CAMARAS DE ENSAYOS CLIMATICOS Y DE ENVEJECIMIENTO AMBIENTAL ACELERADO
PARA REPRODUCCION Y SIMULACION EN LABORATORIO DE CLIMAS NATURALES O ARTIFICIALES
DISEÑO, INVESTIGACION Y DESARROLLO DESDE 1967

domingo, 30 de agosto de 2015

Indice de corrosion con camaras de niebla salina

Se define como índice de corrosión por niebla salina marina, al establecimiento experimental de los potenciales o capacidades de corrosividad en el tiempo, que ofrecen las diversas composiciones atmosféricas existentes en determinadas áreas geográficas próximas al mar. Con ello es posible configurar el mapa de corrosividad para el área elegida.
 
Para efectuar el estudio experimental para la determinación de los índices de corrosión, se emplea la siguiente metodología:
1) Elección del área geográfica de aplicación, monitorizada por las estaciones de seguimiento oficializadas por los institutos nacionales de meteorología de cada país.
2) Elección de los puntos de medición experimental a diferentes distancias al mar.
3) Elección de las probetas adecuadas (materiales de referencia, tamaño y forma): Normalmente se suelen utilizar probetas de acero al carbono, zinc, aluminio y cobre.
4) Planificación de los tiempos estipulados para la realización de los análisis de seguimiento, y establecimiento del periodo máximo de exposición.
5) Establecimiento de la fórmula matemática adecuada, (en función de la velocidad de la corrosión y del tiempo), para la determinación de un valor representativo del índice buscado.
6) Configuración final de los mapas de corrosividad para el área elegida.
Conocidas las composiciones de las diferentes concentraciones salinas existentes en cada área geográfica, estas se pueden reproducir en las cámaras de simulación de la corrosión, con el fin de estudiar en el laboratorio las aleaciones más resistentes en cada caso, y los recubrimientos más adecuados.

sábado, 29 de agosto de 2015

Cultivo global de plantas naturalizadas.

Un equipo internacional de investigadores con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha analizado los lugares de expansión de las plantas exóticas y su procedencia a nivel global. El trabajo, publicado en el último número de la revista Nature, aporta por primera vez una visión global de la capacidad de naturalización y la distribución de las plantas fuera de sus áreas nativas.
 
El estudio estadístico se ha llevado a cabo empleando los datos de especies de plantas "naturalizadas" (establecidas). Esta categoría incluye todas las especies que crecen y se reproducen en el medio silvestre fuera de su área de distribución geográfica inicial. Los investigadores han analizado los catálogos florísticos de 481 áreas continentales y 362 islas, y evaluado para cada especie y cada territorio si sus poblaciones son nativas o exóticas.
Imagen: http://www.exotic-hibiscus.com/
Los datos generados por un total de 33 instituciones, entre ellos el Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC) en el marco del proyecto Flora de Guinea Ecuatorial, señalan que el ser humano es responsable del establecimiento de más de 13.000 especies vegetales, lo que supone un 3% del total en todo el planeta.

América del Norte es el territorio que más especies ha acogido, con casi 6.000 especies de plantas naturalizadas, seguida de Europa con 4.000. En relación a su superficie, las islas del Pacífico muestran el mayor número de especies naturalizadas, lo que sugiere a los científicos que las islas podrían ser colonizadas más fácilmente que las masas continentales. “Algunas zonas del hemisferio norte son los mayores donantes de especies naturalizadas en el resto del planeta, especialmente Europa y la zona no tropical de Asia”, señala en investigador del CSIC Mauricio Velayos, del Real Jardín Botánico de Madrid.
Dentro de la iniciativa Global Naturalized Alien Flora, los investigadores han recopilado listas regionales de todas partes del mundo y han agrupado los datos en una base global denominada GloNAF. En concreto, el proyecto Flora de Guinea Ecuatorial ha facilitado la información de un total de 2.785 especies y subespecies presentes en este país.
“En las regiones tropicales es especialmente complejo establecer con seguridad si las especies son nativas o exóticas, ya que partimos de un nivel de información muy inferior al de otras regiones. Este era uno de los mayores retos del proyecto: poder inferir patrones globales desde datos bastante limitados”, aclara Velayos.
Unificar los nombres de las especies
Otro de los retos ha sido estandarizar y homogeneizar los nombres de las especies de plantas. “Hay grandes diferencias regionales en los nombres utilizados para las mismas especies en diferentes países. Este hecho pone de relevancia que sigue siendo imprescindible el trabajo básico de catalogación de la diversidad vegetal del planeta en aras de poder desarrollar estudios de modelización y predicciones sólidas”, afirma el investigador del CSIC en el Real Jardín Botánico Francisco Cabezas.
Los datos de este estudio, liderado por el investigador de la Universidad de Konstanz (Alemania) Mark van Kleunen, podrían llegar a ser utilizados para predecir qué especies pueden convertirse en dominantes en una determinada región, lo que puede aportar un conocimiento clave para manejar la conservación de la naturaleza y las invasiones biológicas. 
Fuente: CSIC 20/08/2015 
Mark van Kleunen et al. Global exchange and accumulation of non-native plants. Nature. DOI: 10.1038/nature14910

Corrosion subacuatica. Camaras de niebla salina.

Se define como corrosión subacuática, o corrosión submarina, al efecto de la desintegración de los metales como consecuencia de su contacto, permanente o temporal, con el agua de mar.
 
La inmersión puede ser:
Inmersión permanente:
Obra viva de los buques, estructuras sumergidas de puentes e instalaciones diversas (estaciones petrolíferas, parques eólicos marinos), pecios, restos arqueológicos submarinos, etc.
Inmersión alternativa:
Anclas de los buques operativos, estructuras afectadas por el oleaje, buques y armamento militar, industria pesquera, etc.
En contra de lo que en un principio se podría pensar, el efecto corrosivo de los metales es muy superior en el caso de la corrosión alternativa que en el caso de la inmersión permanente, debido a que en el primer caso se producen fenómenos REDOX derivados de la alternancia de periodos de secado, variaciones de la presencia de oxígeno, temperatura cambiante, condensación acuosa, etc., los cuales aceleran el proceso de deterioro. Dicho en otras palabras, y por poner un ejemplo, en condiciones semejantes, se corroerá más el ancla de un barco operativo que la de un barco hundido. Este planteamiento justifica el hecho de que, en la actualidad, las antiguas normas de ensayos relativas a pruebas constantes bajo atmósfera salina se están quedando obsoletas en favor de las nuevas normas de ensayos cíclicos climosalinos.
Para determinar el grado de resistencia de los metales frente a la inmersión alternativa en el agua salada del mar, se utilizan las cámaras de ensayos de corrosión por inmersión cíclica o cámaras climosalinas.

Corrosion por niebla marina. Camaras de clima salino.

La niebla en el mar fue desde antaño un problema para los navegantes debido a las dificultades que acarreaba para la orientación, peligros de abordaje, colisión con arrecifes y zonas costeras, bajíos, etc. De hecho a la niebla en el mar se le atribuyen multitud de naufragios de barcos desde los tiempos de los fenicios (S. VII A.C.).

Las áreas marítimas del mar de China Meridional, junto con el mar Mediterráneo y el mar Caribe, son considerados como los “mayores cementerios de barcos hundidos” del mundo. Se estima que en las aguas litorales de China se hundieron posiblemente más de 100.000 naves comerciales a partir de las dinastías Song y Yuan (años 960 a 1368), la mayoría de ellas como consecuencia de las densas nieblas.

Mucho más recientemente, en el S. XVI, existen evidencias de la implicación de la niebla en la desaparición de barcos de vela y serios contratiempos en flotas enteras de buques de guerra. Los primeros contratiempos previos al hundimiento de la armada invencible, la cual navegaba con el lema de “dios está con nosotros”, fueron debidos a extravíos en la niebla de algunos de sus buques. El temporal posterior en las costas de Irlanda y las Ordás salvajes de la época, hicieron el resto: 130 buques hundidos con 30.000 hombres procedentes de los tercios de Flandes, perdieron su vida; la mayoría murieron ahogados y el resto ahorcados o pasados a cuchillo cuando llegaban exhaustos a la orilla. Solo unos pocos pudieron contarlo.

Afortunadamente, hoy en día la moderna tecnología de radares y los sistemas satelitarios de posicionamiento global (GPS) han resuelto todos estos problemas inherentes a la navegabilidad.

En la antigüedad el material predominante en los barcos era la madera, al menos en la arquitectura naval; a lo sumo se empleaba el hierro en las anclas y los sistemas de fondeo, el armamento (cañones, obuses, morteros y carronadas, sables, etc.) y la munición (balas esféricas, balas con cadenas para desarbolar, etc.). Los museos de arqueología submarina, plenos a rebosar en nuestro país (Arqua en Cartagena, Museo de la Ciudad en Barcelona, etc.), son vivos testigos de estos episodios marítimos.

Pero a medida que el hierro ha ido sustituyendo a la madera, la niebla ha pasado de ser un problema de navegabilidad y seguridad marítima, a un problema de corrosión. Problema que en nuestros días preocupa y ocupa a un importante elenco de científicos de todo el mundo.

Con las cámaras de ensayos de corrosión acelerada por niebla salina se realiza la investigación de nuevos materiales y se efectúan estudios de resistencia a la corrosión de nuevas estructuras metalográficas, así como de los más modernos tratamientos y recubrimientos de protección.

miércoles, 26 de agosto de 2015

VASIMR: El motor supersonico que pondra a la NASA en Marte.

La NASA ha alcanzado un acuerdo con la compañía privada Ad Astra Rocket, dedicada al desarrollo de su motor de magnetoplasma VASIMR, con el que será posible realizar viajes espaciales superrápidos, como una travesía a Marte en poco más de un mes.
 
El contrato de un año fue firmado el 7 de agosto y contempla dos ampliaciones de un año en función de la realización mutua del acuerdo. El documento fija unas inversiones totales de más de 9 millones de dólares, según un comunicado de prensa publicado por Ad Astra Rocket:
El Motor de Magnetoplasma de Impulso Específico Variable (VASIMR®, por sus siglas en inglés) es un nuevo tipo de propulsor espacial eléctrico, con muchas ventajas únicas. En el VASIMR®, un gas como el argón, xenón, o el hidrógeno se inyecta en un tubo rodeado por un magneto y una serie de dos antenas de ondas de radio (RF) (llamados "acopladores" en este contexto). Los acopladores trasforman el gas frío en plasma super calentado, y el campo magnético en expansión al final del cohete (la tobera magnética) convierte el movimiento térmico de las partículas del plasma en un flujo dirigido.
Principios de operación

El principal propósito del primer acoplador RF es convertir el gas en plasma por ionización, es decir, sacarle un electrón a cada átomo del gas. Esta es conocida como la sección Helicon, ya que su acoplador tiene una forma tal que puede ionizar el gas al inyectarle ondas helicoidales. Las antenas Helicon son un método común de generación de plasma. Ver la sección de lectura adicional para más información sobre las antenas Helicon.
Después de la sección de Helicon se tiene un "plasma frío", pese a que su temperatura se aproxima a la de la superficie del sol. Esta sopa compuesta de electrones y los átomos de los que fueron despojados (iones), se prepara para la aceleración en la segunda etapa. Donde había átomos de un gas neutro, ahora hay iones y electrones, eléctricamente cargados, y tales partículas con carga en movimiento interactúan con los campos magnéticos. El campo magnético puede visualizarse como líneas que atraviesan el cohete con iones en órbita alrededor de cada línea.
El segundo acoplador de RF se llama sección de calentamiento ión ciclotrón (ICH, por sus siglas en inglés). ICH es una técnica utilizada en los experimentos de fusión para calentar el plasma a temperaturas similares a la del núcleo del sol. Las ondas de radio impactan los iones y electrones a lo largo de sus órbitas alrededor de las líneas de campo, en resonancia, de forma similar a una persona que empuja otra en un columpio, resultando en un movimiento acelerado y a mayor temperatura. La sección VASIMR® ICH calienta el plasma a más de un millón de grados Kelvin, o 200 veces la temperatura de la superficie del sol.
El movimiento térmico de los iones en torno a las líneas de campo es sobre todo perpendicular a la dirección de avance del cohete, y no contribuye a la propulsión. El cohete depende de su tobera magnética para convertir el momento orbital de los iones en momentum lineal útil para la propulsión. Conforme las líneas de campo magnético se expanden, las rutas espirales de los iones en torno a sus líneas de campo se alargan, resultando en velocidades de iones del orden de 100,000 mph (50,000 m/s).
VASIMR® comparado con otros propulsores eléctricos
El VASIMR® tiene tres características importantes que lo distinguen de otros sistemas de propulsión de plasma:
VASIMR® tiene la capacidad de variar sus parámetros de escape (empuje e impulso específico) con el fin de cumplir de forma óptima con los requerimientos de la misión, lo cual se traduce en un tiempo mínimo de viaje, con la máxima carga útil entregada, para una determinada masa de combustible.
VASIMR® utiliza ondas electromagnéticas (RF) para crear y energizar el plasma dentro de su núcleo. De esta manera, VASIMR® no tiene electrodos de ningún material en contacto con el plasma caliente. Esto se traduce en una mayor fiabilidad y una vida útil más larga, y permite una densidad de potencia muy superior a los propulsores iónicos u otros diseños de cohetes de plasma de la competencia.
VASIMR® es capaz de procesar una gran cantidad de potencia, lo cual significa que puede generar entonces una mayor cantidad de empuje. Esta mayor capacidad de empuje haría el VASIMR® útil para mover grandes cargas alrededor de la órbita terrestre baja, para la transferencia de cargas de la Tierra a la Luna, y para la transferencia de cargas entre la Tierra y el sistema solar exterior. VASIMR® también es altamente escalable, lo que significa que otras versiones de mayor potencia se pueden diseñar fácilmente, haciendo una realidad las misiones tripuladas con seres humanos y que utilicen la propulsión eléctrica.
Fuentes de energía
Uno de los retos críticos en el desarrollo de VASIMR® es su suministro de energía. Un propulsor eléctrico de alta potencia requiere una gran cantidad de electricidad, y generarla en el espacio puede requerir de algunas innovaciones en ingeniería. A continuación se muestra un análisis de dos opciones.
Energía solar
Puede ser utilizada de manera eficiente para misiones del VASIMR® cercanas a la Tierra, como compensación de arrastre para estaciones espaciales, transporte de carga lunar y recarga de combustible en el espacio. Avances recientes en la tecnología solar prometen aumentos en la utilización de energía hasta en un orden de magnitud.
Un modelo de remolque lunar , que utiliza 2 motores VASIMR®, es alimentado por un panel solar.
La energía nuclear
Un reactor nuclear produce una gran cantidad de energía por unidad de masa. De todas las fuentes de energía útil en la tierra, el núcleo de un reactor tiene la mayor densidad de energía. Esta alta densidad de energía y su escalabilidad hacen que los reactores nucleares sean una fuente de potencia ideal para aplicaciones en el espacio. Una nave que utlice energía nuclear podría reducir drásticamente los tiempos de tránsito humano entre los planetas (menos de 3 meses a Marte) e impulsar misiones robóticas con una fracción muy grande de carga útil. Los tiempos de viaje y la carga útil son las principales limitaciones de los cohetes convencionales y termonucleares, debido a su impulso específico inherentemente bajo (menos de 1000 segundos). Una nave que utilice energía nuclear e impulsada por VASIMR®, convertiría en realidad las misiones rápidas y tripuladas por humanos.

martes, 25 de agosto de 2015

Camaras climaticas para packaging.

El packaging tiene como objetivo primario el de atraer la atención de los clientes y ser la principal ventana de comunicación hacia el consumidor. La presentación de un producto es fundamental, tanto, que puede determinar que el producto sea un éxito… o un fracaso. Por mucha publicidad que se haga, y por mucho que su producto sea superior, el consumidor decide qué compra cuando está delante del producto, y en ese momento lo único que ve es la etiqueta, la caja, el envase con que lo presenta.
 
Un buen packaging es quizás el elemento que hace más perdurable la imagen de marca de un determinado producto.  Aspectos como lo funcional, lo reutilizable que sea y que su diseño sea atractivo son esenciales para que el envase se convierta en un valioso añadido al producto final.
Este es el momento de establecer una comunicación directa con el consumidor, de mandarle un mensaje que le ayude a decidir en el instante crucial.
El packaging también se refiere al proceso de diseño, evaluación, y la producción de paquetes. Puede ser también descrito como un sistema coordinado de preparar mercancías para el transporte, el almacenaje, la logística, la venta y el empleo final por parte del cliente.
En otras palabras, el packaging contiene, protege, conserva, transporta, informa, y se vende.
Dejando de lado el marketing puro, y centrándonos en el aspecto de la protección del producto, hemos de decir que lo más importante consiste en la conservación del mismo, de tal manera que se puedan garantizar sus cualidades iniciales, de manera que permanezcan inalterables tras todas las vicisitudes, desde la fabricación y envasado, pasando por el transporte, la exposición y distribución, etc., hasta el momento en que  vaya a ser utilizado por el consumidor.
Para simular a escala de laboratorio todas las vicisitudes posibles mencionadas, se emplean las cámaras climáticas de laboratorio, las cuales permiten además determinar las fechas de caducidad de los productos perecederos.

Corrosion aleaciones Mg-Al-La. Camaras de niebla salina.

Una tesis doctoral desarrollada por Karín María Paucar Cuba, representó un exhaustivo  trabajo de investigación de gran utilidad industrial, relativo al comportamiento frente a la corrosión de las aleaciones Magnesio-Aluminio con elementos lantánidos.
La creciente preocupación por el efecto invernadero y el aumento en el costo del combustible han sido las principales fuerzas motrices para el desarrollo de materiales de baja densidad tanto para aplicaciones aeroespaciales como en la industria del automóvil.
El magnesio, el material más ligero de todos los metales de ingeniería, y por tanto sus aleaciones también, siguen siendo considerados candidatos potenciales para tales aplicaciones.
Sin embargo, el uso inadecuado del Mg y de sus aleaciones en ambientes húmedos y salinos ha dado lugar a la percepción de ser materiales que se corroen rápidamente y ello ha sido un obstáculo importante, inclusive para su habitual utilización en aplicaciones estructurales.
Las principales investigaciones sobre el magnesio y sus aleaciones se encuentran enfocadas en el desarrollo de métodos que puedan mejorar su resistencia a la corrosión, manteniendo sus propiedades de conformabilidad, para ello se ha recurrido tanto a la modificación química, como a la mejora en la tecnología de fabricación y en protegerlo superficialmente.
El hecho de que la modificación química del Mg haya permitido obtener aleaciones que bajo condiciones ambientales puedan alcanzar resistencia a la corrosión comparable o mejor que la de un acero suave, ha retomado el interés por el uso industrial de estas aleaciones.
Es de destacar que para evaluar a escala de laboratorio  el grado de resistencia a la corrosión marina de este tipo de aleaciones, se emplean las cámaras de niebla salina.

sábado, 22 de agosto de 2015

Corrosion por contaminación gaseosa. Camaras climaticas.

Se define como corrosión gaseosa al proceso electrolítico de destrucción de los metales como consecuencia de su exposición a atmósferas con contenidos relevantes de gases ionizables.
Se diferencia de la corrosión líquida en que aquí el componente acuoso se encuentra en fase gaseosa (vapor) y no en forma de partículas de agua precipitadas por atomización, como puede suceder en las proximidades del mar.
En los países más desarrollados, las atmósferas corrosivas de origen gaseoso más comunes son las producidas en los núcleos urbanos y en los polígonos industriales.
Corrosión gaseosa urbana:
Hace referencia a la contaminación ambiental existente en los núcleos urbanos, como consecuencia de la liberación a la atmósfera de gas SO2, CO2, etc.,  procedentes de los derivados petrolíferos, los cuales, en presencia del oxígeno del aire pasan a iones sulfúricos y carbónicos, que a su vez en presencia de humedad se transforman en ácidos responsables de la corrosión.
Corrosión gaseosa industrial:
Tiene su semejanza con la atmósfera urbana, pero debido a la presencia de diversos contaminantes adicionales procedentes de las actividades industriales existentes en la zona, pueden coexistir mezclas de gases químicamente activos de origen ácido los cuales agravan la acción corrosiva de los metales, en función de su potencial de oxidación-reducción. 
Los ensayos de corrosión climática, también denominados de ensayos Kesternich, de carbonatación, etc., se realizan en cámaras de pruebas de laboratorio, conforme a las normas internacionales adoptadas por cada entidad normalizadora.

jueves, 20 de agosto de 2015

El Airbus A 380 ya opera desde Madrid.

El Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas ya opera con el avión de pasajeros más grande del mundo, el A380 de la mano de la aerolínea Emirates Airlines con destino a Dubai.

Imagen: Airbus.

El A380 es un avión tetrarreactor  con una capacidad máxima de 853, un alcance de vuelo de 15.200 kilómetros  sin escalas y una velocidad de crucero de 900 km/h.

Emirates ofrecen conexión Wi-Fi  durante todo el trayecto además de todas las atenciones habituales de estos vuelos. A su llegada a Dubai y con los mismos A380, se ofrecen enlaces a diversos lugares del mundo.
Los A 380 están construidos en parte en España, en cuyo proyecto colaboran diversas empresas privadas y centros de investigación de nuestra península.

Algas unicelulares: Biosensores para el diseño de nanomateriales.

Las nanopartículas de plata son uno de los nanomateriales más usados: poseen propiedades bactericidas que las hacen muy útiles en la fabricación de muchos productos de consumo, desde textiles hasta material quirúrgico y suplementos alimentarios. Pero en la escala nanométrica las pruebas toxicológicas habituales pueden no ser suficientes. Ahora se ha comprobado que las algas pueden actuar como biosensores para detectar la toxicidad de estas nanopartículas de plata, según un trabajo realizado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Swiss Federal Institute of Aquatic Science and Technology. El estudio se publica en la revista Environmental Science & Technology. 

“El objetivo del estudio ha sido identificar los mecanismos de toxicidad de los nanomateriales cuando entran en contacto con organismos vivos”, según explica el investigador del CSIC Enrique Navarro, del Instituto Pirenaico de Ecología. El interés de este trabajo radica en el uso de algas unicelulares (Chlamydomonas reinhardtii ) como sensores biológicos. “Las algas serían capaces de detectar fenómenos que, de otro modo, serían indetectables utilizando las técnicas de análisis químicos habituales”, señala Navarro.
Las nanopartículas de plata tienen un reconocido efecto bactericida debido a la liberación de plata soluble. “Se puede comparar el funcionamiento de las nanopartículas con el de los difusores automáticos que usamos en los hogares, para liberar fragancias o insecticidas. De ese modo, tendríamos millones de difusores, muy pequeños, repartidos, por ejemplo, en un tejido”, explica el investigador. Cada uno de estos “difusores” liberaría una pequeñísima cantidad de plata que inhibiría el crecimiento de las bacterias a su alrededor.
“En este trabajo hemos estudiado cómo diferentes recubrimientos químicos, aplicados en la superficie de las nanopartículas de plata, modificaban el efecto tóxico sobre las algas. Para ello, hemos utilizado nueve de los compuestos químicos más empleados en la actualidad; compuestos como la gelatina, el lactato, el citrato, carbonatos…, etc.”, detalla Navarro.
Debido a la escala nanométrica a la que están estructurados, de 10-9 metros [un nanómetro es a un metro lo que una avellana al planeta Tierra], los nanomateriales manifiestan propiedades nuevas o potenciadas respecto a las que muestran a escala habitual. Este hecho los convierte en aditivos muy interesantes para productos de consumo, a los que añaden nuevas propiedades o características. En el caso de las nanopartículas de plata, al formar parte de muchos productos de consumo, es previsible que acaben por liberarse a los ecosistemas, donde muchos de sus posibles efectos son todavía desconocidos.
“Hay que tener en cuenta, sin embargo, que en los sistemas naturales difícilmente se alcanzan concentraciones de plata como las utilizadas en estos estudios. Además, las numerosas sustancias presentes en las aguas naturales pueden unirse a la plata, reduciendo así la cantidad de plata que podría ser incorporada por los organismos”, añade Navarro.
Este trabajo abre nuevas vías para el diseño de nanomateriales más eficaces. “A partir de este estudio se podrá mejorar el diseño de nuevos materiales basados en la plata, mejorando su eficacia o alargando su vida útil como biocida”, subraya el investigador.
Fuente: CSIC 25/06/2015. 
Navarro, Enrique; Wagner, Bettina; Odzak, Niksa; Sigg, Laura; Behra, Renata. Effects of differently coated silver nanoparticles on the photosynthesis of Chlamydomonas reinhardtii. Environmental Science & Technology (2015). Doi: 10.1021/acs.est.5b01089

miércoles, 19 de agosto de 2015

Tecnologia de terahercios contra la corrosion.

En física, el termino  radiación de terahertz se aplica a las radiaciones electromagnéticas con frecuencias entre el borde de alta frecuencia de la banda de microondas, 300 gigahertz (3x10^11Hz) y el borde de larga longitud de onda de una luz infrarroja lejana, 3000 GHz. 

Al igual que la radiación infrarroja o de microondas, estas ondas tienen la capacidad de penetrar una gran variedad de materiales no conductores. La radiación con terahertz puede pasar a través de la ropa, el papel, el cartón, la madera, la mampostería, el plástico, la cerámica y la pintura.

En este caso, la tecnología de teraherzios representa un avance tecnológico con el que se pretende evitar la aparición de óxido o corrosión de la estructura de los coches.
Los investigadores Anis y Aunik Rahman han desarrollado un sistema con radiación de haz de terahercios (también conocidos como ondas T/rayos T) que se proyectaría sobre la carrocería, penetrando sobre cada unas de las capas de la pintura (algunas de estas ondas T o terahercios también se reflejarían). Con ello, se consigue medir con un alto grado de precisión el grosor de cada una de las capas, además de poder determinar si las capas están pegadas las unas a las otras o están separadas por algún tipo de material, permitiendo sacar conclusiones sobre el grado de corrosión.
La radiación de estas ondas T o terahercios es inofensiva para la carrocería, según los primeros resultados de Anis y Aunik Rahman. 
Fuentes: Autopista y Wikipedia.

LADEE detecta neon ambiental en la atmosfera lunar.

La sonda espacial LADEE de la NASA detecta la existencia de neón en la atmósfera lunar, un gas que se utiliza para iluminación en nuestro planeta.

El hallazgo lo ha realizado el equipo de científicos norteamericano del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, en Greenbelt, Maryland, liderado por Mehdi Benna. 

La NASA ya sabía que la atmósfera lunar contenía cantidades de hidrógeno y helio, entre otras trazas de gases diversos, entre los que se sospechaba la existencia de neón ahora confirmada por la sonda LADEE (Lunar Atmosphere and Dust Environment Explorer).
Artist’s concept of NASA's (LADEE) spacecraft in orbit above the moon. Credits: NASA Ames / Dana Berry.

martes, 18 de agosto de 2015

Influencia de las glaciaciones en el CO2 ambiental.

Hace unos 20.000 años, durante la época de máxima extensión de las capas de hielo en la última edad del hielo, las aguas profundas del Pacífico este ecuatorial estuvieron menos ventiladas, lo que permitió acumular más CO2  y alejarlo de la atmósfera, según indica un estudio internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). 
 
El trabajo, publicado en la revista Nature Communications, apoya la teoría de que los océanos podrían haber tenido un papel clave como responsables de los cambios en los niveles de CO2 registrados en la atmósfera durante épocas frías y cálidas.
“La ventilación oceánica hace referencia, principalmente, al tiempo que una masa de agua lleva alejada de la atmósfera, en profundidad, y que puede ser estimada a través del análisis del carbono 14 o radiocarbono”, señala María de la Fuente, investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar, de Barcelona. Este elemento se forma en la atmósfera de forma continuada y es posteriormente incorporado por la biosfera terrestre y los océanos.
Los resultados del estudio muestran la existencia de una masa de agua profunda unos 1.300 años más vieja que la actual en el Pacífico este ecuatorial durante el último período glacial. Con el inicio de la deglaciación, la señal de carbono 14 indica una “reactivación” de la circulación oceánica, que coincide con el aumento de CO2 en la atmósfera. 

”Estos resultados apoyarían la hipótesis de que los océanos almacenaron grandes cantidades de CO2 en profundidad durante el último glacial, pudiendo regular así la concentración atmosférica a escala glacial/interglacial”, apunta Eva Calvo, investigadora del CSIC.
“El radiocarbono decae con el tiempo, lo que permite estimar la edad de una masa de agua. Así, cuanto más tiempo permanezca una masa de agua sin intercambiar gases con la atmósfera, menor contenido en carbono 14 tendrá y por tanto estará más envejecida y menor ventilada. Una masa de agua envejecida, además, tiende a acumular más CO2 disuelto, procedente de la acción de los microorganismos que oxidan la materia orgánica”, explica De la Fuente.
En el trabajo, los investigadores han analizado la evolución de la ventilación del Pacífico este ecuatorial durante los últimos 25.000 años con el objetivo de detectar la existencia de una masa de agua profunda más envejecida que la actual que pudiese ser responsable de los cambios atmosféricos acontecidos durante la última deglaciación.
Para ello se ha analizado la señal de radiocarbono preservado en el esqueleto de pequeños microfósiles (foraminíferos) acumulados en el sedimento marino del fondo oceánico durante los últimos 25.000 años.

“Algunos de estos foraminíferos vivían en la superficie y otros en el fondo, con lo que la diferencia de edad entre ellos aporta información sobre cambios en la tasa de ventilación del agua y, por tanto, de cambios en la circulación desde el último máximo glacial hasta hoy” señala De la Fuente.
En el presente contexto de aumento desproporcionado en las emisiones de CO2 antropogénico, el estudio y mejor comprensión de la evolución del ciclo del carbono en el pasado resulta imprescindible para poder predecir posibles impactos futuros, tanto sobre el clima del planeta como sobre la acidificación oceánica.
Fuente: CSIC 6/7/2015
Maria de la Fuente, Luke Skinner, Eva Calvo, Carles Pelejero and Isabel Cacho. Increased reservoir ages and poorly ventilated deep waters inferred in the glacial Eastern Equatorial Pacific. Nature Communications. Doi: 10.1038/ncomms8420

lunes, 17 de agosto de 2015

Especies arboreas y aridez por cambio climatico.

La diversidad arbórea no mejora la resistencia a la sequía de los bosques más vulnerables al cambio climático.
 
El científico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) Fernando Valladares ha participado en una investigación en la que han comprobado cómo, en contraste con lo que ocurre en los bosques mediterráneos, el aumento de la diversidad de especies arbóreas en varios bosques centroeuropeos no contrarresta los efectos del incremento de aridez asociado al cambio climático.
Los modelos físicos que manejan los investigadores ante el cambio climático prevén, como de hecho está sucediendo, un aumento de las sequías en el hemisferio norte, un cambio que supone un fuerte impacto para los seres vivos. "El aumento de las sequías tendrá consecuencias drásticas en los bosques pero, no sabemos cómo los diferentes ecosistemas harán frente a este aumento de la aridez", comenta Fernando Valladares. 
En este trabajo han analizado si un mayor número de especies arbóreas, es decir, el aumento de la biodiversidad del dosel forestal, mejora la resistencia de los bosques a las sequías. Para ello han tomado muestras de suelos y material biológico en 160 áreas forestales que representan cinco tipos de bosques europeos. "El análisis del isótopo estable del carbono 13C reveló patrones muy diferentes al comparar la respuesta de las especies y los bosques a años secos y años de pluviometría normal. Mientras en unos casos aumentó la eficiencia en el uso del agua, en otros no, y los niveles de estrés fisiológico difirieron notablemente", explica Valladares.
"En dos de los tipos de bosques, hayedos y bosques caducifolios centroeuropeos, la interacción competitiva entre las distintas especies incrementó el efecto negativo de la sequía en el rendimiento del bosque, mientras que en bosques mediterráneos, o de zonas donde ya se experimentan sequias importantes, la diversidad arbórea tuvo el efecto contrario mejorando la resistencia de los ecosistemas a las sequías", explica Valladares.
 "Estos resultados nos hacen pensar que la diversidad de especies ayuda a mitigar los efectos de la falta de agua en ecosistemas como el mediterráneo que ya es propenso a la sequía, pero también que ésta no garantiza que los ecosistemas forestales de otras regiones del continente, sean capaces de tolerar bien la sequía creciente", concluye el investigador. 
Fuente: CSIC 25 julio 2015

Grossiord, Ch., Granier, A., Ratcliffe, S., Bouriaud, O., Bruelheide, H., Checko, E., Forrester, D.I., Muhie Dawud, S., Finér, L., Pollastrini, M., Scherer-Lorenzen, M., Valladares, F., Bonal, D., and Gessler, A.. (2014) Tree diversity does not always improve resistance of forest ecosystems to drought. PNAS DOI.