegada, nuestra nave se encontrará con una climatología muy particular.
Por hallarse Marte mucho más lejos del Sol que la Tierra, sus climas son más fríos, y tanto más porque la atmósfera, al ser tan tenue, retiene poco calor; de ahí que la diferencia entre las temperaturas diurnas y nocturnas sea más acusada que en nuestro planeta. A ello contribuye también la baja conductividad térmica del suelo marciano. La duración del día y de la noche en Marte, es prácticamente la misma que en la Tierra; 24,5 h aproximadamente.
La temperatura en la superficie depende de la latitud y presenta variaciones estacionales. La temperatura media superficial es cercana a -60 °C.
La variación diurna de las temperaturas es muy elevada como corresponde a una atmósfera tan tenue. Las máximas diurnas, en el ecuador y en verano, pueden alcanzar los 20 °C o más, mientras las mínimas nocturnas pueden alcanzar fácilmente -80 °C. Ahí ocurre el fenómeno de que a la máxima diurna, en el lado más soleado de un peñasco se registre 20 °C; pero en su sombra, la temperatura fácilmente llegue a los -50 °C.
En los casquetes polares, en invierno las temperaturas pueden bajar hasta -143 °C.
En una de esas ocasiones Marte se hallaba bastante cercano al Sol y entonces se registró en el ecuador, en pleno verano, la temperatura de 27 ºC. En 1976, Marte se hallaba, por el contrario, a su máxima distancia del Sol cuando llegaron al planeta las sondas rusas Viking. A pesar de hallarse el hemisferio en verano, la máxima temperatura diurna registrada fue de -13 ºC (a las 15 h) y la mínima de –86 ºC (a las 6 h, antes de la salida del Sol). Por su parte, la segunda Viking se posó en la latitud de 47,89ºN y midió allí, también en pleno verano, temperaturas máximas y mínimas que, en promedio, fueron respectivamente de -38ºC  y -89 ºC.
Por supuesto, en todas las circunstancias, coexiste un clima seco y árido.
La pregunta que subyace es, ¿siempre existió este clima en el planeta rojo?

Según las hipótesis de los investigadores, no siempre fue así, sino que existe un pasado húmedo y más cálido que terminó hace 3500 millones de años. La abundancia del mineral olivino (típico de los basaltos) ha sido tomada como prueba de que el actual clima seco y helado ha prevalecido desde entonces, pasando por tres eras climáticas evolutivas, hasta llegar a la situación climática actual:


1) Durante los primeros 1000 millones de años, Marte estaba calentado por una atmósfera que contenía gases de efecto invernadero, suficientes como para que el agua fluyese por la superficie.
2) La segunda era climática, hasta los 3.500 millones de años, fue en la que ocurrió el cambio climático.
3) Finalmente la era más reciente y prolongada, que va desde los 3500 millones de años hasta nuestros días, presenta un clima tal como lo conocemos en la actualidad; predominantemente frío y seco. 

Fuente: NASA.

sábado, 10 de marzo de 2018

Proteccion metalica. Inhibidores de corrosion organicos e inorganicos.

La corrosión es un fenómeno de enorme gravedad para las infraestructuras expuestas a los ambientes químicamente activos; tanto es así que actualmente se invierten enormes sumas de dinero, no solo en mantenimiento y protección, sino también en la investigación de nuevos métodos para reducirla.

Cuando los metales se encuentran en medios de difícil protección superficial, como es el caso de los ejes de motores de barcos, se suelen emplear ánodos de sacrificio.
Los ánodos de sacrificio son piezas metálicas que al acoplarlas a la instalación ceden electrones al medio, sacrificándose así mismas en beneficio del sistema, provocando su propia autocorrosión en beneficio de la parte metálica que se desea proteger.

No obstante, el sistema no impide que se deban utilizar medios básicos de protección superficial, tales como los inhibidores de corrosión.

Los inhibidores de corrosión tradicionales actúan siempre depositándose sobre la superficie metálica. De esta forma se intenta conseguir que exista una barrera para que no puedan circular libremente los electrones entre el ánodo y el cátodo, y no se forme el par galvánico. Los inhibidores de corrosión que se utilizan precipitan formando capas aislantes sobre las tuberías, intercambiadores, etc. Los Inhibidores tradicionales más empleados son: Aceites solubles, Aminas y sustancias orgánicas.
Se basan en la formación de barreras protectoras para prevenir el contacto del agua con las superficies metálicas. Estos materiales se utilizan directamente del contenedor sin la necesidad de diluirlo o prepararlos para su uso. Para piezas que necesitan una protección a largo plazo (meses hasta años) o aquellos almacenados en condiciones ambientales severas, por ejemplo almacenamiento al aire libre, se prefieren los inhibidores de base aceite debido a su película pesada y sus propiedades de rechazar el agua
Empleo de inhibidores de corrosión inorgánicos.
Se trata de utilizar sales que forman una película en el interior del conducto, neutralizando las sales disueltas en el agua e impidiendo su incrustación. Se suele utilizar sal de molibdeno mezclado con nitritos o fosfatos. Son útiles para circuitos de refrigeración, pero no recomendados para circuitos de calefacción o térmicos solares dado que la temperatura dificulta la formación de la película protectora en el metal. Además, dicho film, disminuye las propiedades caloportadoras del fluido.
Empleo de inhibidores de corrosión orgánicos.
Son compuestos del grupo de los ácidos carboxílicos, que, combinados con sales orgánicas inhiben la migración iónica no permitiendo que se traslade al metal más débil, por tanto, retrasando efectivamente la corrosión sin perjudicar las propiedades caloportadoras del fluido. A día de hoy, es el método más efectivo para circuitos donde el fluido circule a temperaturas mayores de 20ºC.
Las investigaciones más recientes están centradas en el desarrollo de inhibidores de corrosión no tóxicos y compatibles con el medio ambiente,  absorbiendo una importante dedicación en el campo de la ciencia y tecnología de la corrosión.

jueves, 8 de marzo de 2018

Satelite PAZ: Monitorizacion climatica precisa de la atmosfera terrestre.

Un equipo de investigadores del Instituto de Ciencias del Espacio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña ha sido el encargado de diseñar e incorporar al satélite español de observación de la Tierra PAZ instrumentación capaz de detectar y cuantificar precipitaciones intensas. Las medidas que obtenga el satélite, cuyo lanzamiento está previsto para el próximo sábado, 17 de febrero, a las 15:17 hora peninsular española, servirán para profundizar en parámetros atmosféricos clave en la predicción del tiempo.
Vista del interior del satélite PAZ (CSIC/Hisdesat)

En concreto, los científicos han agregado una tecnología para realizar radio ocultaciones que, por primera vez, serán obtenidas en dos polarizaciones. Estas medidas, que se basan en el Sistema de Posicionamiento Global (GPS por sus siglas en inglés), dan pistas sobre las propiedades termodinámicas de la atmósfera (temperatura, presión y humedad) y, además, a diferentes alturas.
“Además de esto, la polarimetría nos permitirá probar cosas nuevas, conceptos de medida que nunca antes se habían planteado. En particular, utilizaremos la información de las dos polarizaciones recibidas para hacer medidas de precipitación intensa. Representaría el primer instrumento o sensor capaz de medir, simultáneamente, las propiedades termodinámicas y la precipitación intensa”, explica la investigadora del CSIC Estel Cardellach, que trabaja en el Instituto de Ciencias del Espacio.
Según la investigadora del CSIC, es clave poder medir las lluvias intensas, difíciles de predecir. “En el contexto del cambio climático, donde se prevé que los fenómenos extremos sucedan más a menudo, los modelos de clima no se ponen del todo de acuerdo. Seguramente porque son fenómenos que no se han podido estudiar bien por falta de datos. Intentaremos que PAZ contribuya a solventar este problema”, agrega.
Las radio ocultaciones
Las radio ocultaciones son una técnica de observar un medio, normalmente la atmósfera de un planeta, utilizando dos elementos: uno que transmite señales radio o microondas (fuente) y otro elemento que los recibe (receptor). La particularidad de esta técnica es que, si se unen en línea recta los elementos transistor y receptor, esta cruza la Tierra, o sea, los elementos están ocultos por la Tierra. A pesar de ello, la señal sigue recibiéndose porque el rayo se flexiona.
“La clave está en relacionar la flexión de la trayectoria de la señal con las propiedades de la atmósfera. En el planeta Tierra, esta técnica se realiza con señales de los sistemas globales de navegación por satélite, como, por ejemplo, los GPS”, explica Cardellach.
Los sistemas de navegación son las fuentes, y un receptor a bordo de un satélite a baja altura orbital (como el satélite PAZ) contiene el receptor. El receptor puede medir con mucha precisión el ángulo de flexión de la señal, y de este ángulo se extraen perfiles verticales de temperatura, presión y humedad de la atmósfera.
El proyecto PAZ
El satélite PAZ con tecnología radar es una misión dual, con aplicaciones civiles y militares. HISDESAT es la propietaria, operadora y explotadora del satélite, que ofrecerá información precisa para múltiples aplicaciones desde su órbita polar alrededor de la Tierra.
Fuente: CSIC 15/02/2018

miércoles, 7 de marzo de 2018

‘IN MEMORIAM’ Sebastián Feliu Matas. Padre de la corrosión en España.

El pasado 9 de febrero falleció en Madrid Sebastián Feliu Matas a los 92 años, víctima de la enfermedad de Alzheimer. Profesor de investigación en el Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM) del CSIC. Fue becario en el MIT, EE UU, profesor en las universidades, Central de Barcelona, Complutense de Madrid y Central de Caracas.
FOTO Sebastian FELIU
Su magisterio llegó a numerosas universidades de Latinoamérica, formando grupos de investigación que realizaron estancias en el CENIM bajo su dirección. Realizó su tesis doctoral sobre pulido electroquímico de metales en la universidad de Barcelona y se trasladó a Madrid el año 1952 para trabajar como becario en el Instituto del Hierro y del Acero del Patronato Juan de la Cierva del CSIC. Sebastián (Vilajuïga, Gerona) tuvo la agudeza de ver la corrosión como un campo donde se podía desarrollar profesionalmente y con un gran futuro, dado que los costes de la corrosión suponen el 3,5% del producto interior bruto (PIB) en los países industrializados.  
Su mujer María Teresa Batlle, madre de sus cuatro hijos y abuela de sus ocho nietos, lo acompañó y le brindó su apoyo y comprensión a su enorme dedicación al estudio de la corrosión durante los 62 años de matrimonio. Su dedicación y entrega ejemplar sin reservas a la ciencia de la corrosión lo hizo feliz, formó y enseñó corrosión a los diferentes grupos existentes en España: Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, entre otros. Cuando acudían a preguntarle cómo podrían iniciarse en los estudios de corrosión tenía el tiempo suficiente para explicarles los pasos a dar.
El conocimiento en corrosión en nuestro país ha avanzado gracias a su magisterio y a su capacidad de formar científicos, tanto en ciencia básica como en aplicaciones tecnológicas. Un científico de la “raza” de Sebastián, un gigante de su generación, despertaba motivaciones en los jóvenes que se acercaban a este campo de la ciencia. Era habitual llamarle, “cariñosamente”, el padre español de la corrosión. Tenía un continuo interés por la ciencia y una inquietud sin límites. Siempre estaba dispuesto a volver a empezar como un becario más, que no sabe de abandono ni de desmayo.
Al rendir homenaje a Sebastián, se hace presente el recorte del presupuesto al que está sometida la investigación en España. Las estadísticas así lo confirman y los actores lo reconocemos. Es bueno recordar que en tiempos pasados, científicos españoles formaron a investigadores que se quedaron en España y realizaron importantes contribuciones al avance y progreso de la ciencia en beneficio de la humanidad. Así, sería deseable que aquella situación se pueda reeditar prontamente, poniendo fin al éxodo de científicos al extranjero, como fue siempre el deseo de Sebastián.
Gracias Sebastián, por haber enseñado corrosión a tantos investigadores y, sobre todo, por tu gran pasión por los becarios en hacerles fácil lo que en realidad es muy complicado. Descansa en paz, maestro.
Publicado por: Manuel Morcillo y José María Bastidas. Profesores de investigación en el CENIM-CSIC.