CAMARAS DE ENSAYOS CLIMATICOS Y DE ENVEJECIMIENTO AMBIENTAL ACELERADO
PARA REPRODUCCION Y SIMULACION EN LABORATORIO DE CLIMAS NATURALES O ARTIFICIALES
DISEÑO, INVESTIGACION Y DESARROLLO DESDE 1967

domingo, 26 de marzo de 2017

Influencia de los nutrientes en el crecimiento celular.

Hallado uno de los mecanismos que controlan el crecimiento celular ante la falta de nutrientes. El trabajo liderado por el CSIC abre el camino para poder controlar el crecimiento tumoral. Con ello, han conseguido comprender cómo se activa e inactiva la enzima ARN polimerasa I.

Imagen: ARN polimerasa I en sus estados inactivo (izquierda) y activado (derecha) (CSIC).
 
Científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, han desvelado uno de los mecanismos por los cuales las células entran en estado de latencia cuando carecen de nutrientes. El trabajo, publicado en la revista eLife, abre el camino para poder controlar el crecimiento celular.
La ARN polimerasa I, una enzima clave para el crecimiento de los animales, las plantas y los hongos, sintetiza la maquinaria molecular encargada de fabricar todas las proteínas de la célula. Cuando una célula crece, necesita que la ARN polimerasa I funcione a altísima velocidad para así poder generar todas las proteínas necesarias para la vida. Cuando las células dejan de crecer, debe cesar también la actividad de esta enzima.
“La célula responde a la disponibilidad de nutrientes formando distintos ensamblajes de la ARN polimerasa I. Cuando hay escasez de nutrientes, dos copias de esta enzima se unen una a la otra y se inactivan mutuamente mientras que, cuando la célula dispone de nutrientes para seguir creciendo, la ARN polimerasa I se libera y se activa para producir nuevas proteínas. El control de la ARN polimerasa I abre una vía para detener la proliferación celular”, explica el investigador del CSIC Carlos Fernández Tornero, que trabaja en el Centro de Investigaciones Biológicas (CSIC), y que para este trabajo ha contado con la colaboración de científicos del Instituto de Biología Funcional y Genómica (mixto del CSIC y la Universidad de Salamanca).
En 2013, el equipo coordinado por Fernández Tornero desveló la estructura atómica de la ARN polimerasa I en su estado inactivo. Ahora han conseguido comprender cómo se activa e inactiva. Para ello, han combinado nuevos estudios estructurales con avanzadas técnicas de análisis molecular, ingeniería genética y microscopía de células vivas.
Muchas células cancerígenas aumentan la actividad de la ARN polimerasa I de forma descontrolada para poder crecer más rápido y expandir el tumor. “Por eso es relevante controlar la actividad de la ARN polimerasa I y abrir así el camino para detener el crecimiento tumoral”, concluye el investigador del CSIC.
Fuente: CSIC.
E. Torreira, J.A. Louro, I. Pazos, N. González-Polo, D. Gil-Carton, A.G. Duran, S. Tosi, O. Gallego, O. Calvo, C. Fernández-Tornero. The dynamic assembly of distinct RNA polymerase I complexes modulates rDNA transcription. ELife. DOI: 10.7554/eLife.20832

sábado, 25 de marzo de 2017

Recubrimientos de la naturaleza contra la corrosion.

Jorge Uruchurtu Chavarín diseña recubrimientos anticorrosivos amigables con el medio ambiente.
 
En el Centro de Investigación en Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (Ciicap-UAEM), Jorge Uruchurtu Chavarín, doctor en ciencias de la corrosión por el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Manchester, Inglaterra, desarrolla una nueva generación de recubrimientos anticorrosivos que responden a los cambios del ambiente.
La corrosión electroquímica es una de las principales causas de la destrucción de estructuras que involucra la pérdida de metal en su medio ambiente, por lo que su prevención es de gran importancia para la industria.
Imagen: Conacyt.

En el Laboratorio de Interfaces y Superficies del Ciicap-UAEM, se desarrollan diferentes sistemas inteligentes a través del uso de materiales de desecho o reciclados amigables con el ambiente, que pretenden retardar o disminuir la corrosión del sustrato metálico.
Jorge Uruchurtu Chavarín, también miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), señala que los recubrimientos inteligentes prometen soluciones a este problema, beneficiando estructuras nuevas o existentes.
En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, explica en qué consiste su línea de investigación en la que ha trabajado por más de tres décadas.
Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Qué es la corrosión?
Jorge Uruchurtu Chavarín (JUC): La corrosión es la venganza de la naturaleza contra los metales. El estado natural de los materiales es óxido e hidróxido. Mediante tratamiento, el ser humano los convierte en metal para ser utilizados como materiales tecnológicos, estos tienden a volver a su estado original porque estamos en un ambiente oxidante; la atmósfera es corrosiva porque hay humedad, oxígeno, agua y un proceso electroquímico de degradación. Si queremos extender la vida útil de estos materiales, necesitamos protegerlos o ponerlos en condiciones ventajosas en el ambiente en que vayan a trabajar.
AIC: ¿Por qué es importante atender el problema de la corrosión?
JUC: Es un problema que genera mucho dinero: el seis por ciento del producto interno bruto de un país. En Estados Unidos o países desarrollados, atender esta problemática genera un gasto de billones de dólares. Muchos de los problemas en la industria están generados por corrosión.
Todos los usos de materiales metálicos, que aunque han sido parcialmente sustituidos en su mayoría por polímeros, no serán reemplazados en el inmediato futuro por materiales que no sean metales, porque tienen propiedades muy ventajosas y costos atractivos para una gran cantidad de aplicaciones.
AIC: En este sentido, ¿en qué consiste su proyecto de investigación?
JUC: El proyecto de investigación tiene que ver con los usos de los materiales para sus diferentes aplicaciones: generación de energía, celdas fotovoltaicas, bombas de calor, calentadores solares, celdas de combustible y protecciones de corrosión en cualquier estructura de ingeniería.
La idea surgió recientemente, el enfoque de estos últimos años tiene varias vertientes: la primera consiste en cómo desarrollar recubrimientos que sean inteligentes, es decir, que actúen solo cuando se requiera.
Un recubrimiento consiste en aislar el metal del ambiente a través de una barrera, pero puede añadírsele otras propiedades, por ejemplo, inhibidores de la corrosión (sustancias químicas que actúan sobre los mecanismos de corrosión).
Los inhibidores de la corrosión se pueden agregar en metales, actuando como pares galvánicos, es decir, que se sacrifican para proteger el metal y entonces estos son los que se degradan. Son materiales muy activos y económicos. En la actualidad se piensa extender la vida útil de estos de manera más eficiente y más barata. De ahí surge la idea de hacer recubrimientos inteligentes.
AIC: Entonces, ¿en qué consiste un recubrimiento inteligente?
JUC: Los recubrimientos inteligentes son esquemas de materiales compuestos o híbridos que actúen solo cuando aparece la corrosión.
Con la necesidad de extender la vida útil de los materiales o diseñar estructuras con nuevas propiedades, buscamos tener materiales amigables y sustentables al ambiente, sustituyendo algunos de los constituyentes tradicionales que se han utilizado como inhibidores de la corrosión.
En nuestro laboratorio estudiamos plantas que puedan tener compuestos para la inhibición de la corrosión, para sustituir los químicos sintetizados.
Por otro lado, hay una gran cantidad de desechos de medicamentos caducados y que podrían utilizarse para estos fines. La cáscara de crustáceos o de cítricos son otra posibilidad. Todos estos son desechos que en lugar de tirarlos a la basura podemos utilizarlos y hacer el proceso mucho más sustentable, además de enriquecer el esquema de recubrimientos.
AIC: ¿Qué plantas tienen potencial para utilizarse como inhibidores de la corrosión?
JUC: La chía es un excelente inhibidor para medios ácidos. La cáscara de la naranja y la clorofila tienen propiedades de recubrimientos protectores del metal.
La chía tiene un estructura química con aceites y ácidos linoleicos y omega tres; tiene un grupo funcional de oxígeno que puede interactuar con el sustrato, formando o promoviendo la formación de productos de corrosión que son protectores del metal.
También trabajamos con recubrimientos a base de nailon, clorofila y grafeno. Estamos pensando en utilizar este último como recubrimiento protector del metal, ya que tiene propiedades mecánicas y de combustión eléctrica, podría conducir electricidad para una celda fotovoltaica; durante el proceso de la corrosión, los metales generan corrientes eléctricas que pueden ser utilizadas.
Tenemos otros productos que están a nivel prototipo. Por ejemplo, el PET ya se utiliza como agregado del concreto para darle mejores propiedades mecánicas, pero nosotros encontramos la forma y el tamaño de las partículas que deben utilizarse para tener mejores propiedades mecánicas y anticorrosivas en materiales para la construcción como varillas, por ejemplo.
Hemos trabajado en recubrimientos para proteger estatuas del patrimonio cultural, mediante un polímero que se utiliza en la industria automotriz, donde también se generan muchos desechos.
Fuente: CONACyT.

Gran sala blanca climatizada de referencia del CSIC.

La sala blanca integrada de microelectrónica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es una de las grandes instalaciones de investigación existentes en el territorio nacional. 
  
Esta gran sala blanca está especialmente preparada para la realización de proyectos de I+D+i que precisan tecnologías de dispositivos y circuitos integrados de silicio (chips), desde su diseño y fabricación hasta su encapsulación y posterior caracterización eléctrica y física.

Imagen: Sala Blanca CSIC.
Su ampliación a 1.500 m2 de superficie ha permitido incluir en la Sala las capacidades de nanofabricación que, junto con las tradicionales de microfabricación, permiten la realización integrada de micro y nanosistemas. 

Además de ser el laboratorio principal de su instituto matriz (el Instituto de Microelectrónica de Barcelona - IMB, integrado en el Centro Nacional de Microelectrónica - CNM), la Sala Blanca está abierta a su utilización por investigadores externos mediante distintos programas y modalidades de acceso.
Referencias: 

Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB).
Centro Nacional de Microelectrónica (CNM).
Sala blanca del IMB-CNM.

miércoles, 22 de marzo de 2017

El tratamiento de las aguas residuales centra el Dia Mundial del Agua.

El lema propuesto por las Naciones Unidas para este 22 de marzo es “Aguas residuales, ¿por qué desperdiciar agua?”.
El éxito en la reutilización de las aguas, así como en los controles medioambientales y sanitarios, es clave.
El lema escogido por las Naciones Unidas para celebrar hoy, 22 de marzo, el Día Mundial del Agua es “Aguas residuales, ¿por qué desperdiciar agua?”. Esta problemática afecta de manera especial a España por sus características climáticas. El éxito en la reutilización de las aguas, así como en los controles medioambientales y sanitarios, es clave en esta tarea.
Imagen: #TodoEsAgua.
El objetivo 6.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas establece como meta: “Mejorar la calidad del agua, reducir la contaminación, eliminar los vertidos y minimizar la liberación de productos químicos y materiales peligrosos, reducir a la mitad el porcentaje de aguas residuales no tratadas y aumentar sustancialmente el reciclaje y la reutilización segura del agua”.
Investigadores del CSIC trabajan en el desarrollo de métodos de control de los contaminantes de las aguas residuales y naturales. En concreto, desde el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (CSIC), profundizan en las mejores estrategias para poder controlar la contaminación orgánica de los denominados “contaminantes emergentes”, entre los que destacan los pesticidas polares, detergentes, disruptores endocrinos y fármacos.
Según la Organización Mundial de la Salud, la escasez cada vez mayor de las aguas dulces debido al crecimiento demográfico, a la urbanización y, probablemente, a los cambios climáticos, ha dado lugar al uso creciente de aguas residuales para la agricultura, la acuicultura, la recarga de aguas subterráneas y otras áreas.
Si bien el uso de aguas residuales en la agricultura puede aportar beneficios (incluidos una mejor nutrición y provisión de alimentos), su uso no controlado generalmente está relacionado con impactos significativos sobre la salud humana. Estos se pueden minimizar cuando se implementan prácticas de manejo efectivas.
Hace unos años, un equipo con participación de investigadores del CSIC descubrió que el vertido de aguas residuales mal tratadas en los humedales, como en el caso del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real), causa un aumento excesivo de algas, sumado al incremento de bacterias patógenas en la zona. Todo ello facilita los brotes de botulismo aviar.
En 2016, un estudio con participación del CSIC profundizó en los efectos que tiene la acidificación derivada del aumento de las emisiones de dióxido de carbono sobre los océanos y, en concreto, sobre las bacterias que los pueblan. Estas actúan como degradadores primarios de la materia orgánica que llega al mar a través de ríos y de las aguas residuales.
Fuente: CSIC

Influencia climatica en la conservacion de la biodiversidad marina.

Un estudio con imágenes de satélite identifica las zonas oceánicas donde más incide la subida de temperatura global.
 
Los cambios ambientales se distribuyen de forma heterogénea por todo el planeta.

Este estudio ayuda a priorizar las áreas donde se debe proteger la conservación de la biodiversidad marina global.

Cambios en la productividad, temperatura y corrientes oceánicas a lo largo de las tres últimas décadas. Los valores del índice van de 0 (azul) – mínimo cambio – a 1 (rojo) – máximo cambio -.
El año 2016 ha sido el más caluroso desde que hay registros. Y no se trata de un hecho puntual, sino de una tendencia al alza en la temperatura del planeta. Sin embargo, esta tendencia no se da por igual en todos los lugares de la Tierra. Hay lugares en los que el incremento de temperatura y los cambios ambientales asociados han sido mayores. Ahora, un estudio internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que emplea imágenes de satélite ha determinado cuáles son las zonas marinas donde afecta más el aumento de temperatura global. El estudio, publicado en la revista Science Advances, muestra que hay zonas muy afectadas, como las situadas cerca de los polos y del ecuador. Este estudio ayuda a priorizar las áreas donde se debe proteger la conservación de la biodiversidad marina global.
Los investigadores de este estudio han identificado seis regiones marinas de excepcional biodiversidad, basándose en distribuciones globales de 1.729 especies de peces, 124 especies de mamíferos marinos y 330 especies de aves. “En general, estos puntos calientes de biodiversidad marina coinciden con áreas muy gravemente afectadas por el calentamiento global”, señala Francisco Ramírez, investigador post-doctoral del CSIC en la Estación Biológica de Doñana, quien ha participado en el estudio.
En particular, estos puntos calientes de biodiversidad marina han sufrido incrementos de temperatura locales y regionales, descenso de la velocidad de las corrientes marinas y reducción de la productividad primaria. “Por ejemplo, el Mar del Norte, entre América y Europa, y todas aquellas áreas marinas conectadas por la Corriente del Labrador están afectados por uno de los mayores incrementos mundiales en la temperatura de los océanos”, precisa Ramírez.
“Además, al superponer estos puntos calientes con datos de la industria pesquera, aunque menos precisos que nuestras estimaciones de impactos climáticos, sugieren una preocupante coincidencia en la que las zonas de biodiversidad marina más ricas del mundo son también las áreas más afectadas por el cambio climático y la industria pesquera”, añade Ramírez.
Medición vía satélite
“Estos estudios son particularmente complejos en un ambiente tan remoto, extenso e inaccesible como el océano”, señala Ramírez. “Sin embargo, podemos evaluar qué cambios se producen a lo largo y ancho de nuestros mares si miramos a nuestro planeta desde la perspectiva adecuada. La teledetección es una disciplina basada, principalmente, en la observación de la superficie de nuestro planeta desde el espacio, mediante satélites”.
Ramírez explica que: “Durante más de 30 años, toda una constelación de satélites artificiales ha orbitado nuestro planeta tomando imágenes de su superficie. Nosotros hemos utilizado esta información para determinar, cada pocos kilómetros y para todo el planeta, cómo la temperatura del mar, su productividad (concentración de clorofila) o las corrientes oceánicas han cambiado a lo largo de las tres últimas décadas.”
“En un contexto histórico en el que las políticas proteccionistas y nacionalistas parecen estar en auge, existe una creciente necesidad por parte de la comunidad internacional para que se implementen soluciones que vayan más allá de las fronteras e intereses nacionales si se quieren mitigar las causas y consecuencias del cambio climático”, concluye Ramírez.
Fuente: Abel Grau (CSIC) 
F. Ramírez, I. Afán, L. S. Davis and A. Chiaradia. 2017. Climate impacts on global hotspots of marine biodiversity. Science Advances. Doi: 10.1126/sciadv.1601198.

lunes, 20 de marzo de 2017

Radiacion UV y espesor capa de ozono atmosferico.

Hace alrededor de 30 años, investigadores climáticos anunciaron que las concentraciones de ozono en lo alto de la atmósfera sobre el polo Sur, habían alcanzado un mínimo histórico. Esta capa crítica de la atmósfera, que nos protege de los dañinos rayos UV del Sol, tenía un “agujero”. Y ese agujero se estaba expandiendo rápidamente. Este descubrimiento dio lugar al Protocolo de Montreal, un tratado internacional que regula la producción de químicos que destruyen el ozono, como los clorofluorocarbonos, o CFCs. Como resultado, la capa de ozono ahora está reparándose.
 
Con el propósito de estudiar más profundamente esta capa de la atmósfera, la NASA ha lanzado un sensor de ozono para ayudar a monitorear el cambio a largo plazo en la capa de ozono. Dicho sensor, llamado SAGE III, que es la abreviatura en idioma inglés de “Stratospheric Aerosol and Gas Experiment III” (Experimento sobre Aerosoles y Gases Estratosféricos III, en idioma español), estará instalado en la Estación Espacial Internacional, o EEI, por sus siglas en español (International Space Station, o ISS, por sus siglas en inglés), en 2017. SAGE III representa el cuarto de una serie de instrumentos que han utilizado técnicas similares para medir el ozono y aerosoles en la atmósfera, desde 1979, con más de 25 años de patrimonio en órbita.
La órbita de la estación espacial, que es diferente a la órbita de la mayoría de los satélites que observan la Tierra, hace que la estación espacial sea un punto estratégico de observación para recolectar datos valiosos sobre la salud y el estado de nuestro planeta. La órbita la acerca a la Tierra y permite que los instrumentos ubicados a bordo vean nuestro planeta en diferentes horas del día y bajo condiciones de iluminación variables.
La NASA esta agregando a la estacion espacial capacidades de observación terrestres como el instrumento SAGE III. Este instrumento monitoreará el ozono alrededor de la Tierra a diversas horas del día y de la noche, en todo el planeta y durante todas las estaciones del año, utilizando la luz solar y lunar que pasan a través de la atmósfera.
“Las partículas (aerosoles) y los gases en la atmósfera absorben y dispersan la luz a varios grados, según sus propiedades”, explica el investigador principal de SAGE III, Pat McCormick. “Al medir la atenuación de la luz solar cuando pasa a través de una sección de la atmósfera terrestre al amanecer o al atardecer, podemos determinar la cantidad y la ubicación de estos aerosoles y gases. La atenuación de la luz solar reflejada desde la Luna se utilizará de manera similar para recolectar datos adicionales”.
SAGE III también medirá el ozono en niveles múltiples de la atmósfera, llegando hasta la parte superior de la troposfera y la estratósfera. Proporcionará una imagen prácticamente global del ozono troposférico y la resolución vertical será mejor que la de la mayoría de otros instrumentos vinculados con el ozono.
McCormick dice: “Todo esto significa que SAGE III brindará una caracterización muy sólida y precisa de la capa de ozono”.
Otro instrumento de última generación, el Sensor de Generación de Imágenes de Relámpagos (Lightning Imaging Sensor, o LIS, por sus siglas en inglés), será instalado en la estación espacial en el 2017. LIS captará datos totales de relámpagos en tiempo real en gran parte del planeta (incluso en regiones donde los datos son escasos, como sobre los océanos) con el fin de brindar apoyo para realizar pronósticos del tiempo y advertencias meteorológicas. El instrumento LIS para la EEI es una copia del LIS que se utilizó como parte de la Misión de Medición de Lluvias Tropicales (Tropical Rainfall Measuring Mission o TRMM, por sus siglas en inglés), de la NASA, la cual dejo de funcionar en el año 2015. Desde la estación espacial, este nuevo instrumento LIS podrá “observar” mucho más lejos en la dirección de los polos terrestres que lo que lo podía hacer TRMM, aprovechando así la ventaja de la inclinación más alta de la estación espacial.
Se espera que otros tres instrumentos comiencen a funcionar en la estación espacial para el año 2019: la Investigación sobre la Dinámica del Ecosistema Global (Global Ecosystem Dynamics Investigation, o GEDI, por sus siglas en inglés), el Experimento del Radiómetro Térmico Espacial ECOsistema en la Estación Espacial (ECOsystem Space-borne Thermal Radiometer Experiment on Space Station, o ECOSTRESS, por sus siglas en inglés), y el Observatorio Orbital del Carbono 3 (Orbiting Carbon Observatory-3, u OCO-3, por sus siglas en inglés).
La GEDI revolucionará el monitoreo de los bosques tropicales, y lo hará disparando rayos láser hacia las copas de los árboles en los bosques en nuestro planeta para tomar mediciones a escala detallada de su altura y estructura interna. El ECOSTRESS estudiará el uso del agua y el estrés hídrico en la vegetación. La órbita de la estación espacial permitirá que ECOSTRESS realice observaciones en diferentes momentos del día en todas las estaciones del año. El OCO-3 recolectará mediciones espaciales del dióxido de carbono en la atmósfera, para evaluar su distribución y variabilidad.
La EEI es un lugar ocupado; allí se estudian los efectos de más allá de la Tierra y también de la Tierra misma.
Fuente EEI (www.nasa.gov/station).

domingo, 19 de marzo de 2017

NACE premia investigacion sobre corrosion en hormigon armado.

Oladis Troconis de Rincón, investigadora venezolana en el campo de la resistencia de los materiales frente a la corrosión climática, vuelve a ser noticia por sus relevantes trabajos; en esta ocasión centrados en la corrosión de las armaduras empleadas en el hormigón armado. Su trayectoria es bien conocida en España, en donde adquirió, ya hace cerca de dos décadas su primera cámara de ensayos de corrosión climosalina a la empresa CCI de Barcelona para experimentar desde la Universidad del Zulia en Venezuela. 

La noticia ha sido servida por la Agencia Conacyt:

La Asociación Nacional de Ingenieros en Corrosión (NACE, por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos ha concedido el premio a la mejor publicación técnica de la revista internacional de corrosión, especializada en divulgar investigaciones y soluciones tecnológicas para encontrar métodos eficaces anticorrosivos.

Expertos de universidades y centros de investigación de México y 10 países de Iberoamérica serán reconocidos con el premio a la mejor publicación técnica por la revista internacional corrosión, especializada en divulgar investigaciones y soluciones tecnológicas para el control de la corrosión, y editada por la Asociación Nacional de Ingenieros en Corrosión (NACE, por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos. 

Al respecto, el investigador del Instituto Mexicano del Transporte (IMT), Andrés Antonio Torres Acosta, informó que este reconocimiento, que fue otorgado como mejor artículo técnico publicado en la revista Corrosión, es el resultado del trabajo realizado por el grupo del Proyecto Iberoamericano Durabilidad del Concreto (Duracon), con la participación de investigadores de once países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, España, Portugal, Uruguay, Venezuela y México.
“Duracon está encabezado por la doctora venezolana Oladis Troconis de Rincón. De este proyecto hemos hecho alrededor de 12 publicaciones, tanto en revistas indexadas como en congresos y revistas nacionales e internacionales. En 2015, ya teníamos trabajo de quince años ininterrumpidos de monitoreo de estaciones, y se preparó el trabajo con los datos de los primeros seis años de monitoreo, por lo que se hizo el escrito técnico y se mandó a la revista Corrosión para que fuera publicado. El tema que se trató en este escrito fue sobre carbonatación de hormigones en países iberoamericanos”, expuso.
Torres Acosta detalló que este trabajo de monitoreo tenía como objetivo caracterizar la durabilidad de concretos expuestos en condiciones ambientales reinantes en Iberoamérica, basándose en la exposición de probetas reforzadas con varillas y sin varillas en al menos dos atmósferas distintas, una marina y una urbana, en cada país participante.
“México poseía al inicio del proyecto, que fue en 2002, 15 estaciones de monitoreo, siendo el país líder en la red. Las estaciones se encontraban en Yucatán, Campeche, Oaxaca, Veracruz, Ciudad de México, Querétaro, Estado de México, Michoacán, Tamaulipas, Chihuahua y Baja California”, puntualizó.
Recordó que las 180 vigas de concreto utilizadas para el monitoreo en México (90 con varillas y otras 90 sin varillas) fueron fabricadas en el Centro Tecnológico del Concreto de la empresa cementera Holcim, ubicada en Toluca, Estado de México.
“Las probetas una vez fabricadas, endurecidas y curadas por 28 días, fueron trasladadas desde Toluca en camionetas de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), a las diferentes estaciones mencionadas”, abundó.
Estaciones de monitorización.
El investigador del IMT subrayó que actualmente hay 12 estaciones de monitoreo todavía funcionando: la Universidad Autónoma de Yucatán, la Unidad Mérida del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), la Universidad Autónoma de Campeche, la Universidad Veracruzana, el Tecnológico de Oaxaca, que forma parte del Tecnológico Nacional de México (Tecnm), la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, así como en las sedes del Instituto Mexicano del Transporte en Querétaro, Ciudad de México, Toluca y Tampico, Tamaulipas.
“El proyecto sigue funcionando gracias a los recursos de cada institución colaboradora. En las estaciones se siguen monitoreando los elementos de concreto, así como los datos meteorológicos de estaciones de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). De esta manera se está correlacionando el efecto del medio ambiente con la degradación por corrosión del acero de refuerzo de las varillas de refuerzo y la afectación del concreto, como el fenómeno de la carbonatación del mismo”, explicó.
Andrés Antonio Torres Acosta informó que, como resultado de estos estudios, la Red Duracon pudo observar que los niveles de corrosión en el concreto son más altos en países de Iberoamérica por las condiciones ambientales particulares de estas zonas, lo que se contrapone con la normatividad internacional respecto a la durabilidad del concreto que se dicta en Estados Unidos, Japón y Europa, lo que fue tomado en cuenta por la revista Corrosión para el otorgamiento de este premio a la mejor publicación técnica.
“Cuando esos países generan sus reglamentaciones se dan respecto a ambientes y características de materiales que no tienen nada que ver con países iberoamericanos, que son más húmedos y tropicales. De ahí la necesidad de la doctora Oladis Troconis de Rincón de poner especímenes de concreto en cada uno de los países integrantes de esta red y medir sus resultados”, sostuvo.
El Premio a la mejor publicación técnica por la revista internacional Corrosión a este grupo de investigadores iberoamericanos será entregado el próximo 29 de marzo en el marco del Congreso Internacional Corrosión 2017, que se llevará a cabo en el centro de convenciones Ernest N. Morial de Nueva Orleans, Luisiana, en Estados Unidos.
Fuente: Agencia Informativa Conacyt.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Cassini detecta calor bajo la superficie helada de Encelado.

Un nuevo estudio publicado en la revista Nature informa que la región polar sur de Encélado, la luna helada de Saturno, está más caliente de lo esperado a pocos pies por debajo de su superficie helada. Esto sugiere que el océano de agua líquida de Encélado podría estar a tan sólo un par de millas por debajo de esta región - más cerca de la superficie de lo que se pensaba.

Imagen de Encélado, la luna helada de Saturno. Image Credit: NASA/JPL-Caltech.
 
El exceso de calor es especialmente pronunciado en más de tres fracturas que no son las famosas "rayas de tigre" - prominentes fracturas de ventilación activa que cortan a través del polo - a excepción de que no parecen estar activas en este momento. Las fracturas aparentemente inactivas que se extienden sobre un océano caliente y subterráneo, revelan el carácter dinámico de la geología de Encélado, lo que sugiere que la luna podría haber experimentado varios episodios de actividad, en diferentes lugares en su superficie.
El hallazgo está de acuerdo con los resultados de un estudio de 2016 realizados por un equipo independiente de la misión Cassini que calcula el espesor de la corteza helada de Encélado. Los estudios indican una profundidad media de la capa de hielo de 18 a 22 kilómetros, con un espesor de menos de 5 kilómetros en el polo sur.
"Encontrar temperaturas cercanas a estas tres fracturas inactivas que son inesperadamente más elevadas que las otras añade más intriga a Encélado", dijo la científica del proyecto Cassini Linda Spilker en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en Pasadena, California. " ¿Cómo es este océano caliente y subterráneo y pudo haber evolucionado la vida ahí? Estas preguntas podrían ser respondidas por futuras misiones a este mundo oceánico."

martes, 14 de marzo de 2017

El misterio del calentamiento de la corona solar.

Así no es como funciona esto en el Sol. La superficie visible del Sol tiene una temperatura de 5.538 °C. Alejarnos del infierno debería enfriar las cosas, pero no es así. En vez, la atmósfera superior del Sol, o corona, chisporrotea a millones de grados (una temperatura que es de 200 a 500 veces mayor que la de la fogata ardiente que está por debajo).

Por más de medio siglo, los astrónomos han intentado descubrir qué es lo que causa que la corona sea tan caliente. Ese es uno de los problemas más frustrantes en la astrofísica.
El físico solar Bart De Pontieu, del Laboratorio Solar y Astrofísico Lockheed Martin (Lockheed Martin Solar & Astrophysics Laboratory, en idioma inglés), afirma: “El problema del calentamiento de la corona fue descubierto en la década de 1940. El problema involucra una variedad de procesos físicos complejos que son difíciles de medir o captar directamente en modelos teóricos”.
El 27 de junio de 2013, con fogatas ardiendo en campamentos alrededor de los Estados Unidos, la NASA lanzó el Espectrógrafo Generador de Imágenes de la Región de Interface (Interface Region Imaging Spectrograph o IRIS, por sus siglas en inglés), un observatorio espacial solar que está diseñado para poder investigar a fondo todos los detalles de cómo se calienta la atmósfera solar.
“IRIS estudia la región de transición entre la superficie y la corona del Sol”, explica De Pontieu, quien es el científico principal del observatorio. “Puede rastrear la temperatura y los movimientos del gas caliente con una resolución espacial (0,33 segundos de arco), temporal (2 s) y espectral (2 mi/s), sin precedentes”.
La mayoría de los investigadores concuerdan en que la corona probablemente se calienta de diversas maneras. Por ejemplo, las ondas de plasma del Sol pueden subir hacia la corona y chocar, depositando allí su energía. Al mismo tiempo, podría haber “bombas de calor” que explotan. Estas explosiones ocurren cuando los campos magnéticos en la corona se entrecruzan y realinean, explotando como una llamarada solar en miniatura.
Una de las preguntas más importantes sobre el calentamiento de la corona ha sido: ¿La corona se calienta en todos lados a la vez o el calor emana de eventos aislados, parecidos a una bomba?
De Pontieu explica: “Estas dos posibilidades son muy diferentes, y la diferencia podría ser muy difícil de ser observada”.
El problema es que la corona es un gran conductor térmico. Si una bomba de calor explota, el calentamiento producido como consecuencia de dicha explosión se extiende rápidamente a lo largo de una región extensa. Parpadea, y eso se verá muy parecido al calentamiento uniforme.
Afortunadamente, el IRIS nunca parpadea. A través de una observación reciente, llevada a cabo mediante los espectrógrafos del observatorio, se encontró evidencia de estos eventos aislados y explosivos.
Paola Testa, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithonian (Harvard-Smithonian Center for Astrophysics, en idioma inglés), autora del artículo principal que reporta los resultados, dice: “Como IRIS tiene una resolución diez veces mejor de la región de transición que los instrumentos anteriores, pudimos ver material caliente moviéndose hacia arriba y hacia abajo a través de los campos magnéticos de la parte inferior de la corona. Esto es compatible con los modelos de la Universidad de Oslo, en los cuales la reconexión magnética pone en marcha bombas de calor en la corona”.
Testa enfatiza que otros mecanismos de calentamiento también pueden estar actuando. Aun así, estas nuevas observaciones podrían ayudar a descifrar cuánto calentamiento proviene de eventos aislados, ayudando así a los investigadores a resolver un rompecabezas muy complejo que tiene décadas de antigüedad.
Fuente: NASA

Simulacion climatica a mesoescala. Efecto Albedo.

Un modelo informático demuestra que los invernaderos contrarrestan el calentamiento global.
 
La mesoescala en Meteorología es el estudio de sistemas del tiempo atmosférico más pequeños que la escala sinóptica meteorológica, pero más grandes que la microescala y la escala de tormenta de los sistemas de nubes cúmulos. Sus dimensiones horizontales generalmente oscilan de cerca de 9 km a varios centenares de km.
El científico almeriense Pablo Campra, profesor de la Universidad de Almería, ha publicado una investigación clave en la prestigiosa revista americana Environmental Science & Technology (ES&T) donde se demuestra que los invernaderos de Almería son capaces de generar un enfriamiento de la temperatura local mediante la reflexión de la luz solar por las cubiertas plásticas
La simulación se llevó a cabo mediante un complejo modelo físico-informático y evidencia que la reducción media de temperaturas máximas en verano de más de 0.4ºC puede llegar a ser de más de 1.3ºC en días muy calurosos.
Este fenómeno de modificación del clima por la elevada reflectancia solar de la agricultura protegida almeriense fue descubierto por Pablo Campra en 2008, quien lo denominó como “efecto albedo”. El análisis de los registros históricos de temperaturas del Campo de Dalias, medidos en las estaciones de La Mojonera (IFAPA) y Las Palmerillas-Cajamar, mostró que, a pesar del calentamiento global y regional (de +0.4º C década en el sur de España), las temperaturas medias anuales de la comarca agrícola no sólo no habían aumentado en los últimos 30 años, sino que mostraban una acusada tendencia al enfriamiento de -0.3 ºC por década.
El nuevo estudio no sólo confirma que se mantiene en la actualidad dicha la tendencia al enfriamiento, sino que además ofrece una explicación geofísica del fenómeno basada en un modelo climático que ha sido elaborado mediante el empleo de potentes supercomputadoras del Departamento de Energía de los Estados Unidos, durante una estancia que el profesor Campra ha realizado en el Lawrence Berkeley National Laboratory, en la prestigiosa Universidad de Berkeley en California.
Estas supercomputadoras disponen de una enorme potencia de cálculo, equivalente a 10.000 ordenadores en línea, necesaria para realizar construir modelos de alta complejidad como es el sistema climático terrestre. Esta investigación ha tenido el apoyo del Departamento de Energía de los Estados Unidos, donde ha despertado gran interés el fenómeno del enfriamiento por reflectancia de la superficie en Almería, dado que su aplicación a áreas metropolitanas mediante el blanqueo de techos y pavimentos permitiría reducir considerablemente las temperaturas veraniegas, el consumo energético y la contaminación.
Environmental Science & Technology (ES&T) es la revista científica número uno a nivel mundial en la categoría de publicaciones de Ingenierías y Ciencias Ambientales (con más de 92.385 citas contabilizadas), y una fuente autorizada de información de elevado impacto (5.2) para los profesionales de un amplio rango de disciplinas medioambientales. Está editada por la Asociación Química Americana.
Esta investigación supone un nuevo apoyo científico y de imagen mundial a los notables esfuerzos para mejorar la sostenibilidad ambiental del modelo almeriense de agricultura protegida, cuyos agricultores han sabido responder a la demanda de los consumidores de productos saludables, respetuosos con el medio ambiente en general, y con el clima de la Tierra en particular.
Enlace al artículo científico en la revista ES&T,  “Mesoscale Climatic Simulation of Surface Air Temperature Cooling by Highly Reflective Greenhouses in Spain”: http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/es402093q?prevSearch=campra&searchHistoryKey=

lunes, 13 de marzo de 2017

El cambio climatico podria extinguir los humedales.

Un grupo internacional de investigadores pertenecientes a la Universidad Pablo de Olavide, Estación Biológica de Doñana, Universidad Autónoma de Madrid y la Wageningen University (Países Bajos), han publicado recientemente un estudio en la prestigiosa revista Frontiers in Ecology and the Environment  que advierte del riesgo de colapso de Doñana sin una gestión local más activa.

El trabajo, llevado a cabo por investigadores de la Universidad Pablo de Olavide, Estación Biológica de Doñana, Universidad Autónoma de Madrid y la Wageningen University (Países Bajos), ha sido publicado en la revista Frontiers in Ecology and the Environment.

Humedales de Doñana y principales amenazas asociadas.

Estos investigadores explican que “proteger del cambio climático a los humedales más emblemáticos del mundo requiere que se reduzcan las otras amenazas que padecen, como los aportes de abonos y aguas residuales o la explotación intensiva de las aguas subterráneas y superficiales”.
El Parque Nacional de Doñana es uno de los pocos humedales del mundo que está inscrito en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Este equipo internacional de científicos avisa de que problemas locales, como el deterioro de la calidad de agua por los aportes excesivos de nutrientes o la explotación intensiva de los acuíferos, pueden exacerbar los efectos de eventos climáticos extremos, tales como sequías y olas de calor, reduciendo la capacidad de los ecosistemas acuáticos para soportar los impactos del cambio climático.
“Demostramos que la gestión de amenazas locales puede expandir el ‘espacio de operación segura’ para estos ecosistemas. Una gestión local inadecuada hace que un ecosistema acuático sea menos tolerante al cambio climático y se reduzca su capacidad de respuesta”, afirman los autores, quienes también examinaron otros cinco humedales de la región Mediterránea inscritos en la lista del Convenio Ramsar de Humedales de Importancia Internacional que ya están muy afectados por la sobreexplotación de los recursos hídricos. Estos humedales, que incluyen las Tablas de Daimiel, sirven como ejemplos de lo que puede pasar a Doñana sin un cambio en la gestión de agua en su entorno. Doñana está sometida a una presión cada vez mayor, tanto debido al cambio climático como a las amenazas locales.
Miguel Rodríguez, coautor del estudio y profesor del área de Geodinámica Externa.
El profesor del Área de Geodinámica Externa de la Universidad Pablo de Olavide Miguel Rodríguez Rodríguez y coautor del mencionado artículo es, actualmente, investigador principal de un convenio entre la UPO y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en el que se está realizando una monitorización de detalle y la modelización hidrológica en varias de las lagunas situadas en las dunas de Doñana.  El objetivo principal de la investigación es obtener un mayor conocimiento de la relación aguas superficiales – aguas subterráneas en estos ecosistemas- para poder establecer medidas de gestión y conservación más apropiadas.
El sistema de lagunas temporales de Doñana es el más importante de Europa, con la formación de más de 3.000 lagunas durante los años húmedos. Pero la extracción de agua subterránea para la agricultura y para el turismo está detrayendo recursos hídricos del sistema y las lagunas tienden a secarse antes que hace 20 años. “Si estos ecosistemas acuáticos colapsan, podría significar la extinción irreversible de muchas especies. Urge que las administraciones y la sociedad reduzcan las amenazas locales que afectan a los humedales icónicos como Doñana”, afirman los autores, quienes añaden que  “la UNESCO está preocupada por Doñana y considera que tiene un grado de amenaza Muy Alta por el deterioro en la cantidad y calidad de agua disponible”.
El artículo pretende, sobre todo, concienciar acerca de las oportunidades para mejorar acciones de conservación efectivas a escala local. “Las opciones para la gestión local son claras y relativamente baratas. Se debe aprovechar esta oportunidad, sobre todo cuando se trata de ecosistemas de importancia vital para mantener la biodiversidad global” concluyen los científicos.
Universidad Pablo de Olavide.
Publication: Green, A.J., Alcorlo, P., Peeters, E.T.H.M., Morris, E.P., Espinar, J.L., Bravo, M.A., Bustamante, J., Díaz-Delgado, R., Koelmans, A.A., Mateo, R., Mooij, W.M., Rodríguez-Rodríguez, M., van Nes, E.H., Scheffer, M. 2017. Creating a safe operating space for wetlands in a changing climate. Frontiers in Ecology and the Environment

COPROMAT: Corrosion y Proteccion de Materiales Metalicos.

Copromat es el acrónimo de Corrosión y Protección de Materiales Metálicos; un grupo de investigación altamente especializado integrado en el CENIM, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC).
 
La corrosión es un fenómeno natural que ocurre de manera espontánea y afecta a los metales debido a su reacción química o electroquímica con el medio que los rodea. Una gran variedad de metales con excelentes propiedades se emplean en innumerables aplicaciones y están expuestos a muy distintas atmósferas de trabajo que pueden ir desde ambientes marinos a, soluciones fisiológicas, productos químicos, altas temperaturas, etc., pasando por condiciones climáticas artificiales químicamente activas.
Imagen: El peine de los vientos (Chillida).
El estudio y la prevención de la corrosión es un planteamiento imprescindible en cualquier nuevo desarrollo tecnológico para garantizar la durabilidad de los equipamientos, materiales y sistemas que tengan que desarrollar sus funciones bajo atmósferas agresivas.
El Grupo de Corrosión y Protección de materiales metálicos del CENIM cuenta con un cualificado grupo de expertos en las distintas disciplinas del campo de la corrosión, y con el equipamiento más avanzado para realizar estudios integrales de la corrosión.
El grupo realiza trabajos de investigación básica y aplicada, financiados tanto con fondos públicos, nacionales (Plan Nacional de I+D+i, CONSOLIDER, CENIT, PROFIT, PSE) europeos (GROWTH, LIFE, EUREKA); así como mediante una importante financiación de empresas privadas (ABENGOA, AIRBUS, ACCIONA, TTC, TOLSA) interesadas en avanzar en el campo de la excelencia en sus respectivos sectores.
El departamento de Ingeniería de Superficies, Corrosión y Durabilidad.
 
Investigador principal: Ana Conde del Campo.
Juan José de Damborenea González ( Prof. de Investigación)
Alfonso Vázquez Vaamonde ( Prof. de Investigación Ad Honorem)
María de los Ángeles Arenas Vara ( Científica Titular)
Ignacio Manuel García Diego ( Científico Titular)
Ana Conde del Campo (Investigadora Científica)
María del Mar Bayod Gónzález ( Ayudante de I+D)
Juan Manuel Hernández López (JAE Pre)
Juan Ahuir Torres (FPI)
Elena Gracia Escosa (Contratado)
Meritxell Ruiz Andrés ( Contratado)
Miguel Marín Sánchez ( Contratado)
CENIM
e-mail de contacto:  a.conde@cenim.csic.es

domingo, 12 de marzo de 2017

Halomonas titanicae: Corrosion bacteriana en el fondo marino.

La bacteria hallada en el casco del transatlántico Titanic, Halomonas titanicae, forma ya parte del Top Ten de nuevas especies que ha anunciado, como cada año, el International Institute for Species Exploration de la Universidad de Arizona respecto a los descubrimientos del año anterior. El exhaustivo estudio de caracterización de esta nueva especie se ha desarrollado por el catedrático de Microbiología de la Universidad de Sevilla, Antonio Ventosa y la investigadora Cristina Sánchez-Porro, conjuntamente con dos investigadoras canadienses.

Imagen: Holomonas titanicae (Society for General Microbiology).
 
Ventosa afirma que lo más importante de este tipo de publicaciones, en la que se selecciona las diez nuevas especies de todos los seres vivos con más relevancia descubiertas a lo largo de un año, es que “se trata de una forma de hacer llegar a la sociedad la gran biodiversidad que existe y de poner de manifiesto que aún conocemos muy poco, y más aún del mundo microbiano”. Asimismo, el catedrático añade que se estima que tan solo se conocen entre el uno y el diez por ciento del total de microorganismos que existen en la Tierra.
La  nueva bacteria se aisló a partir de muestras tomadas en 1991 a unos 2.000 metros de profundidad en unas estructuras parecidas a estalactitas que se encuentran en el casco del Titanic por investigadores de la Universidad Dalhousie, en la localidad de Halifax (Canadá). Tras este hallazgo, en 2010, Antonio Ventosa y su grupo de investigación consiguieron caracterizarla hasta determinar que se trataba de una nueva especie, a la que designaron como Halomonas titanicae, teniendo en cuenta el lugar de su aislamiento. Este tipo de bacterias viven a temperaturas muy bajas, entre dos y tres grados centígrados, requieren de un aporte de nutrientes muy bajo y además se trata de organismos aerobios que obtienen energía a partir de metales como el hierro y el manganeso.
Imagen: Pecio de la proa del Titanic (Bluefish).
Los estudios del grupo de investigación canadiense demostraron que estas bacterias se fijan a las superficies del acero y crean productos de corrosión que contribuyen, junto con otros microorganismos, al proceso de deterioro del casco del Titanic por lo que esta bacteria podría ser útil para realizar estudios relacionados con la eliminación de los viejos buques de guerra y mercantes que se han hundido en las profundidades del océano.
La bacteria Halomonas titanicae ha sido el primer microorganismo cuyo genoma completo se ha secuenciado mediante el nuevo sistema de secuenciación FLX 454, recientemente adquirido por el Servicio General de Investigación (SGI) de Biología, ubicado en el Centro de Investigación, Tecnología e Innovación de la Universidad de Sevilla (CITIUS). En este momento están trabajando en el análisis de este genoma para determinar qué genes están involucrados en los procesos de biocorrosión así como para descubrir qué mecanismos emplea un microorganismo de estas características para poder vivir en situaciones tan adversas.
La responsable de la Unidad de Genómica Funcional del SGI y Doctora en Biología, Laura Navarro, afirma que los resultados obtenidos por esta plataforma de análisis de última generación, el Genome Sequencer FLX System 454, son superiores a los de cualquier otro equipo y que permite estudiar la información genética de cualquier organismo, ya sea bacteria, planta u hongo.
Fuente: Universidad de Sevilla.

viernes, 10 de marzo de 2017

El lugar mas frio de Marte es de hielo carbonico.

Muchos paisajes marcianos contienen características que son familiares a los que encontramos en la Tierra, como valles de ríos, acantilados, glaciares y volcanes.
 
Sin embargo, Marte también tiene un lado exótico, con paisajes que son extraños a los terrestres. Esta imagen muestra uno de estos lugares exóticos en el Polo Sur. El casquete polar está hecho a partir de dióxido de carbono (hielo seco), lo que no ocurre de forma natural en la Tierra. Los pozos circulares son agujeros en esta capa de hielo seco que se expanden unos pocos metros cada año marciano.
Nuevo hielo seco es añadido constantemente a este paisaje mediante la congelación directamente de la atmósfera de dióxido de carbono o al caer en forma de nieve. El congelamiento de la atmósfera limita el frío de la superficie que puede llegar al punto de congelación de -130 ºC. En ninguna parte de Marte puede llegar a hacer más frío, haciendo de este paisaje el más gélido que se puede encontrar tanto en la Tierra como en Marte.
Esta imagen fue captada por la cámara HiRISE a bordo de la sonda espacial Mars Reconnaissance Orbiter, MRO, de la NASA.
Espectacular paisaje del lugar más frío de Marte. Image Credit: NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona.

jueves, 9 de marzo de 2017

Escudos termicos para nuevos retos planetarios extremos.

Cuando los objetivos actuales de la investigación espacial están encaminados a la conquista planetaria, los actuales blindajes térmicos convencionales empleados exitosamente en naves como el Discovery, etc., para viajar a la Estación Espacial Internacional, ya no son suficientes. Por ejemplo, en la maniobra de entrada desde la órbita, para tomar contacto físico con el planeta Marte, las superficies externas de las naves deberán estar protegidas por escudos térmicos ligeros y adaptables aerodinámicamente, capaces de soportar las temperaturas estimadas próximas a los 2000 grados centígrados que se sabe se alcanzarán.

ADEPT (Photo courtesy of NASA).
 
Como siempre ha existido, los vehículos espaciales requieren el uso de un sistema de protección térmica (TPS) para protegerlos de calentamiento aerodinámico debido a la combinación de la compresión y la fricción de las naves con la atmosfera.
Hasta ahora, los sistemas de aislamiento (TPS) estaban basados en el uso de materiales de revestimiento con una gran capacidad térmica en combinación con un aislamiento térmico fundamental para evitar la conducción de calor al interior del vehículo. El calor desarrollado por el proceso de calentamiento aerodinámico es irradiado de vuelta al espacio debido a la alta temperatura de la superficie.
El perfeccionamiento de estos materiales ha sido el motivo de investigación constante para mejorar la resistencia al choque térmico y reducir la conductividad térmica con el fin de mejorar el funcionamiento del vehículo y la seguridad.
El Centro de Investigación Ames de la NASA ha venido investigando las Cerámicas de Ultra Alta Temperatura (UHTC) con temperaturas extremadamente altas de fusión, con buena resistencia de oxidación ambiental en el tiempo y una buena resistencia frente al choque térmico.
Paralelamente, otros grupos de investigadores realizan experimentos de rayos X en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, para ver la respuesta de un material a temperaturas y presiones extremas y así comprender el funcionamiento del sistema a escala microscópica.
El nuevo sistema flexible de protección térmica denominado Adept (Adaptive Deployable Entry and Placement Technology), se podrá almacenar en el interior de la nave espacial y se podrá desplegar como un paraguas antes de la entrada al objetivo planetario.
En la actualidad, los científicos realizan experimentos de rayos X en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, para ver la respuesta de los materiales frente a temperaturas y presiones extremas.
Los escudos térmicos de la nueva generación tendrán que ser capaces de soportar temperaturas elevadísimas. Para que se tenga una idea, durante una entrada atmosférica real en Marte, la carga de calor sobre el blindaje podría alcanzar temperaturas de 1692 grados centígrados.
Para evitar las consecuencias de tales temperaturas extremas, los nuevos sistemas flexibles de blindaje térmico emplearán tejidos de fibra de carbono ligeros que se podrán adaptar al diseño de naves espaciales de gran perfil capaces de proteger a tripulaciones humanas, cargas sensibles y una completa serie de sistemas complejos de supervivencia e investigación.
Fuente: NASA

miércoles, 8 de marzo de 2017

Microalgas: La revolucion azul.

Cada día más investigadores informan sobre sus hallazgos en el ámbito de los biocombustibles, que prometen una verdadera revolución energética. Por ejemplo, los científicos de la Universidad de Cádiz, no solo investigan la producción de microalgas marinas a escala de laboratorio para la producción de biocombustibles alternativos al petróleo, sino que también desarrollan métodos para reciclar los residuos de la cerveza con los mismos fines, producción de alimentos, cosméticos, etc., etc.

Grupo de investigación de la Universidad de Cádiz con el sistema de fotobiorreactores CCI.

La producción del "petróleo azul" no solo ayudaría a reducir el CO2, sino que también es una gran alternativa a otros tipos de energía, concretamente a la nuclear. Según los datos, para reemplazar a una central nuclear de 1.000 MW de potencia se necesitaría un campo biopetrolífero de 55 kilómetros cuadrados (lo que significa que para reemplazar toda la potencia nuclear de España, bastaría un territorio total de  430 kilómetros cuadrados de superficie).
 
Por su parte, la Estación Experimental de Zonas Áridas  (EEZA) y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), ambos del CSIC, organizan junto a la Universidad de Almería, las siete charlas-coloquio para todos los públicos incluidas en el II Ciclo de Tertulias sobre ciencia: CIENCIAjazz.

En este segundo ciclo la ciencia irá acompañada de música en VIVO y en cada una de las tertulias el acto irá precedido de un interludio musical que dará paso a la conferencia programada.
 
Lugar: Sala Clasijazz
Dirección: C/ Maestro Serrano 9, Almería.
Provincia: Almería

martes, 7 de marzo de 2017

Diseño de hormigones autocompactantes expansivos para obra civil.

El día 09/03/2017 el Instituto Eduardo Torroja celebrará un seminario sobre investigación de diseño, fabricación y caracterización de un hormigón autocompactante expansivo con la característica de pretensado químicamente (HACE). 
Al aplicar este hormigón en sistemas Concrete Filled Tube y, más concretamente, al emplearlo como elemento de relleno en sistemas de refuerzo por confinamiento indirecto de pilares cilíndricos de hormigón mediante encamisados exteriores prefabricados de acero o FRP, no sólo compensa la retracción del hormigón sino que además induce un grado de expansión tal que tracciona la camisa exterior de refuerzo garantizando la puesta en tensión y la correcta transmisión de esfuerzos pilar-refuerzo exterior. De esta forma, transformamos un sistema de refuerzo pasivo como es el confinamiento convencional en uno activo, obteniendo así un aumento de su capacidad frente al pandeo así como la resistencia, rigidez y deformación de la sección.    
El ponente será Pedro Carballosa de Miguel, doctor Ingeniero de Materiales en el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja- IETcc.   Desde el año 2008 ejerce en el IETcc su actividad profesional y de investigación centrada principalmente en el diseño y desarrollo de hormigones convencionales y especiales con enfoque prestacional, siendo autor y co-autor de varios artículos de investigación en el campo de estos hormigones y otras disciplinas.

Imagen: Viaducto de Erques (Mosingenieros.com). 

Como  hito importante a nivel profesional, cabe destacar el diseño y caracterización del hormigón autocompactante expansivo pretensado químicamente  empleado en el relleno de los arcos de acero del Viaducto de Erques, sito en Tenerife y que constituye la primera ejecución de esta tipología de puente/viaducto empleando el Sistema CFT (tubos rellenos de hormigón) sin conectores interiores realizado en Europa.  
       
Tipo de evento: Seminario
Organizador: IETCC-CSIC
Email responsable: actividades@ietcc.csic.es
Fecha inicio: 09/03/2017 12:00
Lugar: Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja. Aula Torroja
Dirección: c/ Serrano Galvache, 4
Localidad: Madrid