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miércoles, 20 de diciembre de 2017

Simulacion de envejecimiento climatico acelerado con camaras de ensayos.

Hoy en día, es inconcebible pensar en el lanzamiento de un producto sin antes conocer exhaustivamente el comportamiento del mismo en las condiciones ambientales en las cuales se vaya a desarrollar su actividad, con el fin de poder garantizar su durabilidad y fiabilidad a largo plazo.
Imagen: US Navy 100313-N-9301W-079 (Wikimedia Commons).
Estas condiciones pueden ser naturales (reproducción de climatología estacional típica, climas árticos, desérticos, tropicales, estratosféricos, etc.), o artificiales (interior de automóviles, satélites espaciales, máquinas diversas, procesos productivos, etc.). En cualquiera de los casos, no sólo es necesario conocer su comportamiento en dichas condiciones, sino que además ha de garantizarse el funcionamiento óptimo de los equipos a largo plazo, haciendo los pertinentes estudios de fatiga y su letalidad en el tiempo.
Para todo ello es necesario realizar ensayos acelerados de estrés climático, de tal manera que todos los equipos y componentes estén sometidos a condiciones que superen las reales, de forma controlada y cíclica, con el fin de que se puedan sacar conclusiones a escala de laboratorio relativas a la durabilidad y fiabilidad a largo plazo, no sólo para cumplir con las normativas exigibles, garantizar el prestigio e imagen de marca, la pervivencia en el mercado y evitar graves repercusiones, no sólo por las propias consecuencias de posibles malfunciones de los elementos en cuestión, sino también por los daños colaterales y perjuicios económicos derivados del desconocimiento de su comportamiento, además de la propia cobertura preceptiva en materia de seguridad.
Cuando hablamos de condiciones ambientales, nos referimos, no sólo a los climas naturales, sino también a climas generados por los múltiples desarrollos tecnológicos y también situaciones artificiales, pudiendo destacar las siguientes:
    Altas o bajas humedades (condensaciones o situaciones de sequedad).
    Altas o bajas temperaturas (burn-in o ultracongelación).
    Corrosión salina por proximidad al mar.
    Corrosión atmosférica industrial o urbana (niebla ácida de diferente composición).
    Simulación espacial (vacío, altas radiaciones, ultracongelación, etc.).
    Simulación abisal (altas presiones).
    Atmósferas tóxicas y explosivas (gases controlados).
    Simulación solar (radiaciones UV mediante lámparas de xenón).
    Simulación ciclónica (túnel de viento, polvo y arena).
    Climas agresivos (granizo, nieve, lluvia torrencial).
    Alta concentración de ozono.
    Ensayos dinámicos combinados con climas cíclicos (vibración, tracción, compresión, flexión, etc., combinados con choques térmicos).
    Reproducción de situaciones complejas diversas.
Imagen: Lockheed AC-130 de la Fuerza Aérea USA (Wikipedia).
Tecnología de productos
Todo ello requiere un conocimiento profundo y una larga experiencia en el desarrollo de los sistemas capaces de reproducir todas las condiciones previsibles, controlarlas y documentarlas fehacientemente con trazabilidad internacional, de tal manera que puedan realizarse las correspondientes intercomparaciones a escala global.
A tal fin se dota de equipos para estas investigaciones a los centros tecnológicos, estamentos y empresas más prestigiosas, porque todos estos climas han sido desarrollados y son reproducidos a escala de laboratorio con las cámaras de ensayos, de forma fiable y segura, con solvencia tecnológica.
Para garantizar la fiabilidad de los ensayos, su intercomparación y su certificabilidad, es necesario disponer de una larga experiencia, un know-how basado en la utilización de tecnología punta y un sistema de control riguroso tal que permita garantizar, tanto en los equipos más estandarizados como en los prototipos, altas estabilidades térmicas, minimización de inercias, repetitividad en el tiempo y homogeneidad reproducible espacial, incluso con aportes de emisión energética, sin menoscabo de la reproducción de gradientes óptimos.
Las cámaras de ensayos no solamente han de estar certificadas, sino que satisfacen todas las normas nacionales e internacionales vigentes. Cumplen todas las normativas de seguridad exigibles, van acompañadas del marcado CE y del correspondiente certificado de conformidad. Asimismo, son respetuosas con el medio ambiente, dado que cumplen rigurosamente las normas de seguridad medioambiental y de protección de la capa de ozono, conforme a los protocolos de más reciente fuente de legislación.
El personal de mantenimiento habrá de asumir la responsabilidad de un servicio post-venta con las máximas garantías para el usuario, con rapidez y calidad, gracias a su alta cualificación y el bagaje propio de ser, a su vez, el personal técnico implicado directamente en la fabricación.
Asimismo, para responder a todas las necesidades específicas, las cámaras habrán de disponer de control informático vía PC, disponiendo para ello del software más moderno existente, interfaces diversos, pantallas táctiles, conexiones ethernet, multiconfiguración, aviso de incidencias a domicilio o a central de alarmas, etc., y de máxima simplicidad para permitir el fácil acceso y obtención de datos sin necesidad de conocimientos especiales.
Fuente: CCI. http//www.cci-calidad.com