CAMARAS DE ENSAYOS CLIMATICOS Y DE ENVEJECIMIENTO AMBIENTAL ACELERADO
PARA REPRODUCCION Y SIMULACION EN LABORATORIO DE CLIMAS NATURALES O ARTIFICIALES
DISEÑO, INVESTIGACION Y DESARROLLO DESDE 1967

domingo, 24 de mayo de 2015

Corrosion blanca y roja. Camaras de niebla salina.

De todos los metales existentes en la actualidad, por mucho que progrese la investigación metalúrgica, el acero es el metal más empleado en todo tipo de infraestructuras, construcciones, edificación, medios de transporte, etc., pudiendo decir que este metal, que se encuentra vinculado al hombre desde la Edad del Hierro, seguirá siendo protagonista de nuestra sociedad por muy largo tiempo.

No obstante; a su bajo coste, abundancia, alta resistencia mecánica y facilidad de mecanización, hay que añadir su enorme fragilidad frente a la corrosión, cuestión que hace imprescindible el empleo de recubrimientos eficaces de protección, tales como la galvanización.

La galvanización es un proceso electrolítico consistente en la deposición superficial de una película de zinc, que actúa como ánodo de sacrificio, proporcionando una barrera de protección sobre el acero de base, el cual actúa como cátodo.

El hecho de emplear Zn no es porque este metal sea inoxidable, sino porque su resistencia a la corrosión es mucho mayor que la del acero. Por tanto, cuanto mayor es la capa aplicada, mayor es la vida del producto.

Cuando el metal resultante es expuesto a la intemperie, y comienza el primer proceso oxidativo, nos encontramos con la aparición de un polvo blanco, representativo de la presencia de óxido de zinc hidratado - ZnO x H2O - o hidróxido de zinc – Zn(OH)2 - el cual es conocido como corrosión blanca.

Cuando la protección comienza a fallar y los poros comienzan a hacer accesible el acero, comienza la corrosión del mismo, dando lugar a la aparición del característico color rojo representativo del óxido férrico - 03Fe2, conocido como corrosión roja.

Los ensayos de corrosión blanca y de corrosión roja, se realizan con las cámaras de niebla salina, de las cuales nuestra norma nacional es la UNE 112-17-92 la cual es trazable con todas sus homólogas internacionales.