CAMARAS DE ENSAYOS CLIMATICOS Y DE ENVEJECIMIENTO AMBIENTAL ACELERADO
PARA REPRODUCCION Y SIMULACION EN LABORATORIO DE CLIMAS NATURALES O ARTIFICIALES
DISEÑO, INVESTIGACION Y DESARROLLO DESDE 1967

domingo, 28 de febrero de 2010

¿Piso el hombre la Luna en 1969?

La NASA rompe el silencio que había venido manteniendo y desenmascara, de una vez por todas, a la trouppe de fabuladores antiamericanos que de vez en cuando aparecen con nuevos argumentos absurdos para demostrar que el hombre no piso la Luna.
De una vez por todas, la NASA demuestra abrumadoramente y desmonta las teorías y los argumentos urdidos por opositores y fabulistas que han tratado de desprestigiar una proeza real, de la que toda la humanidad debería sentirse orgullosa.

Veamos algunos de los más típicos argumentos basados en la teoría de la conspiración:

¿Lo inventó la NASA para adelantarse a los rusos en plena guerra fria?.

Afortunadamente, los soviéticos no pensaron en la farsa. Podrían haber filmado falsos alunizajes y realmente haber desconcertado al resto del mundo. Pero no lo hicieron; ¿por que?, pues porque sabían que las pruebas eran irrefutables.

Las fotografías de los astronautas, transmitidas desde la Luna, no incluyen a las estrellas en el oscuro cielo lunar.

La mayoría de los fotógrafos saben la respuesta: capturar algo muy brillante y algo muy pálido a la vez es muy difícil porque las emulsiones típicas no tienen suficiente "rango dinámico". Los astronautas saltando en el brillante suelo lunar con sus trajes espaciales iluminados por el Sol, literalmente, deslumbraban. Ajustar la cámara a la exposición apropiada para capturar un deslumbrante traje espacial hace que las estrellas en el fondo sean demasiado débiles para verse.

Cuando los astronautas del Apolo plantan una bandera estadounidense en la Luna se ve la bandera doblándose y ondeando. ¿Cómo puede ser? Después de todo, no hay brisa en la Luna.
No todas las banderas ondeantes necesitan viento; al menos, no en el espacio. Al plantar la bandera, los astronautas la giraban para penetrar mejor el suelo lunar (cualquier persona que haya plantado una tienda de campaña sabe como funciona esto). ¡Por eso ondeaba la bandera! Desplegar un pedazo de tela con gran ímpetu terminará probablemente en ondas y dobleces, ¡sin necesidad de brisa!

El documental que la Fox filmó para desprestigiar a la NASA continuó con muchos otros puntos engañosos. Se pueden encontrar refutaciones detalladas de cada uno de ellos en las páginas de Internet:
BadAstronomy.com y Moon Hoax.
(Estos son sitios independientes, que no cuentan con el patrocinio de la NASA).

Sin embargo, el sentido común es suficiente para rebatir las alegaciones del "Engaño sobre el aterrizaje en la Luna". La evidencia de que el programa Apolo realmente ocurrió es apremiante: una docena de astronautas (cargados de cámaras) caminó sobre la Luna entre 1969 y 1973. Nueve de ellos están vivos y pueden testificar sobre su experiencia. Tampoco regresaron de la Luna con las manos vacías. Así como Colón regresó con unos cientos de indígenas a España como evidencia de su viaje al Nuevo Mundo, los astronautas del Apolo regresaron con 382 kilogramos de rocas lunares a la Tierra.

Desde el punto de vista geomorfológico "Las rocas lunares son absolutamente únicas", dice el Dr. David McKay, Jefe Científico de Ciencia Planetaria y Exploración en el Centro Espacial Johnson de la NASA. McKay es miembro del grupo que supervisa el Laboratorio de Muestras Lunares en el Centro Espacial Johnson donde se almacenan la mayoría de las rocas lunares. "Difieren de las rocas terrestres en muchos aspectos", añade.

Esto no está en contradicción con el análisis de elementos químicos que nosotros analizamos en la JEN en España.

"Por ejemplo", explica el Dr. Marc Norman, geólogo lunar de la Universidad de Tasmania, "las muestras lunares casi no tienen agua atrapada en su estructura de cristal y las substancias comunes como minerales arcillosos omnipresentes en la Tierra están totalmente ausentes en la rocas lunares".

Esto tampoco está en contradicción con el análisis de elementos por activación neutrónica que realizamos aquí.

"Hemos encontrado partículas de vidrio fresco en las rocas de la Luna producto de explosiones de origen volcánico y de impactos de meteorito de hace más de tres mil millones de años", añade Norman. "La presencia de agua en la Tierra rápidamente rompe el vidrio volcánico en unos cuantos millones de años. ¡Estas rocas han venido de la Luna!"

En la imágen vemos una esfera de vidrio (de unos 0.6 mm de diámetro) producto de un impacto de meteorito con el suelo lunar. Los rasgos en la superficie son salpicaduras de vidrio, fragmentos de mineral soldados, y microcráteres producto de los procesos climáticos del espacio en la superficie lunar. Imagen SEM por D. S. McKay (NASA Photo S71-48109).

Afortunadamente, no se necesita un título en química o geología para entender toda la evidencia. Cualquier persona que sostenga en su mano una muestra lunar puede darse cuenta de que el especimen viene de otro mundo.

"Las rocas lunares del programa Apolo están perforadas con diminutos cráteres producto de impactos con meteoroides", explica McKay. Esto puede suceder solamente con rocas de un planeta con poca o ninguna atmósfera, como la Luna.

Los meteoroides son partículas de polvo de cometa casi micróscopicas que vuelan en el espacio a velocidades a menudo de más de 25.000 kilómetros por hora (diez veces más rápido que una bala). Tienen una fuerza considerable pero también son extremadamente frágiles. Los meteoroides que golpean la atmósfera de la Tierra se desintegran en el aire enrarecido encima de nuestra estratosfera. (De vez en cuando, en una noche oscura, se puede ver uno; se llaman meteoros). Pero la Luna no tiene una atmósfera que la proteja. Las diminutas balas espaciales pueden atravesar directamente las rocas lunares, formando inconfundibles cráteres miniatura.

"Existen muchos museos, incluyendo el Smithsonian y otros, donde los visitantes pueden tocar y examinar las rocas de la Luna", dice McKay. "Usted mismo puede ver los pequeños cráteres meteoroides".

La roca lunar de la imagen, apodada "Gran Muley", pesa 11.7 kg y es la roca más grande que trajeron los astronautas del Apolo a la Tierra. Un lado de "Gran Muley" fue acribillado por meteoroides".
También podemos apreciar un primer plano de un orificio de 1 mm de diámetro que muestra diminutos cráteres alíneados con vidrio negro rodeado de un un halo blanco de roca golpeada.

Al igual que los meteroides, los rayos cósmicos también dejan sus huellas en la Luna: los isótopos.

"Los isótopos en rocas lunares son creados por reacciones nucleares derivados de los rayos cósmicos de alta energía. Normalmente no encontramos isótopos en la Tierra", dice McKay. La Tierra está libre de esa radiación gracias a la protección de la atmósfera y la megatosfera.

Aunque los científicos quisieran fabricar una roca lunar, bombardeando una roca de la Tierra con alta energía atómico nucleíca, por ejemplo, no podrían lograrlo. Los aceleradores de partículas más potentes de la Tierra no pueden dar energía a partículas equivalentes a los más potentes rayos cósmicos, que son acelerados en explosiones de supernova y en los violentos núcleos de las galaxias.

De hecho, dice McKay, falsificar una roca lunar lo suficientemente bien como para engañar a un ejército internacional de científicos puede ser más difícil que el Proyecto Manhattan. "Sería mucho más fácil ir a la Luna y traer una," agregó con sarcasmo.

He ahí una idea original: ¿fue la NASA a la Luna para recolectar los accesorios para representar un alunizaje?. Los productores de televisión podrían considerarlo para el próximo episodio de "El engaño sobre el aterrizaje en la Luna".

"Aquí en mi oficina tengo una pila de 3 metros de libros científicos llenos de artículos sobre las rocas lunares del Apolo", añadió McKay”. "Investigadores en miles de laboratorios han examinado las muestras del Apolo y ¡ni un solo artículo cuestiona su origen!, incluida España. Y estos, actualmente no son empleados de la NASA. Hemos prestado muestras a científicos en docenas de países como España, los cuales no tienen ninguna razón para colaborar con ninguna farsa".

Incluso el Dr. Robert Park, director de la Sociedad Americana de Física en Washington y crítico eminente del programa humano espacial de la NASA, está de acuerdo con la agencia espacial en este asunto. "La cantidad de evidencia física de que los humanos caminaron en la Luna es simplemente abrumadora".

Estas teorias de la conspiración son tan absurdas como divertidas: "Fox debería seguir haciendo fábulas", agrega Marc Norman. "Yo soy un gran seguidor de ¡Los Simpsons"!

Miguel Angel Beteta Garmendia
Miembro de la Junta de Energia Nuclear en los años sesenta/setenta, colaboró en el análisis por activación neutrónica de las muestras lunares del Apolo XI a las órdenes de Antonio Travesí Jimenez.

sábado, 27 de febrero de 2010

El hombre estuvo en la Luna. La verdad.

La NASA rompe el silencio que había venido manteniendo y desenmascara, de una vez por todas, a la trouppe de fabuladores antiamericanos que de vez en cuando aparecen con nuevos argumentos absurdos para demostrar que el hombre no piso la Luna.
De una vez por todas, la NASA demuestra abrumadoramente y desmonta las teorías y los argumentos urdidos por opositores y fabulistas que han tratado de desprestigiar una proeza real, de la que toda la humanidad debería sentirse orgullosa.

Veamos algunos de los más típicos argumentos basados en la teoría de la conspiración:

¿Lo inventó la NASA para adelantarse a los rusos en plena guerra fria?.

Afortunadamente, los soviéticos no pensaron en la farsa. Podrían haber filmado falsos alunizajes y realmente haber desconcertado al resto del mundo. Pero no lo hicieron; ¿por que?, pues porque sabían que las pruebas eran irrefutables.

Las fotografías de los astronautas, transmitidas desde la Luna, no incluyen a las estrellas en el oscuro cielo lunar.

La mayoría de los fotógrafos saben la respuesta: capturar algo muy brillante y algo muy pálido a la vez es muy difícil porque las emulsiones típicas no tienen suficiente "rango dinámico". Los astronautas saltando en el brillante suelo lunar con sus trajes espaciales iluminados por el Sol, literalmente, deslumbraban. Ajustar la cámara a la exposición apropiada para capturar un deslumbrante traje espacial hace que las estrellas en el fondo sean demasiado débiles para verse.

Cuando los astronautas del Apolo plantan una bandera estadounidense en la Luna se ve la bandera doblándose y ondeando. ¿Cómo puede ser? Después de todo, no hay brisa en la Luna.
No todas las banderas ondeantes necesitan viento; al menos, no en el espacio. Al plantar la bandera, los astronautas la giraban para penetrar mejor el suelo lunar (cualquier persona que haya plantado una tienda de campaña sabe como funciona esto). ¡Por eso ondeaba la bandera! Desplegar un pedazo de tela con gran ímpetu terminará probablemente en ondas y dobleces, ¡sin necesidad de brisa!

El documental que la Fox filmó para desprestigiar a la NASA continuó con muchos otros puntos engañosos. Se pueden encontrar refutaciones detalladas de cada uno de ellos en las páginas de Internet:
BadAstronomy.com y Moon Hoax.
(Estos son sitios independientes, que no cuentan con el patrocinio de la NASA).

Sin embargo, el sentido común es suficiente para rebatir las alegaciones del "Engaño sobre el aterrizaje en la Luna". La evidencia de que el programa Apolo realmente ocurrió es apremiante: una docena de astronautas (cargados de cámaras) caminó sobre la Luna entre 1969 y 1973. Nueve de ellos están vivos y pueden testificar sobre su experiencia. Tampoco regresaron de la Luna con las manos vacías. Así como Colón regresó con unos cientos de indígenas a España como evidencia de su viaje al Nuevo Mundo, los astronautas del Apolo regresaron con 382 kilogramos de rocas lunares a la Tierra.

Desde el punto de vista geomorfológico "Las rocas lunares son absolutamente únicas", dice el Dr. David McKay, Jefe Científico de Ciencia Planetaria y Exploración en el Centro Espacial Johnson de la NASA. McKay es miembro del grupo que supervisa el Laboratorio de Muestras Lunares en el Centro Espacial Johnson donde se almacenan la mayoría de las rocas lunares. "Difieren de las rocas terrestres en muchos aspectos", añade.

Esto no está en contradicción con el análisis de elementos químicos que nosotros analizamos en la JEN en España.

"Por ejemplo", explica el Dr. Marc Norman, geólogo lunar de la Universidad de Tasmania, "las muestras lunares casi no tienen agua atrapada en su estructura de cristal y las substancias comunes como minerales arcillosos omnipresentes en la Tierra están totalmente ausentes en la rocas lunares".

Esto tampoco está en contradicción con el análisis de elementos por activación neutrónica que realizamos aquí.

"Hemos encontrado partículas de vidrio fresco en las rocas de la Luna producto de explosiones de origen volcánico y de impactos de meteorito de hace más de tres mil millones de años", añade Norman. "La presencia de agua en la Tierra rápidamente rompe el vidrio volcánico en unos cuantos millones de años. ¡Estas rocas han venido de la Luna!"

En la imágen vemos una esfera de vidrio (de unos 0.6 mm de diámetro) producto de un impacto de meteorito con el suelo lunar. Los rasgos en la superficie son salpicaduras de vidrio, fragmentos de mineral soldados, y microcráteres producto de los procesos climáticos del espacio en la superficie lunar. Imagen SEM por D. S. McKay (NASA Photo S71-48109).

Afortunadamente, no se necesita un título en química o geología para entender toda la evidencia. Cualquier persona que sostenga en su mano una muestra lunar puede darse cuenta de que el especimen viene de otro mundo.

"Las rocas lunares del programa Apolo están perforadas con diminutos cráteres producto de impactos con meteoroides", explica McKay. Esto puede suceder solamente con rocas de un planeta con poca o ninguna atmósfera, como la Luna.

Los meteoroides son partículas de polvo de cometa casi micróscopicas que vuelan en el espacio a velocidades a menudo de más de 25.000 kilómetros por hora (diez veces más rápido que una bala). Tienen una fuerza considerable pero también son extremadamente frágiles. Los meteoroides que golpean la atmósfera de la Tierra se desintegran en el aire enrarecido encima de nuestra estratosfera. (De vez en cuando, en una noche oscura, se puede ver uno; se llaman meteoros). Pero la Luna no tiene una atmósfera que la proteja. Las diminutas balas espaciales pueden atravesar directamente las rocas lunares, formando inconfundibles cráteres miniatura.

"Existen muchos museos, incluyendo el Smithsonian y otros, donde los visitantes pueden tocar y examinar las rocas de la Luna", dice McKay. "Usted mismo puede ver los pequeños cráteres meteoroides".

La roca lunar de la imagen, apodada "Gran Muley", pesa 11.7 kg y es la roca más grande que trajeron los astronautas del Apolo a la Tierra. Un lado de "Gran Muley" fue acribillado por meteoroides".
También podemos apreciar un primer plano de un orificio de 1 mm de diámetro que muestra diminutos cráteres alíneados con vidrio negro rodeado de un un halo blanco de roca golpeada.

Al igual que los meteroides, los rayos cósmicos también dejan sus huellas en la Luna: los isótopos.

"Los isótopos en rocas lunares son creados por reacciones nucleares derivados de los rayos cósmicos de alta energía. Normalmente no encontramos isótopos en la Tierra", dice McKay. La Tierra está libre de esa radiación gracias a la protección de la atmósfera y la megatosfera.

Aunque los científicos quisieran fabricar una roca lunar, bombardeando una roca de la Tierra con alta energía atómico nucleíca, por ejemplo, no podrían lograrlo. Los aceleradores de partículas más potentes de la Tierra no pueden dar energía a partículas equivalentes a los más potentes rayos cósmicos, que son acelerados en explosiones de supernova y en los violentos núcleos de las galaxias.

De hecho, dice McKay, falsificar una roca lunar lo suficientemente bien como para engañar a un ejército internacional de científicos puede ser más difícil que el Proyecto Manhattan. "Sería mucho más fácil ir a la Luna y traer una," agregó con sarcasmo.

He ahí una idea original: ¿fue la NASA a la Luna para recolectar los accesorios para representar un alunizaje?. Los productores de televisión podrían considerarlo para el próximo episodio de "El engaño sobre el aterrizaje en la Luna".

"Aquí en mi oficina tengo una pila de 3 metros de libros científicos llenos de artículos sobre las rocas lunares del Apolo", añadió McKay”. "Investigadores en miles de laboratorios han examinado las muestras del Apolo y ¡ni un solo artículo cuestiona su origen!, incluida España. Y estos, actualmente no son empleados de la NASA. Hemos prestado muestras a científicos en docenas de países como España, los cuales no tienen ninguna razón para colaborar con ninguna farsa".

Incluso el Dr. Robert Park, director de la Sociedad Americana de Física en Washington y crítico eminente del programa humano espacial de la NASA, está de acuerdo con la agencia espacial en este asunto. "La cantidad de evidencia física de que los humanos caminaron en la Luna es simplemente abrumadora".

Estas teorias de la conspiración son tan absurdas como divertidas: "Fox debería seguir haciendo fábulas", agrega Marc Norman. "Yo soy un gran seguidor de ¡Los Simpsons"!

Miguel Angel Beteta Garmendia
Miembro de la Junta de Energia Nuclear en los años sesenta/setenta, colaboró en el análisis por activación neutrónica de las muestras lunares del Apolo XI a las órdenes de Antonio Travesí Jimenez.

El hombre en la Luna. Verdad o mentira.

La NASA rompe el silencio que había venido manteniendo y desenmascara, de una vez por todas, a la trouppe de fabuladores antiamericanos que de vez en cuando aparecen con nuevos argumentos absurdos para demostrar que el hombre no piso la Luna.
De una vez por todas, la NASA demuestra abrumadoramente y desmonta las teorías y los argumentos urdidos por opositores y fabulistas que han tratado de desprestigiar una proeza real, de la que toda la humanidad debería sentirse orgullosa.

Veamos algunos de los más típicos argumentos basados en la teoría de la conspiración:

¿Lo inventó la NASA para adelantarse a los rusos en plena guerra fria?.

Afortunadamente, los soviéticos no pensaron en la farsa. Podrían haber filmado falsos alunizajes y realmente haber desconcertado al resto del mundo. Pero no lo hicieron; ¿por que?, pues porque sabían que las pruebas eran irrefutables.

Las fotografías de los astronautas, transmitidas desde la Luna, no incluyen a las estrellas en el oscuro cielo lunar.

La mayoría de los fotógrafos saben la respuesta: capturar algo muy brillante y algo muy pálido a la vez es muy difícil porque las emulsiones típicas no tienen suficiente "rango dinámico". Los astronautas saltando en el brillante suelo lunar con sus trajes espaciales iluminados por el Sol, literalmente, deslumbraban. Ajustar la cámara a la exposición apropiada para capturar un deslumbrante traje espacial hace que las estrellas en el fondo sean demasiado débiles para verse.

Cuando los astronautas del Apolo plantan una bandera estadounidense en la Luna se ve la bandera doblándose y ondeando. ¿Cómo puede ser? Después de todo, no hay brisa en la Luna.
No todas las banderas ondeantes necesitan viento; al menos, no en el espacio. Al plantar la bandera, los astronautas la giraban para penetrar mejor el suelo lunar (cualquier persona que haya plantado una tienda de campaña sabe como funciona esto). ¡Por eso ondeaba la bandera! Desplegar un pedazo de tela con gran ímpetu terminará probablemente en ondas y dobleces, ¡sin necesidad de brisa!

El documental que la Fox filmó para desprestigiar a la NASA continuó con muchos otros puntos engañosos. Se pueden encontrar refutaciones detalladas de cada uno de ellos en las páginas de Internet:
BadAstronomy.com y Moon Hoax.
(Estos son sitios independientes, que no cuentan con el patrocinio de la NASA).

Sin embargo, el sentido común es suficiente para rebatir las alegaciones del "Engaño sobre el aterrizaje en la Luna". La evidencia de que el programa Apolo realmente ocurrió es apremiante: una docena de astronautas (cargados de cámaras) caminó sobre la Luna entre 1969 y 1973. Nueve de ellos están vivos y pueden testificar sobre su experiencia. Tampoco regresaron de la Luna con las manos vacías. Así como Colón regresó con unos cientos de indígenas a España como evidencia de su viaje al Nuevo Mundo, los astronautas del Apolo regresaron con 382 kilogramos de rocas lunares a la Tierra.

Desde el punto de vista geomorfológico "Las rocas lunares son absolutamente únicas", dice el Dr. David McKay, Jefe Científico de Ciencia Planetaria y Exploración en el Centro Espacial Johnson de la NASA. McKay es miembro del grupo que supervisa el Laboratorio de Muestras Lunares en el Centro Espacial Johnson donde se almacenan la mayoría de las rocas lunares. "Difieren de las rocas terrestres en muchos aspectos", añade.

Esto no está en contradicción con el análisis de elementos químicos que nosotros analizamos en la JEN en España.

"Por ejemplo", explica el Dr. Marc Norman, geólogo lunar de la Universidad de Tasmania, "las muestras lunares casi no tienen agua atrapada en su estructura de cristal y las substancias comunes como minerales arcillosos omnipresentes en la Tierra están totalmente ausentes en la rocas lunares".

Esto tampoco está en contradicción con el análisis de elementos por activación neutrónica que realizamos aquí.

"Hemos encontrado partículas de vidrio fresco en las rocas de la Luna producto de explosiones de origen volcánico y de impactos de meteorito de hace más de tres mil millones de años", añade Norman. "La presencia de agua en la Tierra rápidamente rompe el vidrio volcánico en unos cuantos millones de años. ¡Estas rocas han venido de la Luna!"

En la imágen vemos una esfera de vidrio (de unos 0.6 mm de diámetro) producto de un impacto de meteorito con el suelo lunar. Los rasgos en la superficie son salpicaduras de vidrio, fragmentos de mineral soldados, y microcráteres producto de los procesos climáticos del espacio en la superficie lunar. Imagen SEM por D. S. McKay (NASA Photo S71-48109).

Afortunadamente, no se necesita un título en química o geología para entender toda la evidencia. Cualquier persona que sostenga en su mano una muestra lunar puede darse cuenta de que el especimen viene de otro mundo.

"Las rocas lunares del programa Apolo están perforadas con diminutos cráteres producto de impactos con meteoroides", explica McKay. Esto puede suceder solamente con rocas de un planeta con poca o ninguna atmósfera, como la Luna.

Los meteoroides son partículas de polvo de cometa casi micróscopicas que vuelan en el espacio a velocidades a menudo de más de 25.000 kilómetros por hora (diez veces más rápido que una bala). Tienen una fuerza considerable pero también son extremadamente frágiles. Los meteoroides que golpean la atmósfera de la Tierra se desintegran en el aire enrarecido encima de nuestra estratosfera. (De vez en cuando, en una noche oscura, se puede ver uno; se llaman meteoros). Pero la Luna no tiene una atmósfera que la proteja. Las diminutas balas espaciales pueden atravesar directamente las rocas lunares, formando inconfundibles cráteres miniatura.

"Existen muchos museos, incluyendo el Smithsonian y otros, donde los visitantes pueden tocar y examinar las rocas de la Luna", dice McKay. "Usted mismo puede ver los pequeños cráteres meteoroides".

La roca lunar de la imagen, apodada "Gran Muley", pesa 11.7 kg y es la roca más grande que trajeron los astronautas del Apolo a la Tierra. Un lado de "Gran Muley" fue acribillado por meteoroides".
También podemos apreciar un primer plano de un orificio de 1 mm de diámetro que muestra diminutos cráteres alíneados con vidrio negro rodeado de un un halo blanco de roca golpeada.

Al igual que los meteroides, los rayos cósmicos también dejan sus huellas en la Luna: los isótopos.

"Los isótopos en rocas lunares son creados por reacciones nucleares derivados de los rayos cósmicos de alta energía. Normalmente no encontramos isótopos en la Tierra", dice McKay. La Tierra está libre de esa radiación gracias a la protección de la atmósfera y la megatosfera.

Aunque los científicos quisieran fabricar una roca lunar, bombardeando una roca de la Tierra con alta energía atómico nucleíca, por ejemplo, no podrían lograrlo. Los aceleradores de partículas más potentes de la Tierra no pueden dar energía a partículas equivalentes a los más potentes rayos cósmicos, que son acelerados en explosiones de supernova y en los violentos núcleos de las galaxias.

De hecho, dice McKay, falsificar una roca lunar lo suficientemente bien como para engañar a un ejército internacional de científicos puede ser más difícil que el Proyecto Manhattan. "Sería mucho más fácil ir a la Luna y traer una," agregó con sarcasmo.

He ahí una idea original: ¿fue la NASA a la Luna para recolectar los accesorios para representar un alunizaje?. Los productores de televisión podrían considerarlo para el próximo episodio de "El engaño sobre el aterrizaje en la Luna".

"Aquí en mi oficina tengo una pila de 3 metros de libros científicos llenos de artículos sobre las rocas lunares del Apolo", añadió McKay”. "Investigadores en miles de laboratorios han examinado las muestras del Apolo y ¡ni un solo artículo cuestiona su origen!, incluida España. Y estos, actualmente no son empleados de la NASA. Hemos prestado muestras a científicos en docenas de países como España, los cuales no tienen ninguna razón para colaborar con ninguna farsa".

Incluso el Dr. Robert Park, director de la Sociedad Americana de Física en Washington y crítico eminente del programa humano espacial de la NASA, está de acuerdo con la agencia espacial en este asunto. "La cantidad de evidencia física de que los humanos caminaron en la Luna es simplemente abrumadora".

Estas teorias de la conspiración son tan absurdas como divertidas: "Fox debería seguir haciendo fábulas", agrega Marc Norman. "Yo soy un gran seguidor de ¡Los Simpsons"!

Miguel Angel Beteta Garmendia
Miembro de la Junta de Energia Nuclear en los años sesenta/setenta, colaboró en el análisis por activación neutrónica de las muestras lunares del Apolo XI a las órdenes de Antonio Travesí Jimenez.

jueves, 25 de febrero de 2010

DIN 50018.

La definición del ensayo de corrosión según la norma DIN 50018 consiste en la simulación de un ambiente de humedad saturada a temperatura constante, en presencia de gas SO2. Con ello se pretende reproducir el ambiente corrosivo existente en las áreas urbanas y en las zonas industriales contaminadas.

Así, definimos como cámara DIN 50018 a un equipo de laboratorio, también denominado de ensayos Kesternich, el cual permite realizar los ensayos de corrosividad por atmósfera sulfúrica.

Aplicaciones:
Control de calidad de los metales y los recubrimientos de protección contra la corrosión.
Pruebas de deslaminación de sustratos y recubrimientos frente a la humedad saturada a condensación.

Características:
Ejecución de sobremesa.
Control de temperatura de precisión con apreciación de 0,1ºC.
Volumetría gaseosa aforada con dosificación controlada.



Catálogo en formato PDF y características técnicas en:
www.cci-calidad.com

CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras de ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS, fabricantes de automóviles, etc.

Para más información, petición de ofertas y artículos técnicos, contactar directamente con el fabricante, en:
www.cci-calidad.com


Advertencia legal:
Las imágenes incluidas en este blog representan diseños exclusivos de CCI protegidos por acta notarial de declaración de propiedad industrial, documentada de forma gráfica y descriptiva, incluidos todos los aspectos diferenciadores, tales como los colores, distintivos, etiquetajes, etc. Así mismo se advierte de que todos los textos, frases, ideas, conceptos, e imágenes publicadas en este blog, son de la propiedad intelectual de CCI. Todo intento de imitación, usurpación, plagio, confusión, utilización, copia o reproducción, en cualquier tipo de medio y forma, sin el consentimiento expreso de sus propietarios, será perseguido por la Ley.

DIN 50017.

El ensayo según la norma DIN 50017 consiste en la simulación de un ambiente de humedad saturada a temperatura constante, en el interior de una cámara de pruebas.

Así, definimos como cámara DIN 50017 a un equipo de laboratorio, también denominado de ensayos Kesternich, el cual permite realizar los ensayos de corrosividad por atmósfera de humedad condensada.

Aplicaciones:
Control de calidad de los metales y los recubrimientos de protección contra la corrosión.
Pruebas de deslaminación de sustratos y recubrimientos frente a la humedad saturada a condensación.

Características:
Ejecución de sobremesa.
Control de temperatura de precisión con apreciación de 0,1ºC.
Volumetría gaseosa aforada con dosificación controlada.



Catálogo en formato PDF y características técnicas en:
www.cci-calidad.com

CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras de ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS, fabricantes de automóviles, etc.

Para más información, petición de ofertas y artículos técnicos, contactar directamente con el fabricante, en:
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Las imágenes incluidas en este blog representan diseños exclusivos de CCI protegidos por acta notarial de declaración de propiedad industrial, documentada de forma gráfica y descriptiva, incluidos todos los aspectos diferenciadores, tales como los colores, distintivos, etiquetajes, etc. Así mismo se advierte de que todos los textos, frases, ideas, conceptos, e imágenes publicadas en este blog, son de la propiedad intelectual de CCI. Todo intento de imitación, usurpación, plagio, confusión, utilización, copia o reproducción, en cualquier tipo de medio y forma, sin el consentimiento expreso de sus propietarios, será perseguido por la Ley.

Definición del ensayo de corrosión DIN 50018.

La definición del ensayo de corrosión según la norma DIN 50018 consiste en la simulación de un ambiente de humedad saturada a temperatura constante, en presencia de gas SO2. Con ello se pretende reproducir el ambiente corrosivo existente en las áreas urbanas y en las zonas industriales contaminadas.

Así, definimos como cámara DIN 50018 a un equipo de laboratorio, también denominado de ensayos Kesternich, el cual permite realizar los ensayos de corrosividad por atmósfera sulfúrica.

Aplicaciones:
Control de calidad de los metales y los recubrimientos de protección contra la corrosión.
Pruebas de deslaminación de sustratos y recubrimientos frente a la humedad saturada a condensación.

Características:
Ejecución de sobremesa.
Control de temperatura de precisión con apreciación de 0,1ºC.
Volumetría gaseosa aforada con dosificación controlada.



Catálogo en formato PDF y características técnicas en:
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CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras de ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS, fabricantes de automóviles, etc.

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En que consiste el ensayo DIN 50017.

El ensayo según la norma DIN 50017 consiste en la simulación de un ambiente de humedad saturada a temperatura constante, en el interior de una cámara de pruebas.

Así, definimos como cámara DIN 50017 a un equipo de laboratorio, también denominado de ensayos Kesternich, el cual permite realizar los ensayos de corrosividad por atmósfera de humedad condensada.

Aplicaciones:
Control de calidad de los metales y los recubrimientos de protección contra la corrosión.
Pruebas de deslaminación de sustratos y recubrimientos frente a la humedad saturada a condensación.

Características:
Ejecución de sobremesa.
Control de temperatura de precisión con apreciación de 0,1ºC.
Volumetría gaseosa aforada con dosificación controlada.



Catálogo en formato PDF y características técnicas en:
www.cci-calidad.com

CCI desarrolla desde el año 1967, bajo la certificación AENOR, cámaras de ensayos de corrosión por niebla salina y de simulación climática para investigación y control de calidad. A este respecto es de destacar que CCI ha fabricado este tipo de cámaras de ensayos para las entidades de la máxima relevancia y los centros de investigación más prestigiosos existentes en la actualidad, tales como el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas (CENIM), Empresa Nacional Siderúrgica (ENSIDESA), Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA), AIRBUS, fabricantes de automóviles, etc.

Para más información, petición de ofertas y artículos técnicos, contactar directamente con el fabricante, en:
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Advertencia legal:
Las imágenes incluidas en este blog representan diseños exclusivos de CCI protegidos por acta notarial de declaración de propiedad industrial, documentada de forma gráfica y descriptiva, incluidos todos los aspectos diferenciadores, tales como los colores, distintivos, etiquetajes, etc. Así mismo se advierte de que todos los textos, frases, ideas, conceptos, e imágenes publicadas en este blog, son de la propiedad intelectual de CCI. Todo intento de imitación, usurpación, plagio, confusión, utilización, copia o reproducción, en cualquier tipo de medio y forma, sin el consentimiento expreso de sus propietarios, será perseguido por la Ley.

La certeza de que el hombre piso la Luna.

La NASA rompe el silencio que había venido manteniendo y desenmascara, de una vez por todas, a la trouppe de fabuladores antiamericanos que de vez en cuando aparecen con nuevos argumentos absurdos para demostrar que el hombre no piso la Luna.
De una vez por todas, la NASA demuestra abrumadoramente y desmonta las teorías y los argumentos urdidos por opositores y fabulistas que han tratado de desprestigiar una proeza real, de la que toda la humanidad debería sentirse orgullosa.

Veamos algunos de los más típicos argumentos basados en la teoría de la conspiración:

¿Lo inventó la NASA para adelantarse a los rusos en plena guerra fria?.

Afortunadamente, los soviéticos no pensaron en la farsa. Podrían haber filmado falsos alunizajes y realmente haber desconcertado al resto del mundo. Pero no lo hicieron; ¿por que?, pues porque sabían que las pruebas eran irrefutables.

Las fotografías de los astronautas, transmitidas desde la Luna, no incluyen a las estrellas en el oscuro cielo lunar.

La mayoría de los fotógrafos saben la respuesta: capturar algo muy brillante y algo muy pálido a la vez es muy difícil porque las emulsiones típicas no tienen suficiente "rango dinámico". Los astronautas saltando en el brillante suelo lunar con sus trajes espaciales iluminados por el Sol, literalmente, deslumbraban. Ajustar la cámara a la exposición apropiada para capturar un deslumbrante traje espacial hace que las estrellas en el fondo sean demasiado débiles para verse.

Cuando los astronautas del Apolo plantan una bandera estadounidense en la Luna se ve la bandera doblándose y ondeando. ¿Cómo puede ser? Después de todo, no hay brisa en la Luna.
No todas las banderas ondeantes necesitan viento; al menos, no en el espacio. Al plantar la bandera, los astronautas la giraban para penetrar mejor el suelo lunar (cualquier persona que haya plantado una tienda de campaña sabe como funciona esto). ¡Por eso ondeaba la bandera! Desplegar un pedazo de tela con gran ímpetu terminará probablemente en ondas y dobleces, ¡sin necesidad de brisa!

El documental que la Fox filmó para desprestigiar a la NASA continuó con muchos otros puntos engañosos. Se pueden encontrar refutaciones detalladas de cada uno de ellos en las páginas de Internet:
BadAstronomy.com y Moon Hoax.
(Estos son sitios independientes, que no cuentan con el patrocinio de la NASA).

Sin embargo, el sentido común es suficiente para rebatir las alegaciones del "Engaño sobre el aterrizaje en la Luna". La evidencia de que el programa Apolo realmente ocurrió es apremiante: una docena de astronautas (cargados de cámaras) caminó sobre la Luna entre 1969 y 1973. Nueve de ellos están vivos y pueden testificar sobre su experiencia. Tampoco regresaron de la Luna con las manos vacías. Así como Colón regresó con unos cientos de indígenas a España como evidencia de su viaje al Nuevo Mundo, los astronautas del Apolo regresaron con 382 kilogramos de rocas lunares a la Tierra.

Desde el punto de vista geomorfológico "Las rocas lunares son absolutamente únicas", dice el Dr. David McKay, Jefe Científico de Ciencia Planetaria y Exploración en el Centro Espacial Johnson de la NASA. McKay es miembro del grupo que supervisa el Laboratorio de Muestras Lunares en el Centro Espacial Johnson donde se almacenan la mayoría de las rocas lunares. "Difieren de las rocas terrestres en muchos aspectos", añade.

Esto no está en contradicción con el análisis de elementos químicos que nosotros analizamos en la JEN en España.

"Por ejemplo", explica el Dr. Marc Norman, geólogo lunar de la Universidad de Tasmania, "las muestras lunares casi no tienen agua atrapada en su estructura de cristal y las substancias comunes como minerales arcillosos omnipresentes en la Tierra están totalmente ausentes en la rocas lunares".

Esto tampoco está en contradicción con el análisis de elementos por activación neutrónica que realizamos aquí.

"Hemos encontrado partículas de vidrio fresco en las rocas de la Luna producto de explosiones de origen volcánico y de impactos de meteorito de hace más de tres mil millones de años", añade Norman. "La presencia de agua en la Tierra rápidamente rompe el vidrio volcánico en unos cuantos millones de años. ¡Estas rocas han venido de la Luna!"

En la imágen vemos una esfera de vidrio (de unos 0.6 mm de diámetro) producto de un impacto de meteorito con el suelo lunar. Los rasgos en la superficie son salpicaduras de vidrio, fragmentos de mineral soldados, y microcráteres producto de los procesos climáticos del espacio en la superficie lunar. Imagen SEM por D. S. McKay (NASA Photo S71-48109).

Afortunadamente, no se necesita un título en química o geología para entender toda la evidencia. Cualquier persona que sostenga en su mano una muestra lunar puede darse cuenta de que el especimen viene de otro mundo.

"Las rocas lunares del programa Apolo están perforadas con diminutos cráteres producto de impactos con meteoroides", explica McKay. Esto puede suceder solamente con rocas de un planeta con poca o ninguna atmósfera, como la Luna.

Los meteoroides son partículas de polvo de cometa casi micróscopicas que vuelan en el espacio a velocidades a menudo de más de 25.000 kilómetros por hora (diez veces más rápido que una bala). Tienen una fuerza considerable pero también son extremadamente frágiles. Los meteoroides que golpean la atmósfera de la Tierra se desintegran en el aire enrarecido encima de nuestra estratosfera. (De vez en cuando, en una noche oscura, se puede ver uno; se llaman meteoros). Pero la Luna no tiene una atmósfera que la proteja. Las diminutas balas espaciales pueden atravesar directamente las rocas lunares, formando inconfundibles cráteres miniatura.

"Existen muchos museos, incluyendo el Smithsonian y otros, donde los visitantes pueden tocar y examinar las rocas de la Luna", dice McKay. "Usted mismo puede ver los pequeños cráteres meteoroides".

La roca lunar de la imagen, apodada "Gran Muley", pesa 11.7 kg y es la roca más grande que trajeron los astronautas del Apolo a la Tierra. Un lado de "Gran Muley" fue acribillado por meteoroides".
También podemos apreciar un primer plano de un orificio de 1 mm de diámetro que muestra diminutos cráteres alíneados con vidrio negro rodeado de un un halo blanco de roca golpeada.

Al igual que los meteroides, los rayos cósmicos también dejan sus huellas en la Luna: los isótopos.

"Los isótopos en rocas lunares son creados por reacciones nucleares derivados de los rayos cósmicos de alta energía. Normalmente no encontramos isótopos en la Tierra", dice McKay. La Tierra está libre de esa radiación gracias a la protección de la atmósfera y la megatosfera.

Aunque los científicos quisieran fabricar una roca lunar, bombardeando una roca de la Tierra con alta energía atómico nucleíca, por ejemplo, no podrían lograrlo. Los aceleradores de partículas más potentes de la Tierra no pueden dar energía a partículas equivalentes a los más potentes rayos cósmicos, que son acelerados en explosiones de supernova y en los violentos núcleos de las galaxias.

De hecho, dice McKay, falsificar una roca lunar lo suficientemente bien como para engañar a un ejército internacional de científicos puede ser más difícil que el Proyecto Manhattan. "Sería mucho más fácil ir a la Luna y traer una," agregó con sarcasmo.

He ahí una idea original: ¿fue la NASA a la Luna para recolectar los accesorios para representar un alunizaje?. Los productores de televisión podrían considerarlo para el próximo episodio de "El engaño sobre el aterrizaje en la Luna".

"Aquí en mi oficina tengo una pila de 3 metros de libros científicos llenos de artículos sobre las rocas lunares del Apolo", añadió McKay”. "Investigadores en miles de laboratorios han examinado las muestras del Apolo y ¡ni un solo artículo cuestiona su origen!, incluida España. Y estos, actualmente no son empleados de la NASA. Hemos prestado muestras a científicos en docenas de países como España, los cuales no tienen ninguna razón para colaborar con ninguna farsa".

Incluso el Dr. Robert Park, director de la Sociedad Americana de Física en Washington y crítico eminente del programa humano espacial de la NASA, está de acuerdo con la agencia espacial en este asunto. "La cantidad de evidencia física de que los humanos caminaron en la Luna es simplemente abrumadora".

Estas teorias de la conspiración son tan absurdas como divertidas: "Fox debería seguir haciendo fábulas", agrega Marc Norman. "Yo soy un gran seguidor de ¡Los Simpsons"!

Miguel Angel Beteta Garmendia
Miembro de la Junta de Energia Nuclear en los años sesenta/setenta, colaboró en el análisis por activación neutrónica de las muestras lunares del Apolo XI a las órdenes de Antonio Travesí Jimenez.

El hombre piso la luna. Pruebas fehacientes.

La NASA rompe el silencio que había venido manteniendo y desenmascara, de una vez por todas, a la trouppe de fabuladores antiamericanos que de vez en cuando aparecen con nuevos argumentos absurdos para demostrar que el hombre no piso la Luna.
De una vez por todas, la NASA demuestra abrumadoramente y desmonta las teorías y los argumentos urdidos por opositores y fabulistas que han tratado de desprestigiar una proeza real, de la que toda la humanidad debería sentirse orgullosa.

Veamos algunos de los más típicos argumentos basados en la teoría de la conspiración:

¿Lo inventó la NASA para adelantarse a los rusos en plena guerra fria?.

Afortunadamente, los soviéticos no pensaron en la farsa. Podrían haber filmado falsos alunizajes y realmente haber desconcertado al resto del mundo. Pero no lo hicieron; ¿por que?, pues porque sabían que las pruebas eran irrefutables.

Las fotografías de los astronautas, transmitidas desde la Luna, no incluyen a las estrellas en el oscuro cielo lunar.

La mayoría de los fotógrafos saben la respuesta: capturar algo muy brillante y algo muy pálido a la vez es muy difícil porque las emulsiones típicas no tienen suficiente "rango dinámico". Los astronautas saltando en el brillante suelo lunar con sus trajes espaciales iluminados por el Sol, literalmente, deslumbraban. Ajustar la cámara a la exposición apropiada para capturar un deslumbrante traje espacial hace que las estrellas en el fondo sean demasiado débiles para verse.

Cuando los astronautas del Apolo plantan una bandera estadounidense en la Luna se ve la bandera doblándose y ondeando. ¿Cómo puede ser? Después de todo, no hay brisa en la Luna.
No todas las banderas ondeantes necesitan viento; al menos, no en el espacio. Al plantar la bandera, los astronautas la giraban para penetrar mejor el suelo lunar (cualquier persona que haya plantado una tienda de campaña sabe como funciona esto). ¡Por eso ondeaba la bandera! Desplegar un pedazo de tela con gran ímpetu terminará probablemente en ondas y dobleces, ¡sin necesidad de brisa!

El documental que la Fox filmó para desprestigiar a la NASA continuó con muchos otros puntos engañosos. Se pueden encontrar refutaciones detalladas de cada uno de ellos en las páginas de Internet:
BadAstronomy.com y Moon Hoax.
(Estos son sitios independientes, que no cuentan con el patrocinio de la NASA).

Sin embargo, el sentido común es suficiente para rebatir las alegaciones del "Engaño sobre el aterrizaje en la Luna". La evidencia de que el programa Apolo realmente ocurrió es apremiante: una docena de astronautas (cargados de cámaras) caminó sobre la Luna entre 1969 y 1973. Nueve de ellos están vivos y pueden testificar sobre su experiencia. Tampoco regresaron de la Luna con las manos vacías. Así como Colón regresó con unos cientos de indígenas a España como evidencia de su viaje al Nuevo Mundo, los astronautas del Apolo regresaron con 382 kilogramos de rocas lunares a la Tierra.

Desde el punto de vista geomorfológico "Las rocas lunares son absolutamente únicas", dice el Dr. David McKay, Jefe Científico de Ciencia Planetaria y Exploración en el Centro Espacial Johnson de la NASA. McKay es miembro del grupo que supervisa el Laboratorio de Muestras Lunares en el Centro Espacial Johnson donde se almacenan la mayoría de las rocas lunares. "Difieren de las rocas terrestres en muchos aspectos", añade.

Esto no está en contradicción con el análisis de elementos químicos que nosotros analizamos en la JEN en España.

"Por ejemplo", explica el Dr. Marc Norman, geólogo lunar de la Universidad de Tasmania, "las muestras lunares casi no tienen agua atrapada en su estructura de cristal y las substancias comunes como minerales arcillosos omnipresentes en la Tierra están totalmente ausentes en la rocas lunares".

Esto tampoco está en contradicción con el análisis de elementos por activación neutrónica que realizamos aquí.

"Hemos encontrado partículas de vidrio fresco en las rocas de la Luna producto de explosiones de origen volcánico y de impactos de meteorito de hace más de tres mil millones de años", añade Norman. "La presencia de agua en la Tierra rápidamente rompe el vidrio volcánico en unos cuantos millones de años. ¡Estas rocas han venido de la Luna!"

En la imágen vemos una esfera de vidrio (de unos 0.6 mm de diámetro) producto de un impacto de meteorito con el suelo lunar. Los rasgos en la superficie son salpicaduras de vidrio, fragmentos de mineral soldados, y microcráteres producto de los procesos climáticos del espacio en la superficie lunar. Imagen SEM por D. S. McKay (NASA Photo S71-48109).

Afortunadamente, no se necesita un título en química o geología para entender toda la evidencia. Cualquier persona que sostenga en su mano una muestra lunar puede darse cuenta de que el especimen viene de otro mundo.

"Las rocas lunares del programa Apolo están perforadas con diminutos cráteres producto de impactos con meteoroides", explica McKay. Esto puede suceder solamente con rocas de un planeta con poca o ninguna atmósfera, como la Luna.

Los meteoroides son partículas de polvo de cometa casi micróscopicas que vuelan en el espacio a velocidades a menudo de más de 25.000 kilómetros por hora (diez veces más rápido que una bala). Tienen una fuerza considerable pero también son extremadamente frágiles. Los meteoroides que golpean la atmósfera de la Tierra se desintegran en el aire enrarecido encima de nuestra estratosfera. (De vez en cuando, en una noche oscura, se puede ver uno; se llaman meteoros). Pero la Luna no tiene una atmósfera que la proteja. Las diminutas balas espaciales pueden atravesar directamente las rocas lunares, formando inconfundibles cráteres miniatura.

"Existen muchos museos, incluyendo el Smithsonian y otros, donde los visitantes pueden tocar y examinar las rocas de la Luna", dice McKay. "Usted mismo puede ver los pequeños cráteres meteoroides".

La roca lunar de la imagen, apodada "Gran Muley", pesa 11.7 kg y es la roca más grande que trajeron los astronautas del Apolo a la Tierra. Un lado de "Gran Muley" fue acribillado por meteoroides".
También podemos apreciar un primer plano de un orificio de 1 mm de diámetro que muestra diminutos cráteres alíneados con vidrio negro rodeado de un un halo blanco de roca golpeada.

Al igual que los meteroides, los rayos cósmicos también dejan sus huellas en la Luna: los isótopos.

"Los isótopos en rocas lunares son creados por reacciones nucleares derivados de los rayos cósmicos de alta energía. Normalmente no encontramos isótopos en la Tierra", dice McKay. La Tierra está libre de esa radiación gracias a la protección de la atmósfera y la megatosfera.

Aunque los científicos quisieran fabricar una roca lunar, bombardeando una roca de la Tierra con alta energía atómico nucleíca, por ejemplo, no podrían lograrlo. Los aceleradores de partículas más potentes de la Tierra no pueden dar energía a partículas equivalentes a los más potentes rayos cósmicos, que son acelerados en explosiones de supernova y en los violentos núcleos de las galaxias.

De hecho, dice McKay, falsificar una roca lunar lo suficientemente bien como para engañar a un ejército internacional de científicos puede ser más difícil que el Proyecto Manhattan. "Sería mucho más fácil ir a la Luna y traer una," agregó con sarcasmo.

He ahí una idea original: ¿fue la NASA a la Luna para recolectar los accesorios para representar un alunizaje?. Los productores de televisión podrían considerarlo para el próximo episodio de "El engaño sobre el aterrizaje en la Luna".

"Aquí en mi oficina tengo una pila de 3 metros de libros científicos llenos de artículos sobre las rocas lunares del Apolo", añadió McKay”. "Investigadores en miles de laboratorios han examinado las muestras del Apolo y ¡ni un solo artículo cuestiona su origen!, incluida España. Y estos, actualmente no son empleados de la NASA. Hemos prestado muestras a científicos en docenas de países como España, los cuales no tienen ninguna razón para colaborar con ninguna farsa".

Incluso el Dr. Robert Park, director de la Sociedad Americana de Física en Washington y crítico eminente del programa humano espacial de la NASA, está de acuerdo con la agencia espacial en este asunto. "La cantidad de evidencia física de que los humanos caminaron en la Luna es simplemente abrumadora".

Estas teorias de la conspiración son tan absurdas como divertidas: "Fox debería seguir haciendo fábulas", agrega Marc Norman. "Yo soy un gran seguidor de ¡Los Simpsons"!

Miguel Angel Beteta Garmendia
Miembro de la Junta de Energia Nuclear en los años sesenta/setenta, colaboró en el análisis por activación neutrónica de las muestras lunares del Apolo XI a las órdenes de Antonio Travesí Jimenez.

El hombre piso la Luna. Demostracion.

La NASA rompe el silencio que había venido manteniendo y desenmascara, de una vez por todas, a la trouppe de fabuladores antiamericanos que de vez en cuando aparecen con nuevos argumentos absurdos para demostrar que el hombre no piso la Luna.
De una vez por todas, la NASA demuestra abrumadoramente y desmonta las teorías y los argumentos urdidos por opositores y fabulistas que han tratado de desprestigiar una proeza real, de la que toda la humanidad debería sentirse orgullosa.

Veamos algunos de los más típicos argumentos basados en la teoría de la conspiración:

¿Lo inventó la NASA para adelantarse a los rusos en plena guerra fria?.

Afortunadamente, los soviéticos no pensaron en la farsa. Podrían haber filmado falsos alunizajes y realmente haber desconcertado al resto del mundo. Pero no lo hicieron; ¿por que?, pues porque sabían que las pruebas eran irrefutables.

Las fotografías de los astronautas, transmitidas desde la Luna, no incluyen a las estrellas en el oscuro cielo lunar.

La mayoría de los fotógrafos saben la respuesta: capturar algo muy brillante y algo muy pálido a la vez es muy difícil porque las emulsiones típicas no tienen suficiente "rango dinámico". Los astronautas saltando en el brillante suelo lunar con sus trajes espaciales iluminados por el Sol, literalmente, deslumbraban. Ajustar la cámara a la exposición apropiada para capturar un deslumbrante traje espacial hace que las estrellas en el fondo sean demasiado débiles para verse.

Cuando los astronautas del Apolo plantan una bandera estadounidense en la Luna se ve la bandera doblándose y ondeando. ¿Cómo puede ser? Después de todo, no hay brisa en la Luna.
No todas las banderas ondeantes necesitan viento; al menos, no en el espacio. Al plantar la bandera, los astronautas la giraban para penetrar mejor el suelo lunar (cualquier persona que haya plantado una tienda de campaña sabe como funciona esto). ¡Por eso ondeaba la bandera! Desplegar un pedazo de tela con gran ímpetu terminará probablemente en ondas y dobleces, ¡sin necesidad de brisa!

El documental que la Fox filmó para desprestigiar a la NASA continuó con muchos otros puntos engañosos. Se pueden encontrar refutaciones detalladas de cada uno de ellos en las páginas de Internet:
BadAstronomy.com y Moon Hoax.
(Estos son sitios independientes, que no cuentan con el patrocinio de la NASA).

Sin embargo, el sentido común es suficiente para rebatir las alegaciones del "Engaño sobre el aterrizaje en la Luna". La evidencia de que el programa Apolo realmente ocurrió es apremiante: una docena de astronautas (cargados de cámaras) caminó sobre la Luna entre 1969 y 1973. Nueve de ellos están vivos y pueden testificar sobre su experiencia. Tampoco regresaron de la Luna con las manos vacías. Así como Colón regresó con unos cientos de indígenas a España como evidencia de su viaje al Nuevo Mundo, los astronautas del Apolo regresaron con 382 kilogramos de rocas lunares a la Tierra.

Desde el punto de vista geomorfológico "Las rocas lunares son absolutamente únicas", dice el Dr. David McKay, Jefe Científico de Ciencia Planetaria y Exploración en el Centro Espacial Johnson de la NASA. McKay es miembro del grupo que supervisa el Laboratorio de Muestras Lunares en el Centro Espacial Johnson donde se almacenan la mayoría de las rocas lunares. "Difieren de las rocas terrestres en muchos aspectos", añade.

Esto no está en contradicción con el análisis de elementos químicos que nosotros analizamos en la JEN en España.

"Por ejemplo", explica el Dr. Marc Norman, geólogo lunar de la Universidad de Tasmania, "las muestras lunares casi no tienen agua atrapada en su estructura de cristal y las substancias comunes como minerales arcillosos omnipresentes en la Tierra están totalmente ausentes en la rocas lunares".

Esto tampoco está en contradicción con el análisis de elementos por activación neutrónica que realizamos aquí.

"Hemos encontrado partículas de vidrio fresco en las rocas de la Luna producto de explosiones de origen volcánico y de impactos de meteorito de hace más de tres mil millones de años", añade Norman. "La presencia de agua en la Tierra rápidamente rompe el vidrio volcánico en unos cuantos millones de años. ¡Estas rocas han venido de la Luna!"

En la imágen vemos una esfera de vidrio (de unos 0.6 mm de diámetro) producto de un impacto de meteorito con el suelo lunar. Los rasgos en la superficie son salpicaduras de vidrio, fragmentos de mineral soldados, y microcráteres producto de los procesos climáticos del espacio en la superficie lunar. Imagen SEM por D. S. McKay (NASA Photo S71-48109).

Afortunadamente, no se necesita un título en química o geología para entender toda la evidencia. Cualquier persona que sostenga en su mano una muestra lunar puede darse cuenta de que el especimen viene de otro mundo.

"Las rocas lunares del programa Apolo están perforadas con diminutos cráteres producto de impactos con meteoroides", explica McKay. Esto puede suceder solamente con rocas de un planeta con poca o ninguna atmósfera, como la Luna.

Los meteoroides son partículas de polvo de cometa casi micróscopicas que vuelan en el espacio a velocidades a menudo de más de 25.000 kilómetros por hora (diez veces más rápido que una bala). Tienen una fuerza considerable pero también son extremadamente frágiles. Los meteoroides que golpean la atmósfera de la Tierra se desintegran en el aire enrarecido encima de nuestra estratosfera. (De vez en cuando, en una noche oscura, se puede ver uno; se llaman meteoros). Pero la Luna no tiene una atmósfera que la proteja. Las diminutas balas espaciales pueden atravesar directamente las rocas lunares, formando inconfundibles cráteres miniatura.

"Existen muchos museos, incluyendo el Smithsonian y otros, donde los visitantes pueden tocar y examinar las rocas de la Luna", dice McKay. "Usted mismo puede ver los pequeños cráteres meteoroides".

La roca lunar de la imagen, apodada "Gran Muley", pesa 11.7 kg y es la roca más grande que trajeron los astronautas del Apolo a la Tierra. Un lado de "Gran Muley" fue acribillado por meteoroides".
También podemos apreciar un primer plano de un orificio de 1 mm de diámetro que muestra diminutos cráteres alíneados con vidrio negro rodeado de un un halo blanco de roca golpeada.

Al igual que los meteroides, los rayos cósmicos también dejan sus huellas en la Luna: los isótopos.

"Los isótopos en rocas lunares son creados por reacciones nucleares derivados de los rayos cósmicos de alta energía. Normalmente no encontramos isótopos en la Tierra", dice McKay. La Tierra está libre de esa radiación gracias a la protección de la atmósfera y la megatosfera.

Aunque los científicos quisieran fabricar una roca lunar, bombardeando una roca de la Tierra con alta energía atómico nucleíca, por ejemplo, no podrían lograrlo. Los aceleradores de partículas más potentes de la Tierra no pueden dar energía a partículas equivalentes a los más potentes rayos cósmicos, que son acelerados en explosiones de supernova y en los violentos núcleos de las galaxias.

De hecho, dice McKay, falsificar una roca lunar lo suficientemente bien como para engañar a un ejército internacional de científicos puede ser más difícil que el Proyecto Manhattan. "Sería mucho más fácil ir a la Luna y traer una," agregó con sarcasmo.

He ahí una idea original: ¿fue la NASA a la Luna para recolectar los accesorios para representar un alunizaje?. Los productores de televisión podrían considerarlo para el próximo episodio de "El engaño sobre el aterrizaje en la Luna".

"Aquí en mi oficina tengo una pila de 3 metros de libros científicos llenos de artículos sobre las rocas lunares del Apolo", añadió McKay”. "Investigadores en miles de laboratorios han examinado las muestras del Apolo y ¡ni un solo artículo cuestiona su origen!, incluida España. Y estos, actualmente no son empleados de la NASA. Hemos prestado muestras a científicos en docenas de países como España, los cuales no tienen ninguna razón para colaborar con ninguna farsa".

Incluso el Dr. Robert Park, director de la Sociedad Americana de Física en Washington y crítico eminente del programa humano espacial de la NASA, está de acuerdo con la agencia espacial en este asunto. "La cantidad de evidencia física de que los humanos caminaron en la Luna es simplemente abrumadora".

Estas teorias de la conspiración son tan absurdas como divertidas: "Fox debería seguir haciendo fábulas", agrega Marc Norman. "Yo soy un gran seguidor de ¡Los Simpsons"!

Miguel Angel Beteta Garmendia
Miembro de la Junta de Energia Nuclear en los años sesenta/setenta, colaboró en el análisis por activación neutrónica de las muestras lunares del Apolo XI a las órdenes de Antonio Travesí Jimenez.

martes, 23 de febrero de 2010

Choque termico de esmaltes. Formacion de grietas.

La entidad AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación), en colaboración con diversas entidades y expertos del sector, ha iniciado los trabajos de elaboración del proyecto de norma UNE-EN ISO 13807:2009, denominada AEN/CTN Corrosión y protección de los materiales metálicos.

Este proyecto de norma está basado en la determinación de la temperatura de formación de grietas en el ensayo de choque térmico de esmaltes para la industria química. (ISO 13807:1999 incluyendo Cor 1:2000)

A este respecto es de destacar que CCI viene colaborando con diversas asociaciones y entidades en la elaboración de diversos proyectos de norma de aplicación internacional.

Además, CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la Certificación AENOR, cámaras de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de ensayos capaces de reproducir cualquier ambiente que pueda encontrarse en condiciones naturales o artificiales y acelerarlo a requerimiento. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas CENIM, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Empresa Nacional Siderúrgica etc., y las compañías más relevantes del sector, entre otras entidades públicas y universidades diversas.


Para más información, petición de ofertas, artículos técnicos y lista de referencias, contactar directamente con el fabricante, en:
www.cci-calidad.com



Advertencia legal:
Las imágenes incluidas en este blog representan diseños exclusivos de CCI protegidos por acta notarial de declaración de propiedad industrial, documentada de forma gráfica y descriptiva, incluidos todos los aspectos diferenciadores, tales como los colores, distintivos, etiquetajes, etc. Asimismo se advierte de que todos los textos, frases, ideas, conceptos, e imágenes publicadas en este blog, son de la propiedad intelectual de CCI. Todo intento de imitación, usurpación, plagio, confusión, utilización, copia o reproducción, en cualquier tipo de medio y forma, sin el consentimiento expreso de sus propietarios, será perseguido por la Ley.

Corrosion. Adhesión de los esmaltes al aluminio.

La entidad AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación), en colaboración con diversas entidades y expertos del sector, ha iniciado los trabajos de elaboración del proyecto de norma UNE-EN ISO 13805:2009, denominada AEN/CTN Corrosión y protección de los materiales metálicos.

Este proyecto de norma está basado en la determinación adhesión de los esmaltes al aluminio. Ensayo de descascarillado. (ISO 13805:1999)

A este respecto es de destacar que CCI viene colaborando con diversas asociaciones y entidades en la elaboración de diversos proyectos de norma de aplicación internacional.

Además, CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la Certificación AENOR, cámaras de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de ensayos capaces de reproducir cualquier ambiente que pueda encontrarse en condiciones naturales o artificiales y acelerarlo a requerimiento. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas CENIM, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Empresa Nacional Siderúrgica etc., y las compañías más relevantes del sector, entre otras entidades públicas y universidades diversas.


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Corrosion. Esmaltes vitreos y de porcelana.

La entidad AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación), en colaboración con diversas entidades y expertos del sector, ha iniciado los trabajos de elaboración del proyecto de norma UNE-EN ISO 4528:2009, denominada AEN/CTN Corrosión y protección de los materiales metálicos.

Este proyecto de norma está basado en la determinación de la resistencia a la corrosión de los recubrimientos de esmaltes vítreos y de porcelana. (ISO 4528:2000)

A este respecto es de destacar que CCI viene colaborando con diversas asociaciones y entidades en la elaboración de diversos proyectos de norma de aplicación internacional.

Además, CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la Certificación AENOR, cámaras de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de ensayos capaces de reproducir cualquier ambiente que pueda encontrarse en condiciones naturales o artificiales y acelerarlo a requerimiento. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas CENIM, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Empresa Nacional Siderúrgica etc., y las compañías más relevantes del sector, entre otras entidades públicas y universidades diversas.


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domingo, 21 de febrero de 2010

Ensayos ambientales. Ensayo ciclico de calor humedo.

La norma europea EN 60068-2-30 denominada Ensayos ambientales. Parte 2-30: Ensayo Db: Ensayo cíclico de calor húmedo (IEC 60068-2-30:2005). Representa un ciclo artificial de enfriamiento y calentamiento de 12h + 12h durante el cual la humedad ha de ser mantenida constantemente en el valor de 95% HR.

Decimos que esta norma representa un ciclo artificial, porque en la naturaleza, en condiciones normales, cuando la temperatura desciende o asciende, lo natural es que la humedad se vea incrementada o disminuida de forma espontánea, como consecuencia de las variaciones del punto de rocío provocadas por los gradientes térmicos.

El ensayo se realiza en una cámara de ensayos climáticos convencional, si bien con los ajustes personalizados pertinentes en el caso de condiciones artificiales, es decir, que no se dan comunmente en la naturaleza.

A este respecto es de destacar que CCI viene colaborando con diversas asociaciones y entidades en la elaboración de diversos proyectos de norma de aplicación internacional.

Además, CCI viene desarrollando desde 1967, bajo la Certificación AENOR, cámaras de simulación climática, entre las que se encuentran las cámaras de ensayos capaces de reproducir cualquier ambiente que pueda encontrarse en condiciones naturales o artificiales y acelerarlo a requerimiento. A este respecto es de destacar que CCI ha desarrollado este tipo de cámaras para el Centro Nacional de Investigaciones metalúrgicas CENIM, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Empresa Nacional Siderúrgica, RENFE, AVE, etc., y las compañías más relevantes del sector, entre otras entidades públicas y universidades diversas.


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sábado, 20 de febrero de 2010

La NASA desmonta la teoria de la conspiracion. El hombre piso la luna.

La NASA rompe el silencio que había venido manteniendo y desenmascara, de una vez por todas, a la trouppe de fabuladores antiamericanos que de vez en cuando aparecen con nuevos argumentos absurdos para demostrar que el hombre no piso la Luna.
De una vez por todas, la NASA demuestra abrumadoramente y desmonta las teorías y los argumentos urdidos por opositores y fabulistas que han tratado de desprestigiar una proeza real, de la que toda la humanidad debería sentirse orgullosa.

Veamos algunos de los más típicos argumentos basados en la teoría de la conspiración:

¿Lo inventó la NASA para adelantarse a los rusos en plena guerra fria?.

Afortunadamente, los soviéticos no pensaron en la farsa. Podrían haber filmado falsos alunizajes y realmente haber desconcertado al resto del mundo. Pero no lo hicieron; ¿por que?, pues porque sabían que las pruebas eran irrefutables.

Las fotografías de los astronautas, transmitidas desde la Luna, no incluyen a las estrellas en el oscuro cielo lunar.

La mayoría de los fotógrafos saben la respuesta: capturar algo muy brillante y algo muy pálido a la vez es muy difícil porque las emulsiones típicas no tienen suficiente "rango dinámico". Los astronautas saltando en el brillante suelo lunar con sus trajes espaciales iluminados por el Sol, literalmente, deslumbraban. Ajustar la cámara a la exposición apropiada para capturar un deslumbrante traje espacial hace que las estrellas en el fondo sean demasiado débiles para verse.

Cuando los astronautas del Apolo plantan una bandera estadounidense en la Luna se ve la bandera doblándose y ondeando. ¿Cómo puede ser? Después de todo, no hay brisa en la Luna.
No todas las banderas ondeantes necesitan viento; al menos, no en el espacio. Al plantar la bandera, los astronautas la giraban para penetrar mejor el suelo lunar (cualquier persona que haya plantado una tienda de campaña sabe como funciona esto). ¡Por eso ondeaba la bandera! Desplegar un pedazo de tela con gran ímpetu terminará probablemente en ondas y dobleces, ¡sin necesidad de brisa!

El documental que la Fox filmó para desprestigiar a la NASA continuó con muchos otros puntos engañosos. Se pueden encontrar refutaciones detalladas de cada uno de ellos en las páginas de Internet:
BadAstronomy.com y Moon Hoax.
(Estos son sitios independientes, que no cuentan con el patrocinio de la NASA).

Sin embargo, el sentido común es suficiente para rebatir las alegaciones del "Engaño sobre el aterrizaje en la Luna". La evidencia de que el programa Apolo realmente ocurrió es apremiante: una docena de astronautas (cargados de cámaras) caminó sobre la Luna entre 1969 y 1973. Nueve de ellos están vivos y pueden testificar sobre su experiencia. Tampoco regresaron de la Luna con las manos vacías. Así como Colón regresó con unos cientos de indígenas a España como evidencia de su viaje al Nuevo Mundo, los astronautas del Apolo regresaron con 382 kilogramos de rocas lunares a la Tierra.

Desde el punto de vista geomorfológico "Las rocas lunares son absolutamente únicas", dice el Dr. David McKay, Jefe Científico de Ciencia Planetaria y Exploración en el Centro Espacial Johnson de la NASA. McKay es miembro del grupo que supervisa el Laboratorio de Muestras Lunares en el Centro Espacial Johnson donde se almacenan la mayoría de las rocas lunares. "Difieren de las rocas terrestres en muchos aspectos", añade.

Esto no está en contradicción con el análisis de elementos químicos que nosotros analizamos en la JEN en España.

"Por ejemplo", explica el Dr. Marc Norman, geólogo lunar de la Universidad de Tasmania, "las muestras lunares casi no tienen agua atrapada en su estructura de cristal y las substancias comunes como minerales arcillosos omnipresentes en la Tierra están totalmente ausentes en la rocas lunares".

Esto tampoco está en contradicción con el análisis de elementos por activación neutrónica que realizamos aquí.

"Hemos encontrado partículas de vidrio fresco en las rocas de la Luna producto de explosiones de origen volcánico y de impactos de meteorito de hace más de tres mil millones de años", añade Norman. "La presencia de agua en la Tierra rápidamente rompe el vidrio volcánico en unos cuantos millones de años. ¡Estas rocas han venido de la Luna!"

En la imágen vemos una esfera de vidrio (de unos 0.6 mm de diámetro) producto de un impacto de meteorito con el suelo lunar. Los rasgos en la superficie son salpicaduras de vidrio, fragmentos de mineral soldados, y microcráteres producto de los procesos climáticos del espacio en la superficie lunar. Imagen SEM por D. S. McKay (NASA Photo S71-48109).

Afortunadamente, no se necesita un título en química o geología para entender toda la evidencia. Cualquier persona que sostenga en su mano una muestra lunar puede darse cuenta de que el especimen viene de otro mundo.

"Las rocas lunares del programa Apolo están perforadas con diminutos cráteres producto de impactos con meteoroides", explica McKay. Esto puede suceder solamente con rocas de un planeta con poca o ninguna atmósfera, como la Luna.

Los meteoroides son partículas de polvo de cometa casi micróscopicas que vuelan en el espacio a velocidades a menudo de más de 25.000 kilómetros por hora (diez veces más rápido que una bala). Tienen una fuerza considerable pero también son extremadamente frágiles. Los meteoroides que golpean la atmósfera de la Tierra se desintegran en el aire enrarecido encima de nuestra estratosfera. (De vez en cuando, en una noche oscura, se puede ver uno; se llaman meteoros). Pero la Luna no tiene una atmósfera que la proteja. Las diminutas balas espaciales pueden atravesar directamente las rocas lunares, formando inconfundibles cráteres miniatura.

"Existen muchos museos, incluyendo el Smithsonian y otros, donde los visitantes pueden tocar y examinar las rocas de la Luna", dice McKay. "Usted mismo puede ver los pequeños cráteres meteoroides".

La roca lunar de la imagen, apodada "Gran Muley", pesa 11.7 kg y es la roca más grande que trajeron los astronautas del Apolo a la Tierra. Un lado de "Gran Muley" fue acribillado por meteoroides".
También podemos apreciar un primer plano de un orificio de 1 mm de diámetro que muestra diminutos cráteres alíneados con vidrio negro rodeado de un un halo blanco de roca golpeada.

Al igual que los meteroides, los rayos cósmicos también dejan sus huellas en la Luna: los isótopos.

"Los isótopos en rocas lunares son creados por reacciones nucleares derivados de los rayos cósmicos de alta energía. Normalmente no encontramos isótopos en la Tierra", dice McKay. La Tierra está libre de esa radiación gracias a la protección de la atmósfera y la megatosfera.

Aunque los científicos quisieran fabricar una roca lunar, bombardeando una roca de la Tierra con alta energía atómico nucleíca, por ejemplo, no podrían lograrlo. Los aceleradores de partículas más potentes de la Tierra no pueden dar energía a partículas equivalentes a los más potentes rayos cósmicos, que son acelerados en explosiones de supernova y en los violentos núcleos de las galaxias.

De hecho, dice McKay, falsificar una roca lunar lo suficientemente bien como para engañar a un ejército internacional de científicos puede ser más difícil que el Proyecto Manhattan. "Sería mucho más fácil ir a la Luna y traer una," agregó con sarcasmo.

He ahí una idea original: ¿fue la NASA a la Luna para recolectar los accesorios para representar un alunizaje?. Los productores de televisión podrían considerarlo para el próximo episodio de "El engaño sobre el aterrizaje en la Luna".

"Aquí en mi oficina tengo una pila de 3 metros de libros científicos llenos de artículos sobre las rocas lunares del Apolo", añadió McKay”. "Investigadores en miles de laboratorios han examinado las muestras del Apolo y ¡ni un solo artículo cuestiona su origen!, incluida España. Y estos, actualmente no son empleados de la NASA. Hemos prestado muestras a científicos en docenas de países como España, los cuales no tienen ninguna razón para colaborar con ninguna farsa".

Incluso el Dr. Robert Park, director de la Sociedad Americana de Física en Washington y crítico eminente del programa humano espacial de la NASA, está de acuerdo con la agencia espacial en este asunto. "La cantidad de evidencia física de que los humanos caminaron en la Luna es simplemente abrumadora".

Estas teorias de la conspiración son tan absurdas como divertidas: "Fox debería seguir haciendo fábulas", agrega Marc Norman. "Yo soy un gran seguidor de ¡Los Simpsons"!

Miguel Angel Beteta Garmendia
Miembro de la Junta de Energia Nuclear en los años sesenta/setenta, colaboró en el análisis por activación neutrónica de las muestras lunares del Apolo XI a las órdenes de Antonio Travesí Jimenez.

La NASA demuestra la verdad: El hombre piso la Luna.

La NASA rompe el silencio que había venido manteniendo y desenmascara, de una vez por todas, a la trouppe de fabuladores antiamericanos que de vez en cuando aparecen con nuevos argumentos absurdos para demostrar que el hombre no piso la Luna.
De una vez por todas, la NASA demuestra abrumadoramente y desmonta las teorías y los argumentos urdidos por opositores y fabulistas que han tratado de desprestigiar una proeza real, de la que toda la humanidad debería sentirse orgullosa.

Veamos algunos de los más típicos argumentos basados en la teoría de la conspiración:

¿Lo inventó la NASA para adelantarse a los rusos en plena guerra fria?.

Afortunadamente, los soviéticos no pensaron en la farsa. Podrían haber filmado falsos alunizajes y realmente haber desconcertado al resto del mundo. Pero no lo hicieron; ¿por que?, pues porque sabían que las pruebas eran irrefutables.

Las fotografías de los astronautas, transmitidas desde la Luna, no incluyen a las estrellas en el oscuro cielo lunar.

La mayoría de los fotógrafos saben la respuesta: capturar algo muy brillante y algo muy pálido a la vez es muy difícil porque las emulsiones típicas no tienen suficiente "rango dinámico". Los astronautas saltando en el brillante suelo lunar con sus trajes espaciales iluminados por el Sol, literalmente, deslumbraban. Ajustar la cámara a la exposición apropiada para capturar un deslumbrante traje espacial hace que las estrellas en el fondo sean demasiado débiles para verse.

Cuando los astronautas del Apolo plantan una bandera estadounidense en la Luna se ve la bandera doblándose y ondeando. ¿Cómo puede ser? Después de todo, no hay brisa en la Luna.
No todas las banderas ondeantes necesitan viento; al menos, no en el espacio. Al plantar la bandera, los astronautas la giraban para penetrar mejor el suelo lunar (cualquier persona que haya plantado una tienda de campaña sabe como funciona esto). ¡Por eso ondeaba la bandera! Desplegar un pedazo de tela con gran ímpetu terminará probablemente en ondas y dobleces, ¡sin necesidad de brisa!

El documental que la Fox filmó para desprestigiar a la NASA continuó con muchos otros puntos engañosos. Se pueden encontrar refutaciones detalladas de cada uno de ellos en las páginas de Internet:
BadAstronomy.com y Moon Hoax.
(Estos son sitios independientes, que no cuentan con el patrocinio de la NASA).

Sin embargo, el sentido común es suficiente para rebatir las alegaciones del "Engaño sobre el aterrizaje en la Luna". La evidencia de que el programa Apolo realmente ocurrió es apremiante: una docena de astronautas (cargados de cámaras) caminó sobre la Luna entre 1969 y 1973. Nueve de ellos están vivos y pueden testificar sobre su experiencia. Tampoco regresaron de la Luna con las manos vacías. Así como Colón regresó con unos cientos de indígenas a España como evidencia de su viaje al Nuevo Mundo, los astronautas del Apolo regresaron con 382 kilogramos de rocas lunares a la Tierra.

Desde el punto de vista geomorfológico "Las rocas lunares son absolutamente únicas", dice el Dr. David McKay, Jefe Científico de Ciencia Planetaria y Exploración en el Centro Espacial Johnson de la NASA. McKay es miembro del grupo que supervisa el Laboratorio de Muestras Lunares en el Centro Espacial Johnson donde se almacenan la mayoría de las rocas lunares. "Difieren de las rocas terrestres en muchos aspectos", añade.

Esto no está en contradicción con el análisis de elementos químicos que nosotros analizamos en la JEN en España.

"Por ejemplo", explica el Dr. Marc Norman, geólogo lunar de la Universidad de Tasmania, "las muestras lunares casi no tienen agua atrapada en su estructura de cristal y las substancias comunes como minerales arcillosos omnipresentes en la Tierra están totalmente ausentes en la rocas lunares".

Esto tampoco está en contradicción con el análisis de elementos por activación neutrónica que realizamos aquí.

"Hemos encontrado partículas de vidrio fresco en las rocas de la Luna producto de explosiones de origen volcánico y de impactos de meteorito de hace más de tres mil millones de años", añade Norman. "La presencia de agua en la Tierra rápidamente rompe el vidrio volcánico en unos cuantos millones de años. ¡Estas rocas han venido de la Luna!"

En la imágen vemos una esfera de vidrio (de unos 0.6 mm de diámetro) producto de un impacto de meteorito con el suelo lunar. Los rasgos en la superficie son salpicaduras de vidrio, fragmentos de mineral soldados, y microcráteres producto de los procesos climáticos del espacio en la superficie lunar. Imagen SEM por D. S. McKay (NASA Photo S71-48109).

Afortunadamente, no se necesita un título en química o geología para entender toda la evidencia. Cualquier persona que sostenga en su mano una muestra lunar puede darse cuenta de que el especimen viene de otro mundo.

"Las rocas lunares del programa Apolo están perforadas con diminutos cráteres producto de impactos con meteoroides", explica McKay. Esto puede suceder solamente con rocas de un planeta con poca o ninguna atmósfera, como la Luna.

Los meteoroides son partículas de polvo de cometa casi micróscopicas que vuelan en el espacio a velocidades a menudo de más de 25.000 kilómetros por hora (diez veces más rápido que una bala). Tienen una fuerza considerable pero también son extremadamente frágiles. Los meteoroides que golpean la atmósfera de la Tierra se desintegran en el aire enrarecido encima de nuestra estratosfera. (De vez en cuando, en una noche oscura, se puede ver uno; se llaman meteoros). Pero la Luna no tiene una atmósfera que la proteja. Las diminutas balas espaciales pueden atravesar directamente las rocas lunares, formando inconfundibles cráteres miniatura.

"Existen muchos museos, incluyendo el Smithsonian y otros, donde los visitantes pueden tocar y examinar las rocas de la Luna", dice McKay. "Usted mismo puede ver los pequeños cráteres meteoroides".

La roca lunar de la imagen, apodada "Gran Muley", pesa 11.7 kg y es la roca más grande que trajeron los astronautas del Apolo a la Tierra. Un lado de "Gran Muley" fue acribillado por meteoroides".
También podemos apreciar un primer plano de un orificio de 1 mm de diámetro que muestra diminutos cráteres alíneados con vidrio negro rodeado de un un halo blanco de roca golpeada.

Al igual que los meteroides, los rayos cósmicos también dejan sus huellas en la Luna: los isótopos.

"Los isótopos en rocas lunares son creados por reacciones nucleares derivados de los rayos cósmicos de alta energía. Normalmente no encontramos isótopos en la Tierra", dice McKay. La Tierra está libre de esa radiación gracias a la protección de la atmósfera y la megatosfera.

Aunque los científicos quisieran fabricar una roca lunar, bombardeando una roca de la Tierra con alta energía atómico nucleíca, por ejemplo, no podrían lograrlo. Los aceleradores de partículas más potentes de la Tierra no pueden dar energía a partículas equivalentes a los más potentes rayos cósmicos, que son acelerados en explosiones de supernova y en los violentos núcleos de las galaxias.

De hecho, dice McKay, falsificar una roca lunar lo suficientemente bien como para engañar a un ejército internacional de científicos puede ser más difícil que el Proyecto Manhattan. "Sería mucho más fácil ir a la Luna y traer una," agregó con sarcasmo.

He ahí una idea original: ¿fue la NASA a la Luna para recolectar los accesorios para representar un alunizaje?. Los productores de televisión podrían considerarlo para el próximo episodio de "El engaño sobre el aterrizaje en la Luna".

"Aquí en mi oficina tengo una pila de 3 metros de libros científicos llenos de artículos sobre las rocas lunares del Apolo", añadió McKay”. "Investigadores en miles de laboratorios han examinado las muestras del Apolo y ¡ni un solo artículo cuestiona su origen!, incluida España. Y estos, actualmente no son empleados de la NASA. Hemos prestado muestras a científicos en docenas de países como España, los cuales no tienen ninguna razón para colaborar con ninguna farsa".

Incluso el Dr. Robert Park, director de la Sociedad Americana de Física en Washington y crítico eminente del programa humano espacial de la NASA, está de acuerdo con la agencia espacial en este asunto. "La cantidad de evidencia física de que los humanos caminaron en la Luna es simplemente abrumadora".

Estas teorias de la conspiración son tan absurdas como divertidas: "Fox debería seguir haciendo fábulas", agrega Marc Norman. "Yo soy un gran seguidor de ¡Los Simpsons"!

Miguel Angel Beteta Garmendia
Miembro de la Junta de Energia Nuclear en los años sesenta/setenta, colaboró en el análisis por activación neutrónica de las muestras lunares del Apolo XI a las órdenes de Antonio Travesí Jimenez.