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jueves, 9 de febrero de 2017

Prevencion contra la corrosion hidrica.

La corrosión se hace presente en nuestra vida a través de, en una primera fase, la oxidación incipiente del acero, el deterioro metálico de los aparatos y las superficies, y otras muchas incidencias, tales como fallas en las estructuras de puentes y carreteras, deterioro de los automóviles, electrodomésticos, tuberías de agua, etc.

En lo que respecta a las instalaciones hidráulicas, la corrosión es más preocupante en la actualidad, ya que sus componentes, entre ellos plomo y cadmio, son altamente tóxicos y se ha descubierto que se disuelven lo suficiente en el agua potable como para representar serios peligros para la salud; como reacciones adversas en el cerebro y los sistemas nervioso reproductivo y circulatorio, además de daños renales. La corrosión del cobre, el hierro y el zinc puede perforar la tubería, y los productos de corrosión de estos metales pueden causar la obstrucción de los circuitos y contaminarlos.

El proceso corrosivo se ha identificado como una reacción electroquímica en la que están involucrados ánodos y cátodos; el ánodo es el electrodo donde ocurre la pérdida de electrones, se forman iones metálicos positivos y ocurre la corrosión y la oxidación química, y el cátodo es el que se protege. El caso más común sería unir dos metales distintos; por ejemplo, se conecta una tubería de acero y una válvula de metal que contenga cobre, en este caso, el acero sería el ánodo y el cobre el cátodo, entonces el acero se corroe y el cobre quedaría protegido.
En el acero galvanizado, el zinc es el ánodo de sacrificio que inhibe la corrosión del cátodo.
Además del ánodo y el cátodo existen otros dos componentes en la celda de corrosión, que son: el electrolito, agua por ejemplo, y el circuito eléctrico, los cuales son también esenciales para que la corrosión ocurra.
Para reducir o detener la corrosión existen diversas posibilidades:
Aislar el ánodo respecto al cátodo.
Aplicar un recubrimiento protector que interrumpa la corriente de la corrosión.
Imponer una corriente eléctrica opuesta a la corriente de la corrosión (protección catódica).
Eliminar el electrolito (manteniendo el metal seco).
Entre otras.
En una superficie de acero corroído se pueden formar numerosos pares de ánodos y cátodos pequeños e individuales para perpetuar el proceso corrosivo; esto lo pueden causar ligeras diferencias de exposición al ambiente, cuando en la superficie hay películas protectoras imperfectas, pequeñas diferencias en el contacto con el aire y el agua, y en la limpieza de las superficies.
Mediante pruebas periódicas se puede detectar a tiempo el inicio de los procesos corrosivos y tomar medidas protectivas, tales como realizar cambios en los equipos, controlar los productos químicos utilizados en el tratamiento de las aguas , etc., evitando que se produzcan serias consecuencias, tales como perforaciones, fugas y la obstrucción de tuberias con los resíduos procedentes de la corrosión.