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domingo, 19 de julio de 2015

Dia Mundial contra la Desertificacion y la Sequia. Reflexiones del CSIC.

En el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, dentro del Año Internacional de los Suelos, el CSIC recuerda que el ámbito en el que sucede la desertificación es en regiones áridas, semiáridas y subhúmedas secas.

Entre los años 50 y 70 del pasado siglo, en el Sahel (línea costera entre el desierto del Sahara y el de Sudan), un periodo de lluvias extraordinario atrajo a una gran población y sus rebaños hasta el borde del desierto del Sahara. Los asentamientos comenzaron a surgir en lugares que históricamente tan solo eran zonas de pastoreo temporales. El retorno de la sequía atrapó a la gente y sus animales entre el Sáhara, al norte, y los campos de cultivo, al sur. Agotaron los recursos hasta que los animales murieron de hambre.

Desertificación/ Flickr. Erce Tümerk
Este es un caso paradigmático en el que, mantener la sobreexplotación de los recursos (porque deliberadamente se ignoran los síntomas de deterioro o porque no se perciben correctamente) conduce a que el sistema se dirija hacia unos umbrales que, a escala humana, son irreversibles (por ejemplo, pérdida de suelo fértil o salinización de acuíferos). Este proceso de esquilmación, en el ámbito climático en el que se sobrepasan puntos de no retorno, se denomina desertificación.
El ser humano ha desarrollado estrategias para adaptarse a las regiones en las que llueve poco y de manera poco predecible. El aumento de la aridez viene acompañado de una mayor irregularidad en la distribución de las precipitaciones. 
La clave para mantenerse en estos territorios es estar atento a las señales de escasez y adaptar las tasas de extracción de recursos (el pasto consumido, el agua de los acuíferos) a las de regeneración. Hay años de bonanza y otros de escasez. El estereotipo que mejor refleja esta situación son los nómadas que siguen las erráticas lluvias y el pasto que brota tras su paso. Cuando la hierba se acaba deshacen su campamento y buscan nuevos pastizales. La zona pastoreada volverá a ser productiva tras un periodo de regeneración.
Un ejemplo actual sería la rápida expansión del olivar en Andalucía que, como consecuencia de suculentos incentivos en forma de subsidios, ha transformado el monte mediterráneo andaluz de forma dramática. Los cultivos se han instalado en pendientes inverosímiles, y la obsesión productivista lleva a limpiar de matas y la más mínima brizna de hierba el suelo que separa los árboles.
El resultado es que las trombas de agua (algo común en el clima mediterráneo) forman arroyadas que horadan y acarcavan el terreno, dando lugar a unas tasas de erosión nunca vistas. 
Por el Grupo de Desertificación y Geoecología de la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC).