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viernes, 19 de mayo de 2017

El aluminio en automoción: Resistencia a la corrosion.

Una de las importantes luchas de los fabricantes de automóviles se libra contra la corrosión: Equipamientos y sistemas, accesorios, mecanismos, etc., y carrocería, son zonas muy vulnerables frente a las inclemencias atmosféricas. 

Imagen: Simbología Land Rover de resistencia a la corrosión marina.
La mayoría de las partes metálicas se fabrican en acero inoxidable, mucha piecería y guarnicionería, paragolpes, etc., en composites y plásticos, pero la mayor superficie expuesta a las condiciones atmosféricas, no cabe duda que es la carrocería.
La carrocería de acero se recubre con procedimientos de pintura por cataforesis, pero también existe la opción de emplear fibra de carbono y aluminio.
Recientemente están apareciendo los fabricantes de automóviles han ido empleando cada vez más el aluminio en la producción de carrocerías. El principal motivo radica en su ligereza, (traducida en un menor consumo), y  su absorción de energía por rigidez en caso de impacto, pero por otro lado los inconvenientes radican un coste mayor de adquisición y un mantenimiento más costoso y difícil en lo que a la reparación de abolladuras se refiere.
Pero, ¿Qué pasa con la corrosión?
El aluminio por sí mismo es muy resistente a la corrosión, pero si se combina con otros metales se producen fenómenos de corrosión galvánica debido a la diferencia de potencial entre ellos, siendo el más vulnerable el más bajo de la serie electroquímica, lo cual obliga a utilizar ánodos de sacrificio y/o tratamientos de rotura del puente galvánico, además de tener que emplear recubrimientos superficiales para evitar el impacto externo de los ambientes químicamente activos tales como el ambiente marino.