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miércoles, 4 de abril de 2018

Simulacion de estres climatico extremo en laboratorio.

Hoy en día, es inconcebible pensar en el lanzamiento de un producto sin antes conocer exhaustivamente el comportamiento del mismo en las condiciones ambientales en las cuales se vaya a desarrollar su actividad, con el fin de poder garantizar su durabilidad y fiabilidad a largo plazo.

Estas condiciones pueden ser naturales (reproducción de climatología estacional típica, climas árticos, desérticos, tropicales, estratosféricos, etc.), o artificiales (interior de automóviles, satélites espaciales, máquinas diversas, procesos productivos, etc.). En cualquiera de los casos, no sólo es necesario conocer su comportamiento en dichas condiciones, sino que además ha de garantizarse el funcionamiento óptimo de los equipos a largo plazo, haciendo los pertinentes estudios de fatiga y su letalidad en el tiempo.
Para todo ello es necesario realizar ensayos acelerados de estrés climático, de tal manera que todos los equipos y componentes estén sometidos a condiciones que superen las reales, de forma controlada y cíclica, con el fin de que se puedan sacar conclusiones a escala de laboratorio relativas a la durabilidad y fiabilidad a largo plazo, no sólo para cumplir con las normativas exigibles, garantizar el prestigio e imagen de marca, la pervivencia en el mercado y evitar graves repercusiones, no sólo por las propias consecuencias de posibles malfunciones de los elementos en cuestión, sino también por los daños colaterales y perjuicios económicos derivados del desconocimiento de su comportamiento, además de la propia cobertura preceptiva en materia de seguridad.
Cuando hablamos de condiciones ambientales, nos referimos, no sólo a los climas naturales, sino también a climas generados por los múltiples desarrollos tecnológicos y también situaciones artificiales, pudiendo destacar las siguientes:
    Altas o bajas humedades (condensaciones o situaciones de sequedad).
    Altas o bajas temperaturas (burn-in o ultracongelación).
    Corrosión salina por proximidad al mar.
    Corrosión atmosférica industrial o urbana (niebla ácida de diferente composición).
    Simulación espacial (vacío, altas radiaciones, ultracongelación, etc.).
    Simulación abisal (altas presiones).
    Atmósferas tóxicas y explosivas (gases controlados).
    Simulación solar (radiaciones UV mediante lámparas de xenón).
    Simulación ciclónica (túnel de viento, polvo y arena).
    Climas agresivos (granizo, nieve, lluvia torrencial).
    Alta concentración de ozono.
    Ensayos dinámicos combinados con climas cíclicos (vibración, tracción, compresión, flexión, etc., combinados con choques térmicos).
    Reproducción de situaciones complejas diversas.
Estas tareas requieren un conocimiento profundo y una larga experiencia en el desarrollo de los sistemas capaces de reproducir todas las condiciones previsibles, controlarlas y documentarlas fehacientemente con trazabilidad internacional, de tal manera que puedan realizarse las correspondientes intercomparaciones a escala global.
Estos climas han sido desarrollados y son reproducidos a escala de laboratorio con las cámaras de ensayos, de forma fiable y segura.
Para garantizar la fiabilidad de los ensayos, su intercomparación y su certificabilidad, es necesario disponer de un sistema de control riguroso tal que permita garantizar, tanto en los equipos más estandarizados como en los prototipos, altas estabilidades térmicas, minimización de inercias, repetitividad en el tiempo y homogeneidad reproducible espacial, incluso con aportes de emisión energética, sin menoscabo de la reproducción de gradientes óptimos.
Las cámaras de simulación disponen de volúmenes de ensayo comprendidos entre 40 y 2.000 litros para cámaras compactas y desde 2.000 litros hasta enormes volúmenes con cámaras visitables, construidas por paneles modulares, para permitir ensayar grandes volúmenes de muestras (ensayos de estabilidad farmacológica en masa, bobinas de fibra óptica, de cable, embalajes, etc.), e incluso objetos de gran tamaño, como pueden ser camiones, carros de combate, satélites artificiales, aeronaves completas, etc.
Para responder a todas las necesidades específicas, las cámaras han de admitir el control informático vía PC convencional, disponiendo para ello del hardware necesario, interfaces diversos, pantallas táctiles, conexiones ethernet, multiconfiguración, control a distancia, aviso de incidencias a domicilio o a central de alarmas, etc., y, además, el software original específico para permitir el fácil acceso y obtención de datos sin necesidad de conocimientos especiales.