CAMARAS DE ENSAYOS CLIMATICOS Y DE ENVEJECIMIENTO AMBIENTAL ACELERADO
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domingo, 19 de febrero de 2017

Generacion de hielo artificial para regenerar el Oceano Artico.

El Océano Ártico, u Océano Glacial Ártico, (cada vez menos glacial) se está derritiendo a pasos agigantados.

Mientras la extrema derecha capitalista, de la que el reciente electo Donald Trump es un relevante exponente, quizás llevada por sus ansias de negocio a corto plazo se obstinan en negar el profundo cambio climático que está sufriendo nuestro planeta, sin importar en absoluto le que vaya a suceder a nuestros hijos, otros, los científicos de bien, investigan y luchan por paliar lo inevitable: Un creciente y constante aumento de las temperaturas, el deshielo de los polos del planeta y una extensa lista de catástrofes medioambientales.
Dos décadas después de que Naciones Unidas estableciera la Convención Marco sobre Cambio Climático para “prevenir la peligrosa interferencia de la mano del hombre en el sistema climático de la Tierra”, el Ártico muestra los primeros signos de un cambio climático peligroso. Así lo asegura un grupo de científicos, liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en un artículo publicado en el último número de la revista Nature Climate Change.
Según los investigadores, el Ártico sufre ya algunos de los efectos que, de acuerdo con el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), se corresponden con un “cambio climático peligroso”. La velocidad del calentamiento supera ya a la de adaptación natural de los ecosistemas árticos. Además, las comunidades esquimales están viendo peligrar su seguridad, su salud y sus actividades culturales tradicionales.
Los expertos reclaman un esfuerzo para desarrollar indicadores que alerten con tiempo de estos cambios, mitigar sus causas y reconstruir la capacidad de adaptación y recuperación de ecosistemas y comunidades.
“Nos enfrentamos a la primera evidencia clara de un cambio climático peligroso y, sin embargo, parte de los científicos y los medios de comunicación están sumidos en un debate semántico sobre si el hielo oceánico del Ártico ha alcanzado o no un umbral de inflexión. Todo ello está distrayendo la atención de la necesidad de desarrollar indicadores que alerten de la proximidad de futuros cambios abruptos y de la formulación de políticas para evitarlos verdadero objetivo de desarrollar indicadores que alerten de futuros cambios abruptos”, señala el investigador del CSIC Carlos Duarte, autor del artículo.
¿Bombas de agua para combatir el deshielo en el Ártico?
En los momentos actuales, un equipo de científicos de Estados Unidos propuso combatir el deshielo del Ártico mediante el uso de grandes bombas que arrojen agua sobre la superficie del hielo, donde se congelara más rápido, como si se tratase de grandes cañones de nieve como los que se usan en las estaciones de sky, pero actuados mediante energía eólica.
Los investigadores de la Universidad Estatal de Arizona plantearon construir 10 millones de bombas eólicas para extraer agua y derramarla sobre la superficie del hielo, en un proyecto que costaría 500 mil millones de dólares, publicó la revista "Earth's Future" en su última edición.
Imagen: Cañón de nieve. 

Las bombas de agua gigantes se asentarían en boyas flotando en el Ártico, donde tomarían agua de debajo del hielo y la rociarían en invierno sobre la superficie.
Como la parte superior de la capa de hielo es la parte más fría, el agua arrojada encima del hielo se congelaría más rápido, incrementando la masa gélida.
"Si esto funciona, se revertiría la tendencia de pérdida de hielo marino, se  recuperaría parte de lo perdido y se frenaría el aumento del nivel de los mares".