CAMARAS DE ENSAYOS CLIMATICOS Y DE ENVEJECIMIENTO AMBIENTAL ACELERADO
PARA REPRODUCCION Y SIMULACION EN LABORATORIO DE CLIMAS NATURALES O ARTIFICIALES
DISEÑO, INVESTIGACION Y DESARROLLO DESDE 1967

sábado, 29 de agosto de 2015

Corrosion por niebla marina. Camaras de clima salino.

La niebla en el mar fue desde antaño un problema para los navegantes debido a las dificultades que acarreaba para la orientación, peligros de abordaje, colisión con arrecifes y zonas costeras, bajíos, etc. De hecho a la niebla en el mar se le atribuyen multitud de naufragios de barcos desde los tiempos de los fenicios (S. VII A.C.).

Las áreas marítimas del mar de China Meridional, junto con el mar Mediterráneo y el mar Caribe, son considerados como los “mayores cementerios de barcos hundidos” del mundo. Se estima que en las aguas litorales de China se hundieron posiblemente más de 100.000 naves comerciales a partir de las dinastías Song y Yuan (años 960 a 1368), la mayoría de ellas como consecuencia de las densas nieblas.

Mucho más recientemente, en el S. XVI, existen evidencias de la implicación de la niebla en la desaparición de barcos de vela y serios contratiempos en flotas enteras de buques de guerra. Los primeros contratiempos previos al hundimiento de la armada invencible, la cual navegaba con el lema de “dios está con nosotros”, fueron debidos a extravíos en la niebla de algunos de sus buques. El temporal posterior en las costas de Irlanda y las Ordás salvajes de la época, hicieron el resto: 130 buques hundidos con 30.000 hombres procedentes de los tercios de Flandes, perdieron su vida; la mayoría murieron ahogados y el resto ahorcados o pasados a cuchillo cuando llegaban exhaustos a la orilla. Solo unos pocos pudieron contarlo.

Afortunadamente, hoy en día la moderna tecnología de radares y los sistemas satelitarios de posicionamiento global (GPS) han resuelto todos estos problemas inherentes a la navegabilidad.

En la antigüedad el material predominante en los barcos era la madera, al menos en la arquitectura naval; a lo sumo se empleaba el hierro en las anclas y los sistemas de fondeo, el armamento (cañones, obuses, morteros y carronadas, sables, etc.) y la munición (balas esféricas, balas con cadenas para desarbolar, etc.). Los museos de arqueología submarina, plenos a rebosar en nuestro país (Arqua en Cartagena, Museo de la Ciudad en Barcelona, etc.), son vivos testigos de estos episodios marítimos.

Pero a medida que el hierro ha ido sustituyendo a la madera, la niebla ha pasado de ser un problema de navegabilidad y seguridad marítima, a un problema de corrosión. Problema que en nuestros días preocupa y ocupa a un importante elenco de científicos de todo el mundo.

Con las cámaras de ensayos de corrosión acelerada por niebla salina se realiza la investigación de nuevos materiales y se efectúan estudios de resistencia a la corrosión de nuevas estructuras metalográficas, así como de los más modernos tratamientos y recubrimientos de protección.