CAMARAS DE ENSAYOS CLIMATICOS Y DE ENVEJECIMIENTO AMBIENTAL ACELERADO
PARA REPRODUCCION Y SIMULACION EN LABORATORIO DE CLIMAS NATURALES O ARTIFICIALES
DISEÑO, INVESTIGACION Y DESARROLLO DESDE 1967

miércoles, 29 de julio de 2015

Humedad + lluvia: Prediccion de inundaciones.

En la escala de catástrofes naturales, las inundaciones se encuentran entre las peores. Tanto por las pérdidas financieras como por las pérdidas de seres humanos, las inundaciones se ubican junto con los terremotos, los huracanes y los tsunamis. De hecho, la catástrofe más mortífera del siglo XX fue la inundación que tuvo lugar en China en el año 1931, la cual puede haber dado como resultado más de un millón de muertes.
 
Lamentablemente, predecir inundaciones es complicado. La predicción depende de una compleja mezcla de componentes: las lluvias, la humedad del suelo, los antecedentes recientes de precipitaciones y mucho más. El derretimiento de nieve y las tormentas repentinas también pueden contribuir para que se produzcan inundaciones inesperadas.
Gracias a la NASA, sin embargo, las predicciones están mejorando.
Lamentablemente, predecir inundaciones es complicado. Con el patrocinio de la NASA, una nueva herramienta informática, conocida como “Sistema de Monitorización Global de Inundaciones”, está mejorando los pronósticos.
Ahora se encuentra disponible en línea una herramienta informática, conocida como Sistema de Monitorización Global de Inundaciones (Global Flood Monitoring System o GFMS, por su sigla en idioma inglés), que confecciona mapas de las inundaciones en todo el mundo. Los usuarios de todos los rincones del planeta pueden usar el sistema para determinar cuándo el agua de las inundaciones podría azotar sus comunidades.
“En nuestro mapa interactivo global, se puede hacer zoom en un lugar de interés para ver si la cantidad de agua que hay ya se considera como una inundación, si el agua está retrocediendo o si está subiendo”, explica Robert Adler, de la Universidad de Maryland. Adler desarrolló el sistema junto con su colega Huan Wu. “Asimismo, se puede buscar en las áreas cercanas para ver si hay lluvias río arriba, si la lluvia cesó y cómo se está moviendo el agua río abajo”.
El GFMS funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana (24/7), aun cuando haya nubes u otro tipo de interferencias.
“En ciertas ocasiones, nuestro sistema podría ser la única manera que tiene la gente de obtener información”, dice Adler.
El sistema funciona de esta manera:
El GFMS se basa en los datos sobre las precipitaciones que se obtienen de los satélites de observación de la Tierra, de la NASA. Originalmente, el sistema dependía del satélite denominado Misión de Medición de Lluvias Tropicales (Tropical Rainfall Measuring Mission o TRMM, por su sigla en idioma inglés). A principios de este año, el GFMS se convirtió en el nuevo satélite de Medición de las Precipitaciones Globales (Global Precipitation Measurement satellite, o GPM, por su sigla en idioma inglés). Los datos sobre la lluvia que proporciona el GPM se combinan con un modelo de la superficie terrestre que incorpora la cubierta de vegetación, el tipo de suelo y el terreno con el fin de determinar la cantidad de agua que se absorbe y la cantidad de agua que alimenta los caudales.
Los usuarios pueden ver estadísticas relacionadas con las precipitaciones, los caudales, la profundidad del agua y las inundaciones cada 3 horas, en cada uno de los recuadros de un mapa global, que abarcan 12 kilómetros. Los pronósticos para estos parámetros se extienden a 5 días. Asimismo, los usuarios pueden realizar acercamientos mayores para ver mapas de inundaciones (áreas que, se estima, estarán cubiertas de agua) con una resolución de 1 kilómetro.
Organizaciones como la Cruz Roja y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas ya están usando el GFMS antes, durante y después de las inundaciones cuando la información que se brinda desde tierra es insuficiente (lo que sucede con frecuencia).
“Ellos lo usan para saber cuándo y dónde se ha producido una inundación y para estimar su magnitud. Utilizan esa información junto con mapas de la población con el fin de orientar los esfuerzos de asistencia”.
Adler está ansioso por obtener mejoras más importantes para el sistema; cortesía del nuevo satélite GPM.
“Los avances logrados por el GPM nos permitirán estimar las inundaciones y los desprendimientos de tierra en todo el planeta con más precisión. Asimismo, la cobertura global del GPM, comparada con el enfoque de latitud tropical del TRMM, posibilitará realizar pronósticos más precisos en las latitudes medias y altas”.
Adler planea trabajar con grupos internacionales, como Global Flood Partnership, con el fin de ayudar para que el sistema se conozca.

domingo, 26 de julio de 2015

Influencia de la corrosion en la salud humana.

Si tenemos en cuenta que la corrosión es un fenómeno por el cual los metales se desintegran como consecuencia de reacciones químicas electrolíticas, liberando partículas microscópicas de metales y sus cationes, al medio en que se encuentran, no ha de extrañar la evidencia de que dichas partículas metálicas se encuentren por doquier, tanto en medios sólidos, como líquidos y gaseosos y sean absorbidas por los animales y vegetales, pudiendo llegar al hombre, tanto por vía respiratoria como alimentaria.
 
La niebla ácida, y la contaminación atmosférica (que pueden recorrer miles de kilómetros), la elaboración de los alimentos y el envasado metálico de los mismos, y el suministro de agua potable a través de tuberías de plomo y cobre, son algunos ejemplos, a los cuales hay que añadir la utilización de los utensilios de cocina.
Llegado a este punto nos vamos a referir a las sartenes, cazuelas, cazos, etc., o incluso el polvo de aluminio que puede acompañar al papel de envasar alimentos.
Por ejemplo, dado que el oxido de aluminio es de color blanco grisáceo y por tanto muy poco escandaloso y de difícil visualización, su presencia suele pasar desapercibida, pero dada su utilización a alta temperatura, en presencia de sustancias diversas, se puede asegurar su incorporación a la cadena alimentaria, de forma lenta pero constante.

El problema de la incorporación de los metales al organismo es la bioacumulación por absorción metabólica no eliminable, lo cual hace que se vaya depositando en determinados y diferenciados lugares del cuerpo, con el consecuente riesgo de efectos adversos para la salud.
Si bien los metales pesados son los más peligrosos para la salud (Pb, Cd, Cu, As, Cr, Hg....etc.) existen serios estudios clínicos que vienen sospechando la influencia del aluminio en la depresión y en enfermedades neurológicas tales como el Alzheimer.
Así, en un trabajo publicado por la revista Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry, relativo a una investigación realizada por un equipo de neurólogos del Reino Unido sobre un grupo de 20.000 personas probablemente afectadas por una contaminación de aluminio en el agua, se hace referencia a los resultados de la autopsia realizada a una mujer británica, Carole Cross, fallecida con 58 años y que sufría una forma muy poco habitual de Alzheimer, con demencia progresiva muy rápida y desenlace fatal, se evidenció la presencia de elevadas cantidades de aluminio en todas las regiones del cerebro afectadas por dicha enfermedad. 
A nuestro entender, sería interesante ensayar la velocidad de corrosión del menaje de hogar, con especial dedicación al aluminio, simulando los diversos factores implicados en los procesos de cocción alimentaria, y entre tanto cabría sugerir la utilización de recipientes de cocina con recubrimientos químicamente estables a las elevadas temperaturas, tales como los tratamientos superficiales de porcelana, titanio, diamante, etc., los cuales se pueden aplicar sobre acero y otros soportes.
Los recubrimientos orgánicos, tales como los antiadherentes (teflón, etc.,) son peligrosos porque se desprenden con el uso y pueden liberar sustancias peligrosas para la salud.
Para ensayar la velocidad de corrosión de los metales y estudiar la solvencia de los recubrimientos superficiales, se utilizan las cámaras de corrosión alternativa por inmersión en soluciones de diversas composiciones químicamente activas, tales como las cámaras climáticas de niebla salina.
Este tipo de cámaras de ensayos son utilizadas por las entidades de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial, universidades diversas y centros tecnológicos, etc.

martes, 21 de julio de 2015

Erosion por corrosion tribologica en implantologia.

IK-4 Tekniker ha desarrollado recubrimientos de nitruro de tántalo (TaN) mediante tecnología PVD (Physical vapor deposition) y HIPIMS (High Power Impulse Magnetron Sputtering) sobre aleación de titanio de grado médico con el objetivo de evitar la erosión por corrosión en implantología.

Se sabe que la principal causa de fallo en un implante médico de cadera o rodilla suele estar debida a causas tribológicas. Los componentes de la prótesis se deslizan entre sí en un medio corrosivo como es el fluido biológico. Las aleaciones biomédicas empleadas en este tipo de implantes (Ti, CoCrMo, AISI316) son materiales pasivos resistentes a la corrosión, pero el deslizamiento frente a un contra-material hace que la capa pasiva protectora de estos materiales se destruya haciéndoles susceptibles a sufrir corrosión bajo condiciones de deslizamiento.

En este caso se ha desarrollado un recubrimiento biocompatible que protege frente a la corrosión, el desgaste y la tribocorrosión y mejora la durabilidad del implante.
Los recubrimientos de TaN reducen significativamente la fricción del sistema tribológico y reducen el desgaste debido a la tribocorrosión un 98% respecto al substrato de titanio.
Esta solución es aplicable también a sectores diversos tales como el de la biotecnología.
Fuente: Centro Tecnologico Tekniker.

Biorrecubrimientos contra la corrosion biomedica.

Tekniker investiga el comportamiento frente a la corrosión-desgaste de recubrimientos de TaN (nitruro de tántalo) de altas prestaciones aplicados sobre aleación de titanio de grado médico para mejorar la respuesta del implante (cadera) frente al desgaste y la corrosión en fluidos biológicos.
 
Para ello ha estudiado un recubrimiento biocompatible que protege frente a la corrosión, el desgaste y la tribocorrosión y mejora la durabilidad del implante.
La principal causa de fallo en un implante médico de cadera o rodilla suele estar debida a causas tribológicas. Los componentes de la prótesis se deslizan entre sí en un medio corrosivo como es el fluido biológico. Las aleaciones biomédicas empleadas en este tipo de implantes (Ti, CoCrMo, AISI316) son materiales pasivos resistentes a la corrosión, pero el deslizamiento frente a un contra-material hace que la capa pasiva protectora de estos materiales se destruya haciéndoles susceptibles a sufrir corrosión bajo condiciones de deslizamiento.

En este caso Tekniker ha desarrollado un recubrimiento biocompatible que protege frente a la corrosión, el desgaste y la tribocorrosión y mejora la durabilidad del implante.
Para ello, se han desarrollado recubrimientos de nitruro de tántalo (TaN) mediante tecnología PVD (Physical vapor deposition) y HIPIMS (High Power Impulse Magnetron Sputtering) sobre aleación de titanio de grado médico.
Los recubrimientos de TaN reducen significativamente la fricción del sistema tribológico y reducen el desgaste debido a la tribocorrosion un 98% respecto al substrato de titanio.
Esta solución es aplicable a sectores como el de la biotecnología, biomedicina y salud.
Fuente: IK4-Tekniker.

domingo, 19 de julio de 2015

Corrosion en las instalaciones petroquimicas.

Si tuviéramos que ponderar diversos tipos de industrias por su orden de mayor vulnerabilidad a la corrosión, sin duda situaríamos en primer lugar a la industria petroquímica. 

El motivo no es otro que el de la existencia de una doble afectación, externa e interna, en las enormes infraestructuras de acero empleadas. Desde las plataformas petrolíferas instaladas en el mar, pasando por las refinerías de petróleo, hasta llegar a las últimas industrias químicas productoras de gases, plásticos, etc., todas están afectadas por el doble riesgo de corrosión externo e interno.
Corrosión externa:
Fundamentalmente provocada por la salinidad del mar, la alta humedad, y la atmósfera ácida generada por la presencia de SO2.
La protección contra este tipo de corrosión pasa por la aplicación de recubrimientos ( mayoritariamente pinturas) y un eficaz plan de vigilancia y mantenimiento industrial.
Corrosión interna:
Provocada por la existencia de ácido sulfhídrico con gas nafténico (procedente de las naftas), en presencia de hidrógeno (procedente de las cadenas de hidrocarburos).
Una forma de protección contra estos medios corrosivos es la utilización de revestimientos de aluminio intermetálico Fe/Al por tratamiento térmico a 1050ºC. Este tratamiento se denomina alonización y aporta una excelente protección del interior de las tuberías.
Para determinar en el laboratorio el grado de resistencia de los aceros y los medios de protección empleados, se utilizan las cámaras de ensayos de corrosión acelerada tales como: Cámaras de corrosión por niebla salina, cámaras Kesternich de atmósferas gaseosas por SO2, cámaras humidostáticas de humedad saturada y cámaras de ácidos, todas ellas desarrolladas por CCI. 
Las cámaras de ensayos de corrosión y de simulación climática para investigación y control de calidad son empleadas por las entidades de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS, REPSOL I+D, Catalana del Gas, etc.

Dia Mundial contra la Desertificacion y la Sequia. Reflexiones del CSIC.

En el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, dentro del Año Internacional de los Suelos, el CSIC recuerda que el ámbito en el que sucede la desertificación es en regiones áridas, semiáridas y subhúmedas secas.

Entre los años 50 y 70 del pasado siglo, en el Sahel (línea costera entre el desierto del Sahara y el de Sudan), un periodo de lluvias extraordinario atrajo a una gran población y sus rebaños hasta el borde del desierto del Sahara. Los asentamientos comenzaron a surgir en lugares que históricamente tan solo eran zonas de pastoreo temporales. El retorno de la sequía atrapó a la gente y sus animales entre el Sáhara, al norte, y los campos de cultivo, al sur. Agotaron los recursos hasta que los animales murieron de hambre.

Desertificación/ Flickr. Erce Tümerk
Este es un caso paradigmático en el que, mantener la sobreexplotación de los recursos (porque deliberadamente se ignoran los síntomas de deterioro o porque no se perciben correctamente) conduce a que el sistema se dirija hacia unos umbrales que, a escala humana, son irreversibles (por ejemplo, pérdida de suelo fértil o salinización de acuíferos). Este proceso de esquilmación, en el ámbito climático en el que se sobrepasan puntos de no retorno, se denomina desertificación.
El ser humano ha desarrollado estrategias para adaptarse a las regiones en las que llueve poco y de manera poco predecible. El aumento de la aridez viene acompañado de una mayor irregularidad en la distribución de las precipitaciones. 
La clave para mantenerse en estos territorios es estar atento a las señales de escasez y adaptar las tasas de extracción de recursos (el pasto consumido, el agua de los acuíferos) a las de regeneración. Hay años de bonanza y otros de escasez. El estereotipo que mejor refleja esta situación son los nómadas que siguen las erráticas lluvias y el pasto que brota tras su paso. Cuando la hierba se acaba deshacen su campamento y buscan nuevos pastizales. La zona pastoreada volverá a ser productiva tras un periodo de regeneración.
Un ejemplo actual sería la rápida expansión del olivar en Andalucía que, como consecuencia de suculentos incentivos en forma de subsidios, ha transformado el monte mediterráneo andaluz de forma dramática. Los cultivos se han instalado en pendientes inverosímiles, y la obsesión productivista lleva a limpiar de matas y la más mínima brizna de hierba el suelo que separa los árboles.
El resultado es que las trombas de agua (algo común en el clima mediterráneo) forman arroyadas que horadan y acarcavan el terreno, dando lugar a unas tasas de erosión nunca vistas. 
Por el Grupo de Desertificación y Geoecología de la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC).