CAMARAS DE ENSAYOS CLIMATICOS Y DE ENVEJECIMIENTO AMBIENTAL ACELERADO
PARA REPRODUCCION Y SIMULACION EN LABORATORIO DE CLIMAS NATURALES O ARTIFICIALES
DISEÑO, INVESTIGACION Y DESARROLLO DESDE 1967

miércoles, 28 de junio de 2017

Alerta climatica: Nuevo peligro destrucción capa de ozono.

Según un artículo publicado en la revista Nature Communications, un producto químico no regulado en el Protocolo de Montreal y que se utiliza en la industria de forma masiva, podría  estar afectando de forma grave a la capa de ozono que protege la sostenibilidad climática de nuestro planeta y que podría afectar peligrosamente a las previsiones establecidas en su día.

Imagen: NASA.
El producto químico a que hace referencia es el cloruro de metileno, también conocido como diclorometano (CH2CL2) y que se utiliza habitualmente como disolvente en múltiples procesos industriales e incluso domésticos, y que puede ser adquirido en cualquier establecimiento de pinturas o droguerías.
Mecanismo de actuación.
Varias reacciones determinan la formación del ozono o la descomposición del ozono en la estratosfera (10 hasta 35 km de altura):
 
Estas reacciones mantienen la concentración de ozono en un equilibrio estacionario.
Si la radiación UV-C actúa sobre el oxígeno con longitudes de onda menores que los 240 nm, ésta desencadena la formación de ozono (reacciones 1 y 2), pues los radicales oxígenos formados reaccionan con otra molécula de oxígeno entregando energía cinética a un tercer participante M neutro de la reacción (por ej. una molécula de nitrógeno) y formándose ozono. Debido a que la lámpara de vapor de mercurio utilizada en el kit de experimentación UV-IR-VIS produce radiación UV-C con una longitud de onda de 254 nm y no está en capacidad de descomponer moléculas de oxígeno, en el ensayo la reacción 1 es desencadenada mediante una alta tensión de 10 kV.
La descomposición del ozono transcurre con la ayuda de luz UV: Sin embargo, para la separación (reacción 3) es suficiente la radiación de longitudes de onda menores que 310 nm. Esta dependencia UV de la formación del ozono y de la descomposición del ozono tiene efecto en la absorción completa de la radiación UV-C (220 a 280 nm, desencadenamiento de las reacciones 1 y 3) y la absorción parcial de la radiación UV-B (280 a 320 nm, desencadenamiento de la reacción 3) por la capa de ozono en la estratosfera.
La descomposición del ozono por el CFC (hidrocarburo clorofluorado) se desencadena igualmente por la radiación UV-C:
El radical cloro surge de la reacción 5 por absorción de la radiación UV-C y es liberado constantemente por repetición continua de las reacciones 6 y 7. Aquí el radical oxígeno de la reacción 7 proviene de la descomposición natural del ozono (reacción 3) y de la separación natural del oxígeno (reacción 1). Por esta razón es suficiente una pequeña cantidad de radicales cloro para desencadenar una reacción en cadena de descomposición del ozono.
Contrariamente al CFC (clorofluorocarbonos) completamente halogenado, el diclorometano se descompone en la troposfera y no daña la capa de ozono de la estratosfera.

ClimeFish: La formula climatica que activa la acuicultura.

Científicos del IIM-CSIC observan que el rendimiento en carne del mejillón depende de las condiciones climatológicas.
 
El trabajo revela que en años con inviernos secos, primavera temprana y veranos dominados por vientos del noreste, la producción de mejillones alcanza un mejor rendimiento en carne, en la época central de explotación, con la consiguiente repercusión en el rendimiento económico.
La investigación se desarrolló dentro de los proyectos de colaboración investigación-empresa del CSIC con la empresa PROINSA en la ría de Ares-Betanzos, que se viene desarrollando desde hace más de dos décadas.
Los grupos de investigación del CSIC, Ecofisiología de Bivalvos y Geoquímica Orgánica del IIM, con la colaboración de la empresa PROINSA, participan en el proyecto europeo ClimeFish, cuyo objetivo general es evaluar los impactos del cambio climático en la acuicultura y pesquerías europeas.
Imagen: Sotavento.
Científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en colaboración con la empresa PROINSA han realizado un estudio con el objetivo de establecer la influencia de las condiciones climatológicas sobre los rendimientos en carne  del mejillón. Para ello se ha utilizado un extenso conjunto de datos de los rendimientos en carne procedentes de mejillones cultivados en diferentes zonas de la ría de Ares-Betanzos recogidos entre los años 2001 y 2012 por la empresa PROINSA.
El trabajo modela la variabilidad estacional del rendimiento en carne y analiza su variabilidad interanual en función de las condiciones meteorológicas en el área del estudio, utilizando como variables explicativas la radiación solar, los vientos costeros y la descarga fluvial. Estas variables meteorológicas se proponen como proxies de la temperatura de la superficie del mar y disponibilidad de alimento, siendo las variables que controlan el crecimiento de bivalvos, según los estudios previos publicados.
Los resultados obtenidos, publicados en la revista  Ecological Indicators, demuestran que los mejores rendimientos en carne del cultivo de mejillón se obtienen en los años caracterizados por inviernos secos, con una primavera  temprana, seguidos de veranos con vientos del noreste intensos y frecuentes.
El trabajo  establece la utilidad de vincular el rendimiento en carne del mejillón con las condiciones meteorológicas para utilizar estas como predictores de la variabilidad estacional e interanual del rendimiento en carne del mejillón.
El estudio se enmarca en el proyecto europeo ClimeFish (H2020), en el que participa el CSIC a través de dos grupos de investigación del Instituto de Investigaciones Marinas (Vigo): Geoquímica Orgánica y Ecofisiología de Bivalvos, y cuyo cometido concreto es determinar los impactos del cambio climático en el cultivo del mejillón, como prolongación de las investigaciones desarrolladas por el CSIC en colaboración con la empresa PROINSA, a través de contratos de investigación, desde hace más de dos décadas.
EL ESTUDIO: CONTEXTO, OBJETIVOS, METODOLOGÍA Y RESULTADOS
“Los ecosistemas marinos afectados por el fenómeno de afloramiento, como es el caso de la costa gallega, son altamente sensibles a los cambios en las condiciones climatológicas, particularmente a las alteraciones en el régimen de vientos costeros. En este contexto, se ha planteado un estudio para conocer si dichos cambios climatológicos explican la variabilidad observada en el rendimiento en carne del mejillón y, de explicarla, en qué sentido”, señalan los científicos.
Para ello, los científicos, que llevan más de dos décadas desarrollando investigaciones en la ría de Ares-Betanzos en el marco de contratos de investigación con la empresa mejillonera PROINSA, analizaron datos del rendimiento en carne del mejillón cultivado en los dos polígonos de cultivo de esta ría entre los años 2001 y 2012 y examinaron la variabilidad interanual de su ciclo estacional en función de las condiciones climatológicas de esos años.
En concreto, han observado que los mejores rendimientos en carne se obtuvieron en ciclos de cultivo caracterizados por inviernos secos acompañados de primaveras adelantadas y seguidos de veranos dominados por fuertes vientos del noreste, responsables del afloramiento en esta zona.
El estudio también ha puesto de relieve diferencias espaciales, dentro de la ría de Ares-Betanzos, en relación al rendimiento en carne del mejillón, observándose mayores rendimientos en la parte interna que en el segmento central de la misma.
“Estos resultados ponen en valor la utilidad de vincular el rendimiento en carne del mejillón con las condiciones climatológicas de una zona, no solo debido a que el rendimiento en carne sirve para fijar el precio del producto en el mercado, sino porque  permite inferir cómo podría afectar el cambio climático a la calidad del cultivo de mejillón”, apuntan.
El trabajo confirma que la variabilidad interanual observada en el ciclo estacional del rendimiento en carne de los mejillones cultivados en la citada ría está vinculada a las variables primarias que definen el clima de la zona: aportes continentales, viento costero y radiación solar.
Así, los aporte de los ríos afectan inversamente al rendimiento anual medio de la carne; los vientos del noroeste presentan efectos positivos en el aumento del rendimiento en carne en primavera y verano; y la radiación solar, que determina el desove de primavera, afecta al inicio de la recuperación del rendimiento en carne del mejillón, con el que se inicia la época central de cosecha.
Estas variables pueden ser indicadores para estimar variabilidad estacional e interanual del rendimiento del mejillón, y son también útiles para discutir el impacto de futuros escenarios climáticos sobre el rendimiento en carne del mejillón en las rías gallegas.
“En las últimas décadas el índice de afloramiento costero ha experimentado un descenso en la costa gallega, lo que podría implicar una ralentización de la recuperación estival del rendimiento en carne desde su mínimo de primavera. Sin embargo, dado que las proyecciones climáticas para el siglo XXI apuntan a una intensificación del afloramiento, cabe esperar un aumento de la recuperación estival del rendimiento en carne que redundaría, a su vez, en mayores rendimientos comerciales para el cultivo” avanzan los científicos.
EL PROYECTO CLIMEFISH
El CSIC es uno de los 21 socios del proyecto europeo ClimeFish, iniciado en 2016 y que se desarrollará hasta 2020. Financiado con cinco millones de euros, se enmarca en H2020. Está coordinado por la Universidad de Tromso (Noruega). Su objetivo es pronosticar y ofrecer pautas de actuación ante el impacto del cambio climático en 25 especies marinas y continentales de interés comercial para Europa.
Referencias: IIM-CSIC. 
A. Álvarez Salgado; U. Labarta; V. Vinseiro; M. J. Fernández-Reiriz. (2016). Environmental drivers of mussels flesh yield in coastal upwelling system. Ecological Indicators 79: 323-329: http://dx.doi.org/10.1016/j.ecolind.2017.04.039.
Más información:http://climefish.eu/

domingo, 25 de junio de 2017

Proteccion catodica frente a la corrosion.

En la mayoría de las ocasiones, la corrosión metálica se suele producir como consecuencia del contacto de dos metales con diferentes potenciales redox, entre los cuales se produce un fenómeno electroquímico en virtud del cual existe un flujo de electrones como consecuencia del par galvánico generado.
Para evitar el deterioro del metal interesado, se puede emplear la técnica de la protección catódica, conectando el metal que se quiere proteger a otro metal menos noble según la serie galvánica. Este metal actuará entonces como ánodo de sacrificio, o ánodo galvánico. También se puede proteger conectándolo al polo negativo de una fuente exterior de corriente continua.
Protección catódica mediante ánodos de sacrificio
El primer caso constituye la protección catódica con ánodos galvánicos o de sacrificio y el segundo la protección catódica con corriente impresa. La protección catódica constituye sin duda, el más importante de todos los métodos empleados para prevenir la corrosión de estructuras metálicas enterradas en el suelo o sumergidas en medios acuosos.
Tanto el acero como el cobre, plomo y bronce son algunos de los metales que pueden ser protegidos de la corrosión por este método. Las aplicaciones incluyen barcos, tuberías, tanques de almacenamiento, puentes, etc. La protección se logra aplicando una corriente externa a partir de un rectificador que suministra corriente continua de bajo voltaje. El terminal positivo de la fuente de corriente se conecta a un ánodo auxiliar (grafito por ejemplo) localizado a una determinada distancia de la estructura a proteger y el terminal negativo se conecta a la estructura metálica.
En la práctica, la corriente necesaria para proteger una estructura desnuda suele ser demasiado grande como para ser rentable económicamente. La estructura entonces, se recubre con algún revestimiento para proporcionarle protección frente al medio agresivo, reservándose la protección catódica para proteger la estructura sólo en aquellos puntos en que no pueda lograrlo el revestimiento.
Una estructura también puede protegerse contra la corrosión mediante un ánodo galvánico o de sacrificio. Si el electrodo auxiliar es de un metal más activo que el metal que se quiere proteger, actuará de ánodo en la celda de corrosión. En este caso, la estructura actuará como cátodo y quedará protegida por el "sacrificio" del ánodo que se corroerá.
Este otro método de proteger catódicamente una estructura se utiliza cuando resulta inconveniente una fuente externa de corriente. Esencialmente, el ánodo de sacrificio (de magnesio, aleaciones base de magnesio, cinc y aluminio) suministra la energía eléctrica necesaria para la protección de la estructura.
En un montaje de protección catódica conviene comprobar periódicamente la buena marcha del sistema de protección, lo cual se realiza con ayuda de un electrodo de referencia y un milivoltímetro. Los electrodos de referencia más empleados son el de plata/cloruro de plata (Ag/AgCl) y el de cobre/sulfato de cobre (Cu/CuSO4)
Aplicaciones prácticas de la protección catódica
Protección catódica de depósitos de agua dulce. Los depósitos de agua potable, tanto industriales como domésticos, también se pueden proteger de la corrosión mediante protección catódica. En este caso se prefiere el sistema de ánodos galvánicos o de sacrificio. En la figura 26 se ilustra la protección de un tanque de agua potable con ayuda de un ánodo de sacrificio.
Protección catódica de tuberías enterradas. Quizá uno de los casos donde es más empleada la protección catódica es en las tuberías enterradas. Los miles y miles de kilómetros de tuberías enterradas que se utilizan para transportar agua o petróleo están protegidos por lo general mediante tratamiento catódico, además de determinados revestimientos, cuando el caso lo requiere. Básicamente, se determina la resistencia del suelo para identificar aquellos lugares en los cuales, cuando tal resistencia es baja es indicio de posibilidad de corrosión.
Se citan estos ejemplos, como algunas de las aplicaciones más frecuentes de la protección catódica. Ahora bien, su campo es mucho más amplio ya que, en general, por este procedimiento se pueden proteger los metales que están en contacto con medios conductores agresivos.

sábado, 24 de junio de 2017

MOF: Recolector de agua del aire seco solo con energia solar.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de California han presentado un dispositivo que recolecta agua alimentada con luz solar, capaz de sacar litros de agua en condiciones adversas, incluso, en ambientes con sólo un 20% de humedad.
 
Este prototipo presentado de recolector de agua, ha conseguido extraer 2,8 litros de agua del aire, todo ello, en un periodo de 12 horas y dentro de un ambiente con 20-30% de humedad.
Este aparato es todo un éxito en la implementación de un marco metal-orgánico (MOF). Hasta ahora se han creado más de 20.000 tipos de MOF para distintos usos, entre los que se encuentran aquellos capaces de capturar el dióxido de carbono de gases de combustión. Además, permite catalizar la reacción de productos químicos o separar petroquímicos de plantas de procesamientos.
Imagen: Water harvester built at MIT with MOFs from UC Berkeley. Using only sunlight, the harvester can pull liters of water from low-humidity air over a 12-hour period. Credit: MIT / laboratory of Evelyn Wang.
La idea de esta recolectora de agua no es nueva ni muchos menos, pues surgió en el año 2014 cuando el equipo de la Universidad de California sintetizó un MOF (una combinación de material de arconio y ácido adípico) que se unía al vapor del agua. Con ello, sugirieron al MIT unir fuerzas para lograr convertir este MOF en un sistema de recolección de agua.
El sistema consiste en 900 gramos de cristales MOF comprimidos entre un catalizador solar y una placa de condensador, que están situados dentro de una cámara abierta al aire. Cuando el aire se difunde a través del MOF, y las moléculas de agua se fijan a la superficie, la luz solar actúa a través de una ventana, calentando el MOF y conduciendo el agua hacia el condensador. Dicha agua se condensa como agua líquida y gotea hacia un conductor. Con ello, conseguimos convertir el aire en agua, lo que sin duda será una revolución para zonas desérticas de nuestro planeta.
Imagen: A schematic of a metal-organic framework. The lines in the models are organic linkers, and the intersections are multi-metallic units. 
El MOF sólo puede absorber el 20% de su peso en agua, pero existen otros materiales que pueden llegar hasta el 40%.

jueves, 22 de junio de 2017

Excepcional resistencia a la corrosion Magnelis.

En respuesta a la creciente demanda del mercado, la Compañía ArcelorMittal ha adaptado la Línea de Galvanizado nº 2 de la factoría de Avilés para poder fabricar este producto en dicha instalación.
 
El producto se ha convertido en el producto de referencia para la fabricación de estructuras de soporte de paneles solares, y su consumo se ha triplicado en los últimos tres años. Este acero recubierto se está posicionando como el producto de referencia para aplicaciones en entornos agresivos, tanto en exteriores como en interiores.
Magnelis® representa el acero con recubrimiento metálico que ofrece una excepcional resistencia a la corrosión.
Numerosas ventajas
Se trata de un acero con un recubrimiento metálico que ofrece excepcionales prestaciones en materia de resistencia a la corrosión, aportando una óptima y duradera protección de la superficie contra el desgaste y el deterioro. Las pruebas comparativas realizadas demuestran que este nuevo y revolucionario recubrimiento presenta sustanciales ventajas frente a otros materiales alternativos disponibles en el mercado europeo
Gracias a su exclusiva composición química aporta un excepcional nivel de protección tanto en las superficies recubiertas como en los bordes de corte, incluso en los entornos más agresivos. Asimismo, el efecto de autorreparación del recubrimiento se asegura la protección del acero en bordes no recubiertos, arañazos y perforaciones.
El producto se fabrica en líneas convencionales de galvanizado por inmersión en caliente, con la diferencia de que, en este caso, el recubrimiento aplicado es una singular aleación compuesta de zinc, un 3,5 % de aluminio y un 3 % de magnesio. Este último componente tiene un efecto crucial ya que crea una capa estable y duradera sobre toda la superficie del metal que proporciona una protección contra la corrosión mucho más eficaz que los recubrimientos con menor contenido de magnesio. El recubrimiento aporta un nivel de protección hasta diez veces superior al que ofrece el acero galvanizado y sus prestaciones son sustancialmente superiores a las de otros recubrimientos con un contenido menor de magnesio.
Gracias a su elevada durabilidad y adherencia, hablamos de un material idóneo para diversos procesos de conformación, incluyendo procesos de plegado, estampación y perfilado.
Asimismo, Magnelis® presenta, tanto en el proceso de producción como durante la vida útil de los productos, un impacto ambiental sustancialmente más reducido que el de otros materiales alternativos.
Otras ventajas, en términos de costes en comparación con soluciones alternativas, incluyen una mayor libertad para optimizar los diseños de las piezas (gracias a la capacidad de proteger superficies con formas irregulares), un menor peso del recubrimiento (en función del entorno) para obtener el mismo nivel de resistencia a la corrosión, protección de superficies planas e irregulares así como de bordes de corte, y optimización de la cadena logística gracias a su proceso de fabricación más sencillo.
Se trata de un material ideal para una amplia variedad de aplicaciones. Su uso se está extendiendo actualmente a otras aplicaciones en diversos sectores como, por ejemplo:
    • Barreras de seguridad vial.
    • Aplicaciones en el sector agrícola, incluyendo materiales para construcción de gallineros, invernaderos, sistemas de ventilación, postes para emparrados, etc.
    • Equipamientos industriales como bandejas para cables, torres de refrigeración, etc.
    • Tubos y perfiles destinados a aplicaciones en el sector de la construcción.
Enlaces de interés: 
http://industry.arcelormittal.com/magnelis 
https://www.youtube.com/watch?v=ER0R8K3nLXY

miércoles, 21 de junio de 2017

UNE-EN 1504: Daños por corrosion en armaduras de hormigon.

La Norma europea UNE-EN 1504, en vigor desde el 1 de enero 2.009 (Versión corregida en fecha 2013-05-29), titulada: Productos y sistemas para la protección y reparación de estructuras de hormigón. Definiciones, requisitos, control de calidad y evaluación de la conformidad, engloba todos los procedimientos de reparación de daños, según los siguientes apartados:
 
UNE-EN 1504:1   Definiciones.
UNE-EN 1504:2   Sistemas de protección superficial para el hormigón.
UNE-EN 1504:3   Reparación estructural y reparación no estructural.
UNE-EN 1504:4   Adhesión estructural.
UNE-EN 1504:5   Productos y sistemas para inyección del hormigón.
UNE-EN 1504:6   Anclajes de armaduras de acero.
UNE-EN 1504:7   Protección contra la corrosión de armaduras.
UNE-EN 1504:8   Control de calidad y evaluación de la conformidad.
UNE-EN 1504:9   Principios generales para uso de productos y sistemas.
UNE-EN 1504:10 Aplicación in situ de los productos y sistemas y control de calidad.
Según la Asociación de Fabricantes de Morteros y Sate, Anfapa, la inspección requiere la intervención de un profesional cualificado que evalúe los defectos, identifique las causas de su degradación y determine el método de reparación.

Basándose en la UNE-EN 1504-9, los métodos para reparar y proteger las estructuras de hormigón se agrupan en 11 principios, de los cuales nos centraremos en los defectos de corrosión en las armaduras, como sigue:

Conservación o restauración del pasivado.
Creación de las condiciones químicas en las que la superficie de la armadura se mantenga o retorne a las condiciones de pasivado.
Incremento de la resistividad.
Incremento de la resistividad eléctrica del hormigón.
Control catódico.
Creación de la condiciones para que las áreas potencialmente catódicas de la armadura no sean capaces de inducir una reacción anódica.
Protección catódica.
Establecimiento de una corriente continua entre un electrodo, ánodo, y el metal a proteger, cátodo.
Control de las áreas anódicas.
Creación de las condiciones para que las áreas potencialmente anódicas de las armaduras hagan imposible una reacción de corrosión.
Fuente: ANFAPA (Asociación de fabricantes de Morteros y SATE). 
http://www.anfapa.com/

lunes, 19 de junio de 2017

SMOS. Mapas de humedad de suelo y de salinidad en el mediterraneo.

El Barcelona Expert Center (BEC) presenta los primeros mapas de salinidad del Mediterráneo.
 
Lo hace en el marco de su décimo aniversario, que celebra en la sede del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC. Ofrece mapas de humedad del suelo, útiles para la prevención de incendios y, desde ahora, mapas de salinidad, que permiten prever fuertes precipitaciones con hasta dos meses de antelación.
Nacido para dar soporte a la Agencia Espacial Europea, el BEC lleva 10 años procesando datos de la misión SMOS, que mide la humedad del suelo y la salinidad del mar, parámetros clave para comprender el ciclo del agua y la variabilidad climática.
Los mapas tienen una resolución espacial y temporal no igualada por otros centros internacionales, y es el único centro en el mundo que produce mapas en zonas especialmente complejas, como el mar Mediterráneo.
El BEC fue creado como una conjunta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad Politécnica de Cataluña, a la que se unió más tarde el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña.
Imagen: Mapa de salinidad del Mar de Alborán.
Hoy 19 de junio, el Centro Experto en Teledetección de Barcelona (BEC), ha celebrado una jornada para conmemorar sus diez años de existencia. Tiene lugar en su sede, el Instituto de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Barcelona, a lo largo de todo el día.
En la jornada se cuenta con la asistencia del investigador del CSIC Jordi Font, fundador del centro y uno de los investigadores principales de la misión SMOS; Susanne Mecklenburg, de la ESA y Mission Manager de SMOS; Cristina de la Puente, vicepresidenta del CSIC; Andrea Pérez Carro, CDTI, delegada española en la ESA; Meritxell Serret, Consellera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Catalunya; Antonio Turiel, investigador del CSIC, y actual presidente del BEC; Carolina Gabarró, investigadora del CSIC, directora del BEC.
También participan investigadores del CSIC y de la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) involucrados en la SMOS, junto con representantes de empresas (Airbus, Tryo Aeropace, Deimos) y de otras instituciones científicas, que hablarán sobre el impacto tecnológico y social de la misión así como de las aplicaciones (se adjunta programa).
Entre otras aplicaciones, se presentan los primeros mapas de salinidad del Mediterráneo, que ha conseguido obtener el BEC, el único centro en el mundo que produce y distribuye diariamente estos mapas. Para ello, han desarrollado métodos que mejoran la resolución espacial y temporal, y permiten tener mapas muy precisos, con una resolución de 5 km.
El conocimiento de la salinidad superficial del mar permite mejorar las estimaciones de las corrientes marinas, informar sobre la actividad biológica y la presencia de bancos de peces, y estimar el grado de evaporación de la superficie del mar para anticipar fenómenos de fuerte precipitación sobre tierra con una anticipación que puede llegar a ser de dos meses.
Además de estos, el BEC también ofrece mapas de humedad de la península ibérica con una resolución muy alta (1 km). Estos mapas permiten usos diversos, como conocer el contenido de agua útil en el suelo por las plantas y prever la productividad de los campos, o evaluar el riesgo de incendios en zonas concretas y por tanto, poder tomar medidas preventivas (limpieza de los bosques o crear cortafuegos) de forma más dirigida y eficaz, entre otros.
El BEC nació en 2007, bajo el liderazgo de Jordi Font, investigador del CSIC, para preparar el procesado de datos de la misión SMOS (Soil Moisture and Ocean Salinity) de la Agencia Espacial Europea (ESA), que se lanzó al espacio en 2009. Fue creado como una iniciativa conjunta del CSIC, a través del Departamento de Oceanografía Física y Tecnológica del Instituto de Ciencias del Mar (ICM), y de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), a través del Grupo de Investigación en Teledetección (Remote Sensing Lab), a la que más tarde se unió el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC).
SMOS: Comprender mejor el clima
El BEC lleva 10 años procesando datos del satélite SMOS, que mide la humedad del suelo y de salinidad del mar, dos variables clave para conocer el ciclo del agua y mejorar nuestra comprensión del clima. No obstante, los datos en bruto del satélite deben ser procesados y refinados para obtener, a partir de ellos, productos como mapas de humedad y de salinidad útiles para la comunidad científica y operacional. Esta es precisamente la misión del BEC.
Desde su creación, el Centro ha dado apoyo a la ESA para la calibración del instrumento del satélite SMOS, así como en la validación de datos y en la mejora de sus algoritmos de procesado. Desde hace algún tiempo, el BEC ha ampliado sus intereses y se ocupa también del estudio de los vientos sobre el mar y de la evolución del hielo marino. También ha comenzado a incorporar datos de otros satélites y sensores, tanto activos como pasivos. Con el paso del tiempo, el BEC se ha convertido en un referente en su campo, y recibe cada año a estudiantes y científicos de otras instituciones.
Web del Barcelona Expert Center: http://bec.icm.csic.es/

domingo, 18 de junio de 2017

Como reducir corrosion automoviles en verano.

La más pequeña erosión en la carrocería representa una vía de acceso a la corrosión. En el momento en el que localicemos un impacto, por pequeño que sea el golpe o arañazo de la pintura, deberíamos arreglarlo. La gravilla y las pequeñas piedras que se desprenden de las carreteras provocan desperfectos en la pintura que protege la carrocería del coche de la oxidación. 

La base de una buena conservación de la pintura consiste en un lavado a mano del coche y posterior secado adecuado, entre otras cosas.
Pueden ser varios los motivos por los que puede aparecer la corrosión en la carrocería y bajos de un coche. En este artículo te contamos cuáles son y te damos algún consejo de cómo evitarla. Al igual que nos protegemos del sol, nuestro coche necesita protegerse si viajamos a zonas costeras.
En la parte de la carrocería del coche, cuando hay pequeños o muy pequeños impactos, el metal de la misma queda expuesto a las condiciones ambientales por falta de pintura protectora. Cuando esto sucede, puede haber una reacción química entre el oxígeno y el metal que hace que se produzca una oxidación. Ese óxido va progresando por el metal poco a poco y pasa de ser un detalle inapreciable a producir burbujas en la pintura y erosión en la carrocería.
Los motivos por los que nos puede aparecer oxidación y corrosión, según la empresa de limpieza del vehículo, Top Élite Car, son: La gravilla y las pequeñas piedras que se desprenden de las carreteras provocan desperfectos en la pintura dejando expuesto el metal. Lo más frecuente de los impactos está en los bajos del coche, los pasos de rueda o la parte interior de las aletas. La sal es muy corrosiva, por eso cuando viajamos por carreteras donde nieva, o ha nevado, y están llenas de sal, es muy recomendable lavar el coche al término del viaje. Hay que tener especial cuidado con lavar los bajos del coche. Ahora en verano, que es muy común viajar a zonas de la costa, hay que tener cuidado con la carrocería del coche. La salinidad del ambiente marino nos puede provocar corrosión en toda la carrocería, incluso en el interior del coche en todos los elementos metálicos y también en varios elementos que forman el motor.
En el momento en el que localicemos un impacto, por pequeño que sea el golpe o arañazo de la pintura, deberíamos arreglarlo para así evitar la corrosión de la carrocería. Si podemos examinar los bajos del coche podremos ver cualquier posible foco de corrosión. Para ello, debemos eliminar las trazas de barro, sal o cualquier otro elemento y así prevenir el proceso de corrosión. Prevenir la corrosión La base de una buena conservación de la pintura de la carrocería consiste en un lavado a mano del coche y posterior secado adecuados, con jabones neutros que respeten la pintura, ceras, plásticos, gomas... y utilizar toallas de microfibra de alta absorción para no dejar residuos en el secado. Por otro lado se puede prevenir la corrosión de la zona de los bajos y pasos de rueda aplicando antigravilla. Aunque viene ya aplicada de fábrica en casi todos los modelos, lo cierto es que con el uso se va deteriorando.
Permite proteger las zonas de paso de rueda de las proyecciones continuas derivadas de la conducción y de la corrosión. A su vez, permite reconstruir el grabado y la textura original en todos los puntos visibles como faldones delanteros y traseros, largueros de chasis, paneles delanteros y pasos de rueda que están sin pintar y generalmente son plásticos de color negro o antracita. Si ya hay corrosión en la parte de los bajos y pasos de rueda, hay que hacer un tratamiento antióxido, disolviendo y eliminando la capa de óxido tratada, sin generar manchas en el metal.
Fuente:

viernes, 16 de junio de 2017

Sunras: Tecnologia solar de fotobiorreactores para acuicultura.

La UCA lidera un innovador proyecto que usa energía solar y microalgas para el tratamiento de efluentes de piscifactoría.
 
La Universidad de Cádiz (UCA), a través del Departamento de Tecnologías de Medio Ambiente, está liderando el proyecto “Gestión eficiente y sostenible de efluentes en acuicultura marina mediante tecnología solar (SUNRAS)”, el cual es pionero por aplicar esta tecnología en el sector acuícola y facilitar la transferencia a sus empresas.
Se trata, según ha informado a misPeces, José Antonio Perales Vargas-Machuca coordinador principal del proyecto, de una innovadora combinación de fotorreactores de desinfección solar (SODIS) y fotobiorreactores de microalgas (HRAP) para reutilizar los efluentes procedentes de la actividad piscícola y su valorización a través de la producción de microalgas.
En el proyecto se utilizará de manera combinada tecnología solar con colectores parabólicos compuestos y reactores de cultivo de microalgas mediante un fotobiorreactor denominado HRAP (High Rate algae Ponds) al que se le acoplará un sistema de membranas, y que permitirá la recuperación de los nutrientes de efluentes de instalaciones acuícolas marinas.
Esto permitirá, según informó al respecto José Antonio Perales, que se aprovechen los nutrientes del efluente y se reduzca la concentración de los microorganismos del mismo, junto con la producción de un subproducto de origen algal, valorizable como fuente rica en ácidos grasos poliinsaturados y proteínas para piensos de acuicultura.
La calidad microbiológica del bioproducto estará salvaguardada por la desinfección solar previa que reducirá la carga bacteriana en estos efluentes, evitando desequilibrios microbiológicos en el HRAP.
Un proyecto demostrativo en un entorno de producción acuícola
Se trata, como indicó al respecto José Antonio Perales, de una tecnología que por separado y para otros usos tiene un grado de madurez tecnológico elevado. Sin embargo, el mayor valor de este proyecto está en que se va a adaptar esta tecnología para un entorno relevante como es el de la producción acuícola.
“Con este proyecto pretendemos adaptar y desarrollar la aplicación de estas tecnologías en el sector de la acuicultura hasta un nivel de madurez equivalente al de ‘demostración de prototipo en entorno relevante’, o lo que se entiende como TRL 6, dentro de la calificación de Niveles de Madurez de la Tecnología”.
El proyecto, abordará dos líneas de investigación. De una parte, los sistemas abiertos con grandes caudales de agua y baja concentración de nutrientes. Y de otra parte, los Sistemas de Recirculación en Acuicultura (RAS, por sus siglas en inglés) con una baja huella hídrica y un alto grado de tecnificación.
En una fase inicial de laboratorio, se adaptarán estas tecnologías al nuevo escenario y se estudiarán posibles mejoras, como la inclusión de óxido de titanio (TiO2) en la desinfección solar o la tecnología de nanopartículas para el cosechado magnético de microalgas.
En una fase siguiente se optimizará el proceso a escala piloto en una instalación de acuicultura se operará durante un periodo de tiempo suficiente para evaluar la estabilidad estacional de la calidad del efluente y de la biomasa producida.
La utilización de este proceso redundará en la disminución de los costes de producción, tanto por la calidad y caudal de efluente generado, lo cual repercutirá en un menor canon de vertido, como por la sustitución de la fuente externa de PUFAs (Microalgas de producción propia en lugar de aceite de pescado).
La propuesta, además, supone una mejor integración del proceso productivo con su entorno, al reducir el flujo de nutrientes al medio receptor, y por tanto reducir la principal presión ambiental de la acuicultura, mejorar la huella de carbono al funcionar las microalgas como un sumidero de CO2, y reducir la huella hídrica por permitir la reutilización de agua en el proceso.
Prototipo-sunras-microalgas-uca
Esquema de plata experimental a escala piloto que será construida en la segunda fase del proyecto /SUNRAS.
Un equipo multidisciplinar garantiza la viabilidad de la propuesta
En el proyecto participa un nutrido y multidisciplinar grupo de investigadores de la Universidad de Cádiz, entre los que se encuentran expertos en fotobiodepuración de aguas, desinfección solar, físicos expertos en fotocatálidad y magnetismo.
Además, contarán con la participación en el mismo del Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía (CTAQUA) como referente de I+D+i aplicada en el sector; y de empresas relevantes dentro del ámbito de las microalgas, como es el caso de Fitoplancton Marino; de la fabricación de aditivos para piensos, como es el caso de la multinacional Nutriad; y de Algades, la spin – off de la UCA, especializada en biotecnología de microalgas.
Puesto que se trata de demostrar la validez de esta tecnología en un entorno productivo en condiciones reales, se trabajarán con especies de microalgas autóctonas con alto potencial de uso, que, además, aporten una alta riqueza nutritiva al pienso que sean incorporadas.
Una vez optimizado el proceso de desinfección solar (SODIS), en la parte final del proyecto se operará en plantas en entorno real, donde pueden cambiar las condiciones del efluente y la meteorología en aspectos como la irradiancia solar, la composición del efluente o la temperatura ambiente.
Posteriormente se evaluará la inclusión de la biomasa de microalgas producidas en dietas de pre-engorde y engorde de especies de acuicultura como la dorada y la lubina con la finalidad de evaluar los porcentajes de inclusión apropiados.
Una vez que tanto el proceso como las distintas tecnologías estén optimizadas se realizará un análisis de costes de fabricación y de operación de las diferentes alternativas, para evaluar la rentabilidad y la eficacia de éstas.
Fuente : José Antonio Perales - Investigador UCA J. A. Perales coordinador SUNRAS /@misPeces

jueves, 15 de junio de 2017

Proteccion contra la corrosion de los circuitos frigorificos.

La refrigeración industrial en sistemas cerrados y secundarios presenta incontables retos, donde algunos de los más frecuentes son los siguientes:
 
1) Corrosión
2) Depósitos e incrustaciones
3) Contaminación microbiológica o proliferación bacteriana
4) Contacto accidental con alimentos
5) Disminución en el volumen de producción y gastos recurrentes debido al continuo mantenimiento correctivo.
A pesar de que el agua es un fluido de transferencia térmica muy eficiente, su uso se encuentra limitado principalmente por su punto de congelamiento. Una de las opciones más conocidas es la aplicación de glicoles en diferentes concentraciones para disminuir el punto de congelamiento del agua; la máxima concentración de glicol recomendada es de 60% v/v para una transferencia de calor efectiva. 
Los glicoles son dioles cuyos grupos hidroxilos (-OH) se encuentran en carbonos diferentes, que usualmente son adyacentes; su uso es bastante común para sistemas de refrigeración, debido a su capacidad de proveer protección contra el congelamiento al permitir alcanzar temperaturas alrededor de los - 50°C (1) de manera segura y manteniendo la eficiencia de la transferencia de calor.
Sin embargo, cuando los ingenieros, contratistas y operadores recomiendan el uso de glicoles como la mejor opción para sistemas de refrigeración industrial, a menudo pueden no ser conscientes de las diferencias que existen entre los glicoles presentes en el mercado y su influencia directa en la eficiencia del sistema a largo plazo; influyendo directamente sobre los retos de la refrigeración industrial mencionados anteriormente.
La inversión económica que se realiza en un fluido de transferencia de calor puede resultarle pequeña en comparación con la inversión requerida para los intercambiadores, bombas, tuberías y otros equipos necesarios en un sistema de refrigeración completo, pero lo cierto es que el desempeño global de su proceso, la longevidad, y en general el costo a largo plazo del sistema depende en gran medida de la elección del fluido de transferencia de calor.
Los glicoles no inhibidos pueden parecer una alternativa atractiva debido a su capacidad de proveer protección contra el congelamiento a un bajo precio. Sin embargo, esta característica no es la única que debería considerarse a la hora de elegir un fluido de transferencia de calor. De hecho, la corrosión es un problema que no puede ser ignorado ya que puede presentar inconvenientes como:
1) Disminuir la eficiencia de transferencia de calor debido a la acumulación de depósitos
2) Generar residuos que impiden el flujo
3) Perforar las tuberías, lo que puede llevar a la contaminación del fluido de refrigeración con el producto final.
La corrosión eventualmente le conducirá a paradas no programadas de su proceso, altos costos de mantenimiento y una potencial reducción de la vida útil del sistema.
¿Por qué evitar el uso de glicoles no inhibidos?
Debido a un proceso normal de degradación, los glicoles producen ácidos orgánicos de acuerdo con la reacción que al permanecer en solución pueden disminuir el pH del fluido de transferencia de calor. Al no contener inhibidores de corrosión que permitan “amortiguar” estos ácidos, y consigo, proteger el metal de la tubería, la tasa de corrosión del sistema es mucho mayor que incluso cuando es empleada agua pura como fluido de transferencia de calor.
Glicoles inhibidos
Los paquetes de inhibidores de corrosión empleados en los glicoles inhibidos son especialmente formulados para ayudar a prevenir la corrosión de dos formas: Primero, “pasivando” la superficie del metal y con ello, haciéndola menos propensa a la corrosión; y segundo, “amortiguando” los ácidos orgánicos formados al degradarse el glicol evitando una disminución en el pH del fluido que pueda promover la corrosión.
Los glicoles tienen adicionalmente la característica de inhibir el crecimiento microbiano cuando se encuentran en concentraciones mayores del 25% v/v en el sistema de refrigeración. Lo anterior se debe a que la presión osmótica de la solución causa condiciones de deshidratación en la mayoría de microorganismos. Sin embargo, en concentraciones muy bajas como 1% v/v el glicol puede ser un nutriente para crecimiento microbiano.
Dependiendo de la aplicación final se recomienda el uso de Propilenglicol en aplicaciones de procesamiento de alimentos y bebidas, así como en los sistemas de refrigeración de los supermercados, o Etilenglicol para refrigeración industrial. Lo anterior debido a que el Etilenglicol es un glicol tóxico por ingestión. En las compañías donde se pueda presentar el contacto incidental con alimentos se ofrece el glicol inhibido con aprobación FDA (Food and Drug Administration) y, si es necesario, con un colorante para una identificación más efectiva de fugas.
El uso de un glicol inhibido es la opción más segura en un sistema de refrigeración secundario, con los siguientes beneficios:
1) Protección contra el congelamiento
2) Protección contra la corrosión
3) Protección contra el crecimiento microbiano (concentraciones mayores al 25% v/v)
4) No inflamable
5) Sin olor
6) No tóxico en el caso del propilenglicol
Lo anterior siempre y cuando se tenga en cuenta las siguientes recomendaciones: Primero, la dilución del glicol inhibido se debe hacer en un agua que cumpla con los mínimos parámetros de calidad; debido a que las impurezas pueden incrementar la corrosión, causar incrustaciones, reducir la efectividad de los inhibidores o impedir el adecuado flujo del fluido de transferencia de calor. Las características recomendadas para el agua de dilución son tener una concentración de cloruros y sulfatos menor a 25 ppm cada uno y una dureza menor a 100 ppm expresada como ppm de carbonato de calcio.
Segundo, es necesario hacer un adecuado seguimiento en el tiempo de los parámetros de la solución de glicoles inhibidos como:
1) pH, sistemas ácidos contribuyen a la corrosión, se recomienda un valor de pH entre 8 y 10
2) Concentración de promotores de incrustaciones como ppm de carbonato de calcio
3) Apariencia y olor, cualquier cambio drástico con respecto a las condiciones iniciales como color oscuro, presencia de dos fases o sedimentos y olor fuerte pueden indicar contaminación o degradación.
Una medición que se puede realizar para tener un seguimiento más constante es medir el índice de refracción de la solución el cual está relacionado directamente con la concentración de glicol.
El uso de glicol inhibido es la mejor solución para proteger su sistema de refrigeración de una forma económica y efectiva; siempre que el agua de dilución tenga una calidad idónea y se haga un seguimiento adecuado de los parámetros de calidad del fluido de refrigeración.
Referencias
1. Whitman, Bill, Johnson, Bill and Tomczyk, John. Application of refrigeration systems. Refrigeration and Air Conditioning Technology. New York: Cengage Learning, 2013.
2. The determination of acidic degradation products in aqueous ethylene glycol and propylene glycol solutions using ion chromatography. Rossiter Jr., Walter J., Brown, Paul W. and Godette, McClure. 1983, Solar Energy Materials, pp. 267-279.3. A Study of the Inhibitory Concentrations of Glycerin-Sorbitol and Propylene Glycol-Sorbitol Combinations on the Growth of Microorganisms. Martin Barr, Linwood F. Tice. Philadelphia: Journal of Pharmaceutical Sciences.
Autora: Diana Marcela Vásquez es Especialista técnica en Fluidos de Intercambio Térmico de Dow, (DVasquezGutierrez@dow.com).
Más información en: 
http://msdssearch.dow.com/PublishedLiteratureDOWCOM/dh_097a/0901b8038097ad4b.pdf?filepath=/heattrans/pdfs/noreg/176-01509.pdf&fromPage=GetDoc