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sábado, 7 de mayo de 2016

Materiales biologicos conductores de la electricidad.

Algunos materiales, tales como la médula de sauco, u otros materiales de origen  polimérico, cuando son frotados enérgicamente, son capaces de adquirir  propiedades magnéticas temporales, pero lo que hasta ahora no se había conseguido es que pudieran conducir la electricidad de forma permanente.
 
Así, materiales biológicos, tales como cómo el algodón, o restos celulósicos, resulta que  pueden ser empleados para conducir la electricidad o ser atraídos por un imán si se les dota de determinados tratamientos. 
Un grupo de científicos de la Universidad de Costa Rica  ha conseguido dotar a determinados  materiales vegetales de estas propiedades, conforme al proyecto de investigación: "Funcionalización de biomateriales lignocelulósicos con materiales conductores de la electricidad y nanopartículas magnéticas", liderado por el Dr. Erik Castellón Elizondo.
Para aportar propiedades eléctricas y magnéticas a la materia vegetal, se le aplica una sustancia activa, que suele ser un polímero, capaz de transferirle estas propiedades. Esto se consigue, en el caso de partículas magnéticas, mediante la precipitación de sales de hierro con alguna solución básica, de modo que las sales precipitan sobre el material biológico transformándose en óxidos que mantienen la propiedad magnética a transferir. Las partículas suelen modificarse con polisacáridos similares a la pared vegetal para que puedan transferir la propiedad al biomaterial sin problemas de compatibilidad.
En la investigación se utilizan materiales sencillos, pero se piensa que se podría extrapolar a otros materiales más complejos. Entre las aplicaciones consideradas, cabe destacar el uso de esta propiedad con fines medioambientales, concretamente en la remediación de aguas contaminadas, ya que los principales contaminantes, como el arsénico presentan carga negativa, pudiéndose eliminar mediante el uso de biomateriales cargados positivamente.
Fuente: Dicyt